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    (ANÁLISIS) ¿Cuáles son los efectos de las decisiones de Gustavo Petro en el Ejército de Colombia?

    El análisis lo hace, César Fernando Cepeda Bernal, Abogado egresado de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, especializado en Derecho Comercial, nacido en Tunja Boyacá Colombia, estudioso de la temas militares enfocándose en las fuerzas armadas de Latinoamérica y en especial de su país.

    El artículo de análisis que tituló “Las decisiones del presidente Gustavo Petro y sus efectos en el Ejército Colombiano” es un excelente acercamiento a comprender lo que viene pasando en el Ejercito colombiano en la actual coyuntura de país, acercando al lector a la comprensión.

    IFMNOTICIAS, reproduce el texto completo del artículo al considerarlo de interés, recordando que originalmente fue publicado en el portal Zona Militar.

    Las decisiones del presidente Gustavo Petro y sus efectos en el Ejército Colombiano.

    Por: César Fernando Cepeda Bernal

    En este nuevo artículo analizaremos las consecuencias de las decisiones de la actual cúpula dirigente del Estado colombiano, Gustavo Petro, en el Ejército Nacional de Colombia. Tal y como fue hecho con respecto a la Fuerza Aérea Colombiana, verificaremos cómo esas decisiones e indecisiones han llevado al Ejército Nacional a una disminución en sus capacidades.

    Para el caso particular tomaremos en cuenta cada una de las armas y especialidades con que cuenta el ente castrense, verificando las implicaciones internacionales de las declaraciones de Gustavo Petro, los contratos firmados dentro de la actual administración y la falta de acción por parte del ministerio en la modernización, actualización y mantenimiento de la Fuerza.

    Aviación de Ejército

    El Ejército Colombiano cuenta con una capacidad aérea y aerotransportada de gran tamaño siendo catalogada como una de las mejores del mundo, esta capacidad se basa en tres  tipos de helicópteros el Mi-17 ruso, el UH-60 Black Hawk y el UH-1H estadounidenses, de los anteriores es especialmente preocupante el caso de los M-17, de los cuales la mitad de la flota esta inactiva y que quedará en su totalidad en estado de conservación, sin volar en el corto plazo, lo anterior por la incapacidad del Ministerio de Defensa de llevar a cabo contratos para el mantenimiento, como se explicó en el artículo publicado por esta revista. A pesar de lo anterior y al existir una propuesta para el cambio de dichos elementos por contrapartes ofrecidos por EEUU, este recambio se ve imposible ante la posición política del presidente Petro, que bloquea dicha posibilidad.

    De otra parte, durante esta administración no se han realizado intentos serios para la consecución de nuevas donaciones o compras de UH 60 o UH 1 para el Ejército Nacional. Se ha mencionado intensiones de nuevos UH-60 provenientes de la Guardia Nacional de EEUU sin ningún convenio firmado. Respecto a los UH-1U las ultimas unidades recibidas con camuflaje desértico, fueron adquiridas mediante donaciones tramitadas por el gobierno anterior, sin ninguna gestión para nuevos aparatos de este tipo para mejorar la capacidad aérea del Ejército Colombiano.

    Hoy, nos hemos quedado sin la mitad de los Mi-17 que seguramente perderán su capacidad operativa en su totalidad y no se han logrado convenios para adquirir nuevos UH-60 y UH-1H, siendo además importante que el mantenimiento de estos últimos a través de las CIAC se ha ralentizado por la falta de presupuesto, y a pesar de la capacidad de la CIAC, solo pocas unidades se han llevado al nivel  UH-1 Huey II, demostrando con esto que la compañía no cuenta con los recursos para realizar actualizaciones, desacreditando así la idea de crear tecnología y mantenimiento dentro de empresas colombianas pertenecientes al sector de defensa tan anunciadas en las alocuciones Presidenciales.

