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Una cosa piensa el burro…

Por Álvaro Ramírez González Y otra, el que lo arrea, dice el adagio popular antioqueño. Eso es lo que está ocurriendo en este desorientado y caótico mandato de Gustavo Petro, de frente a las promesas de su campaña, que lo llevaron al palacio de Nariño, pero que son definitivamente impagables. En eso

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Redacción IFM
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Por Álvaro Ramírez González

Y otra, el que lo arrea, dice el adagio popular antioqueño. Eso es lo que está ocurriendo en este desorientado y caótico mandato de Gustavo Petro, de frente a las promesas de su campaña, que lo llevaron al palacio de Nariño, pero que son definitivamente impagables.

En eso fue contundente el ministro de Hacienda José Antonio Ocampo. Y al paso que van las cosas se ve muy claro que Ocampo con su natural disciplina financiera, cada día, desentona más en esta orquesta de lunáticos proponiendo cosas irrealizables como en los hidrocarburos o impagables como la compra de tierras para regalar y repartir.

Los fondos de capital extranjeros tienen $120 billones en bonos colombianos de deuda pública. Los fondos privados de pensiones tienen también $ 120 billones en esos papeles. El endeudamiento post pandemia de las finanzas nacionales está al límite. Endeudarse más es romper la regla fiscal y eso hace estragos para la economía nacional, hace impagables los intereses de los bonos colombianos y le cierra las puertas de la banca a un país que siempre las tuvo abiertas.

Tres millones de hectáreas valen $30 billones de pesos y eso son USD 6000 millones o 1.3 veces la reforma tributaria que está en trámite frente a la angustia y la desmotivación empresarial.

Dicen los entendidos que el Minhacienda Ocampo está que se revienta en ese insoportable papel que le tocó al montarse como jefe de las finanzas en esta Torre de Babel donde cada uno dice y hace lo que se le ocurre. Y compartiendo gabinete con un club de incompetentes. ¡Qué paseo tan maluco!

La mitad del gobierno, léase ambientalistas, intentando arruinar la más poderosa fuente de ingresos del país que son los minerales y los hidrocarburos. Y la otra mitad de la orquesta intentando destruir lo que ya funciona como las FF AA, la salud, y las pensiones y además regalando lo que no tienen ni pueden comprar. ¡Parece un manicomio!

Petro es el primero que no tiene soluciones para resolver los apuros y las crisis, pero si ideas luminosas, que desconciertan y envenenan más a la gente. Veamos: en San Andrés y antes del paso del huracán, no se le ocurrió otra chifladura que decirles a los hoteles, fuente de ingresos de la isla, que dedicaran la mitad de su ocupación a recibir y alojar refugiados. La ruina para la hotelería y para la isla.

En la Guajira, inundada por el huracán, propuso que INDUMIL, que sólo fabrica algunas armas de corto alcance y sus municiones, se ponga a construir puentes metálicos. Otra idea luminosa pero que no sirve para resolver la crisis vial que deja el invierno en el país. En la Mojana inundada, propuso hacer una repartición de tierras. Un campesino le replicó diciéndole «que en toda la Mojana sólo había minifundios y nada que repartir. Los ricos no compran charcos, presidente. Aquí lo qué hay es que sacar y continuar el plan de contención de aguas».

José Antonio Ocampo fatigado cuidando los ingresos y atajando los impagables ya se ha ganado el papel de aguafiestas de toda la desentonada orquesta gubernamental. Hasta el mismo Petro en Caloto Cauca, manifestó que los enemigos del gobierno y sus propuestas estaban «dentro del gobierno mismo». No cabe duda de que era una clara alusión al ministro Ocampo qué horas antes hizo una declaración pública anunciando que «no se puede definitivamente comprar tierras con deuda pública».

Esa contundente afirmación entierra la mal llamada reforma agraria que no es otra cosa que una piñata o una repartija de tierras. El camino de Ocampo se le acabó. Más allá de sacar aprobada esa peligrosa reforma tributaria, no tiene nada que hacer en esa orquesta disonante. Es entonces inminente la primera crisis del gabinete.

Ya se retira Lizcano, director del DAPRE, que es la dirección administrativa de la presidencia y Ocampo ya se ve como mortecina. ¡Y apenas van dos meses de esta pesadilla!

alragonz@yahoo.es

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