Una dolorosa huella del Seguro Social
Por : Alvaro Ramírez González Les voy a contar una corta historia de la Clínica Risaralda de Pereira. De su principio y de su fin. Fue una Institución creada por un grupo de médicos, titanes ellos, ante la apremiante necesidad que tenían Risaralda y Pereira, de una atención médica, más oportuna, mej

Por : Alvaro Ramírez González
Les voy a contar una corta historia de la Clínica Risaralda de Pereira.
De su principio y de su fin.
Fue una Institución creada por un grupo de médicos, titanes ellos, ante la apremiante necesidad que tenían Risaralda y Pereira, de una atención médica, más oportuna, mejor equipada y de mejor calidad.
La atención médica en el departamento por el Hospital San Jorge y los hospitales de los Municipios, perdía cada día calidad.
Y la invadían la politiquería y la corrupción.
Estos médicos, los mejores de la época, hicieron un gran esfuerzo económico y profesional, para que la Clínica Risaralda de Pereira fuera una Institución modelo.
Y lo consiguieron.
Construyeron un gran edificio, para la clínica y con un desarrollador amigo, un Centro de Especialistas anexo.
Un verdadero Cluster médico, para la Pereira de entonces.
Por muchos años, la Clínica Risaralda fue líder en atención médica y aún con dificultades, mantuvo viva una operación de calidad.
Aparece en escena el Instituto de los Seguros Sociales que era quien recaudaba los recursos de la salud y generaba los pacientes.

Naturalmente se convirtió el Seguro Social en el princípial cliente y deudor de la Clínica Risaralda.
Y con El, llegó la magia de la corrupción.
La clínica empezó a pasar afugias financieras, justamente por qué el Seguro Social, no pagaba la deuda.
Fue un verdadero calvario, hasta que un día apareció a la oficina de uno de los médicos, que para la época, era como el presidente de la junta directiva, un personaje llegado de Bogota.
Su propuesta no pudo ser más clara. Pagaban la totalidad de la deuda que para la época se parecía a $ 3.000 millones, siempre y cuando la clínica les devolviera a estos magos el 35% de esa suma, en efectivo y por debajo de la mesa.
La junta directiva se reunió para estudiar esa incómoda propuesta del delegado de la mafia del Seguro Social, que pretendían sin duda alguna robarse más de $ 1000 millones por efectuar el pago de esa acreencia.
La junta decidió no aceptar esa propuesta, por que no sólo les generaba una gran pérdida económica, sino que no se atrevían a hacer una devolución de dinero por debajo de la mesa.
Y las cosas se quedaron así.
El Seguro Social, nunca pagó la deuda y la clínica agobiada por la situación financiera debió entrar en liquidación y cerrar para siempre.
Perdieron Risaralda y Pereira, la mejor institución clínica de la región y de la época.
Y por idénticas circunstancias cerraron muchas clínicas más en distintos lugares del país.
Cortesía del Seguro Social que también quebró.
Se lo robaron.
Esa es la medicina que nos quiere poner de nuevo Petro.
Un clan de funcionarios públicos escogidos desde la política, van a manejar los recursos y la salud de los colombianos.
Una medicina pública que en todo el mundo, pero especialmente en America Latina, ha fracasado rotundamente.
Dios nos libre!
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