    Caballería

    La caballería del Ejército colombiano se ha basado durante muchos años en los vehículos 6 x 6 Cascavel y Urutu de la fábrica brasilera Engesa, pero durante el último tiempo mandos e informaciones difundidas, han manifestado que dichos vehículos, supuestamente, quedarán sin capacidad operativa, sin tomar en cuenta que los batallones de mantenimiento del Ejército Colombiano tienen el conocimiento y la facultad de mantener a dichos vehículos activos para la protección blindada de nuestros soldados, sin embargo los mandos han decidido de forma absurda abandonar el mantenimiento de estos vehículos, que se encuentra demostrado, y  verificado en videos y comunicados de prensa, que fácilmente se hallan en la red desde hace más de 5 años.

    El Urutu es un vehículo en el cual solo hay que mantener su blindaje, carrocería, motor y transmisión, dichas manutenciones se han llevado a cabo durante muchos años por los batallones de mantenimiento y al parecer se han dejado abandonadas para generar su desuso, en aras de que se acepte la compra de los LAV III, sin embargo el nivel de protección que ofrecen los Urutu es fundamental para el resguardo de nuestros soldados y dada su facilidad de mantenimiento se deberían conservar en uso para la Caballería Colombiana.

    Lo mismo sucede con los Cascavel, que si bien su sistema de armas está atrasado sigue siendo un vehículo fundamental en la protección de poblaciones y carreteras en Colombia y se ha ignorado la posibilidad de que estos vehículos 6 x 6 que cuentan con repuestos y mantenimiento parecido se puedan canibalizar para mantener una flota menor pero operativa.

    El otro vehículo que ha entrado en servicio en la caballería ha sido el M 1117 Guardian, siendo un vehículo perfecto para las necesidades de nuestro país, así se compraron 69 de los cuales tres han sido dañados por atentados terroristas, aunque se han restaurado por los batallones de mantenimiento, se han obtenido 145 vehículos por donación en un acuerdo realizado durante el gobierno anterior, faltando 59 por llegar al país y en últimos días como lo anunció Zona Militar, se informó la llegada de 55 más, que ya están en proceso de revisión por parte de oficiales y suboficiales del Batallón de mantenimiento Casilda Zafra y así completar una flota de 200 adquiridos mediante el programa Excess Defense Articles (EDA) de los Estados Unidos.

    Infantería

    Aparte de esto no existe para la caballería colombiana ninguna intención de compra, y los Compes (presupuestos futuros) mal direccionados, para la compra de vehículos blindados, solo han confirmado la compra de los LAV III con un costo excesivo para la Infantería Mecanizada. También debido a la falta de visión de los políticos y mandos actuales se ha dejado de lado las donaciones que pueden existir de otros países y mucho menos se ha considerado la adquisición de vehículos usados para la Caballería, generando que nuestra arma blindada principal este dentro de las más débiles de América latina.

    A pesar de que se destinó un gran presupuesto de 305 millones de dólares para fortalecer la Infantería Mecanizada del Ejército Colombiano, con este gran presupuesto solo se adquirirán 55 vehículos blindados, dejando de lado nuestra capacidad de tener vehículos de cadenas, así fuera los antiguos M 113 que han demostrado sus capacidades en el territorio colombiano y en especial en la zona fronteriza norte y el desierto de la Guajira, más absurdo aún es que con valores de 400 mil dólares se podría dotar a la infantería colombiana de vehículos como el Hunter TR, Hunter XL o el Titán fabricados en Colombia, dejando sin peso la afirmación de la Presidencia de la República según la cual se debe generar producción e innovaciones tecnológicas desde las empresas militares en aras de llegar a capacidades de autoabastecimiento para el país.

    Así mientras se gastan 305 millones de dólares en tan solo 55 vehículos, se adquieren de forma paupérrima vehículos de fabricación colombiana, que tienen la capacidad de llevar a nuestros soldados de forma segura en los departamentos del Cauca, Putumayo o Antioquia, donde mediante emboscadas han muerto soldados en el último año, ignorando los desarrollos colombianos que han demostrado sus capacidades, pero no son adquiridos en número suficiente para proteger a nuestras tropas. En conclusión, con el valor de un LAV III se podrían adquirir 11 trasportes hechos en Colombia, y en cifras, mientras que los LAV III pueden llevar a 10 personas los 11 Titán, si se compraran, podrían llevar 253 soldados de forma segura a las zonas en conflicto de Colombia, por el mismo costo.

    Es importante destacar que a pesar de las investigaciones de medios de prensa y de la misma Fiscalía General de la Nación, ni el Ministerio de Defensa ni la presidencia de la República se han tomado la molestia de investigar este contrato, que con dicho presupuesto podría dar protección a los soldados colombianos frente a artefactos explosivos improvisados, fusilería y emboscadas de grupos armados en los cuales nuestros hombres mueren cada día.

    Artillería

    Todos los especialistas, militares y expertos en defensa apoyamos y destacamos el hecho  de la compra del sistema de artillería autopropulsado ATMOS de origen israelí, lastimosamente debido a las declaraciones faltas de tacto y de diplomacia realizadas por el Presidente de la República dicho sistema de origen israelí ha quedado en duda para nuestras fuerzas militares, siendo una solución práctica a un costo razonable para la modernización de nuestra antigua y débil arma de artillería, que como ya se dijo en el artículo presentado en Zona Militar, una artillería sin cañones: el caso del Ejército Colombiano, generaría la modernización de dicha arma.

    Mas absurdo es que cuando morteros de menor calibre de 80 milímetros fabricados por Indumil, que son producidos en Colombia no son adquiridos por las fuerzas militares de Colombia en cantidad suficiente, y lo que es peor, tampoco se tiene previsto la adquisición de sistemas modernos de artillería como sistemas lanza cohetes, morteros autopropulsados o buses que aumenten dicha capacidad.

    Escuadrones Meteoro o Brigada liviana de Caballería

    Hace algún tiempo se convirtieron los batallones Meteoro, que se encargaban del cuidado de la infraestructura colombiana, en Batallones Livianos de Caballería, decisión qué es lógica de acuerdo a los desarrollos de la organización de los ejércitos modernos; sin embargo el desconocimiento del Ministerio no ha generado la compra de blindados de origen nacional que podrían fortalecer dichos Batallones, quedando estos solamente con la posibilidad de adquirir vehículos del tipo Humvee, cuyo número es mínimo frete a las necesidades de dichas unidades.

    Por lo anterior, los esfuerzos de adquirir blindados necesarios para la Brigada Liviana de Caballería, han sido frenados por no entender nuestros dirigentes el desarrollo de la guerra contrainsurgente que tiene Colombia y que debería tomar enseñanzas de la ocupación de Estados Unidos en Irak y Afganistán, y en este momento los grupos de defensa de carreteras e infraestructura se movilizan en motos o en camionetas, que como ha quedado claro, por investigaciones de medios de prensa son contratadas por el designio del general de turno.

    Sistemas antiaéreos

    En la guerra moderna para todas las Fuerzas Militares es necesario tener la capacidad de operar sistemas antiaéreos, facultad de la cual carece de forma absoluta el Ejército de Colombia, dado que durante años se ha ignorado las enseñanzas que hoy vemos en los conflictos modernos como el de Ucrania, donde la capacidad antiaérea para las tropas desplegadas en el área es fundamental.

    El Ejército colombiano no tiene ninguna potencialidad antiaérea frente a amenazas como aviones, helicópteros y mucho menos frente a municiones guiadas o misiles que puedan afectar el territorio nacional, y no existe ningún compromiso o contrato que pueda mejorar las capacidades de nuestros soldados de tierra para obtener una protección de un ataque aéreo, solo se adquirió para la Fuerza Aérea el sistema Barak MX, que queda en duda ante las diferencias diplomáticas del actual gobierno con el estado israelí.

    Fuera de lo anteriormente dicho, no existe capacidad anti dron, lo que es más terrible cuando observamos que los grupos insurgentes ya están utilizando drones para atacar a las tropas, aprendiendo estos grupos enseñanzas de la guerra actual, que los altos mandos no perciben, siendo incomprensible que a pesar de que CODALTEC, ya haya creado un sistema anti dron, dicho equipamiento no haya sido implementado por el Ejército Nacional, considerando que son fabricados en Colombia y que su desarrollo depende en gran parte de los contratos que todas las fuerzas deben darle para mejorar la capacidad de las tropas en tierra para defenderse de los sistemas modernos de drones que en este momento se ven como un éxito en conflictos como el del Nagorno Karabaj, Siria y Ucrania.

    Aparte de lo anterior no existe por parte de mandos o políticos encargados el estudio de adquisición o búsqueda de donaciones en tal sentido, que a futuro generará un riesgo indetenible para los soldados en el área.

    Capacidades de Mantenimiento

    Sí bien nuestros soldados han sido capaces de mantener aún en uso sistemas muy antiguos, en números aceptables, como sucedió con el Aimara que se vio en 2022 en las carreteras del Casanare, el gobierno actual no se ha interesado por fortalecer la operatividad de mantenimiento de nuestras fuerzas militares, siendo el mejor ejemplo la pérdida de sostenimiento de los vehículos Engesa, que a pesar de ser vehículos útiles se han dejado de lado por decisiones administrativas.

    Sin embargo, se destaca que ante el aumento de los vehículos M 1117 el Ejército ha creado nuevos niveles y capacidades de mantenimiento frente a dichos blindados, así como en los vehículos HUMVEE y en los viejos obuses M 101, que son la fuerza principal de la artillería colombiana.

    Conclusión

    Siendo así, el mejoramiento del Ejército de Colombia y de cada una de sus armas se ha truncado; en la aviación por no buscar soluciones para sostenimiento y adquisiciones; en cuanto artillería, por las declaraciones del presidente Petro; en la Caballería e Infantería por la incapacidad de los mandos de reconocer las necesidades del mantenimiento de muchos vehículos y por la falta de adquisición de los mismos que sirvan a la protección de los soldados construidos en Colombia y el gasto astronómico en la compra en los LAV III; y para terminar sin gestiones en cuanto activos antiaéreos o mejoramientos de la posibilidad de intercambios tecnológicos para mantenimiento.

    Lo que es peor no existen acuerdos con gobiernos extranjeros para la donación o adquisición de nuevos elementos que mejoren las capacidades de nuestro Ejército, además de la desidia en el análisis de las guerras modernas, y de los nuevos desafíos de la guerra contrainsurgente que vemos en operaciones como la que ocurren entre Israel y Hezbolá o Hamas que implican un nuevo pensamiento estratégico del conflicto y de nuevas tácticas que al final van a resultar en muertes dentro de la tropa.

    Nuestro ministro, este año, qué viaja cada día a algún lugar del país, pudiendo realizar consejos de seguridad de forma virtual, prefiere pasar el tiempo en aviones en lugar de preocuparse por la seguridad de nuestras tropas, y no considera que mueran cada día en campos minados y emboscadas nuestros héroes, mientras los grandes presupuestos se gastan en vehículos costosos y en camionetas que no sirven para el actual conflicto colombiano.

    Además, ni el ministro ni el presidente, han sido capaces de tomar cartas en las denuncias claras en cuanto a sobre costos y otros actos de desmedro del patrimonio público, dado su desconocimiento de la ciencias militares y también que ignoran de forma increíble los desarrollos de la nueva guerra moderna, en casos como el de Siria, Irak, Israel, Yemen o Ucrania, donde los drones se han convertido en asesinos factibles y fiables sin comprender que nuestros propios soldados se ven en riesgo frete a los nuevos sistemas de armas.

    Siempre ha sido una crítica por parte de este autor, la incapacidad de los generales y políticos de entender, que es estar en una zona de operación, en la cual se arriesga la vida y mientras nuestros soldados y policías mueren, lastimosamente los presupuestos se gastan en camionetas para oficiales en las ciudades de Colombia y en compras que al final solo implican el debilitamiento de nuestras fuerzas militares.

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