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(OPINIÓN) Sigue el circo en Comfamiliar Risaralda. Por: Álvaro Ramírez González

Vergonzoso, grotesco lo que está pasando al interior de Comfamiliar Risaralda, es una gazapera revanchista entre el Consejo Directivo y el actual Director Ejecutivo, Luís Fernando Acosta. Fue Acosta la persona designada por ese mismo Consejo Directivo, cuando se produjo la decisión consensuada del r

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) Sigue el circo en Comfamiliar Risaralda. Por: Álvaro Ramírez González

Vergonzoso, grotesco lo que está pasando al interior de Comfamiliar Risaralda, es una gazapera revanchista entre el Consejo Directivo y el actual Director Ejecutivo, Luís Fernando Acosta.

Fue Acosta la persona designada por ese mismo Consejo Directivo, cuando se produjo la decisión consensuada del retiro de Maurier Valencia.

Luis Fernando Acosta un banquero cuajado y muy reconocido en el sector empresarial, era además al momento de su designación, consejero de Comfamiliar Risaralda, era quien conocía la Institución y todo parecía un río de miel y entendimiento en la dirección de esa prestigiosa institución.

Pero la luna de miel duró muy poco, solo hasta que Acosta se negó a aceptar unas peticiones y a mantener unas prebendas y unos privilegios que tenían estos consejeros, como lo dije en el anterior artículo, la información me la entregó el Director Ejecutivo. Y entonces el Consejo Directivo se puso en
la tarea de sacar de la dirección a Luís Fernando Acosta.

Efectivamente lo hizo, con un soporte argumental tan flojo, que la Superintendencia del Subsidio Familiar, lo reintegró de inmediato y además destituyó a todo el Consejo Directivo.

Mientras se realizaban los trámites de todas las apelaciones, Acosta gobernó en solitario por 11 meses y con la vigilancia permanente de un interventor delegado de la Superintendencia.

Los consejeros lograron su reintegro después de estos meses, pero tres de ellos, fueron destituidos definitivamente por claro conflicto de intereses y nunca más regresarán.

Pero la gazapera siguió y ese Consejo Directivo desde su llegada, se dedicó mucho más tiempo a tumbar a Acosta que a administrar la institución, eso fue lo que me contó también el propio Acosta, pues hace ya dos días, en una reunión de Consejo Superior, le dieron el golpe de estado y de nuevo lo destituyeron.

¿Qué tal ese circo? Destitución que lleva una alta dosis de revanchismo dado que Acosta aprovechó su gobierno en solitario, para hacer unos recortes drásticos, no solo en rebaja de honorarios para los consejeros, sino en el número de sesiones o reuniones de Consejo que se van a pagar. Esos pagos eran exagerados.

También en el número de veces que se pueden reelegir los consejeros, para evitar que se eternicen en esos cargos, como venía pasando antes, nada de eso les debe haber gustado.

La destitución de Acosta está soportada en una carta del Presidente del Consejo, con una serie de acusaciones que no son ni ciertas ni válidas a criterio de Acosta. Ni una sola de ellas.

Acosta desvirtúa con su fuerza argumental, documental y legal cada una de ellas, este hombre a su vez ha sido sometido a una violenta persecución desde el Consejo Directivo, ha recibido varias amenazas anónimas contra su integridad y la de su familia, al punto de hoy cuenta con un esquema de seguridad.

¿Pueden creer eso?

Fue llamado a presentarse con un Procurador en Bogotá, y al llegar sus abogados allí, ni el mismo Procurador citante sabía de esa citación, era una vulgar patraña de intimidación.

Pregunto: ¿Qué hay detrás de toda esta guerra sin cuartel al interior de Comfamiliar Risaralda? ¿Será solo una pelea de egos y vanidades o hay algo más de fondo?

En ambos casos, Comfamiliar Risaralda se merece un gobierno mejor. Acosta probablemente se vaya, cansado de tanto acoso y de esa persecución despiadada, pero la demanda es inminente y millonaria.

De ser sus argumentos válidos, frente al memorial de agravios que presentó la Presidencia del Consejo como soporte para sacarlo, pues Comfamiliar sería condenada a pagar una alta suma de dinero.

¿Y quien responde por ese pago? ¿Son solidarios los consejeros cuando toman decisiones tan apasionadas equivocadas y costosas y además advertidas, para la institución?

Los Consejeros deberán ser solidarios por un desacierto de esa magnitud con su propio patrimonio.

Soy aportante a Comfamiliar en varias empresas y quiero con esta columna hacer una pública protesta contra ese circo en que ha convertido la dirección de esa Institución.

Los empresarios, los empleados, y los beneficiarios de Comfamiliar, nos merecemos un gobierno serio y no este vulgar circo en que lo han convertido.

Sobremesa 1

Este columnista está dispuesto a escuchar a los Consejeros de Comfamiliar Risaralda para confrontar con argumentos propios, lo expuesto por Luís Fernando Acosta su director ejecutivo, sacado por segunda vez abruptamente del cargo.

Sobremanera 2

Hay en el Consejo Directivo unos ejecutivos muy prestantes de la ciudad. ¿Por qué se involucran con esos manejos tan degradados? ¿Qué sienten ver a Comfamiliar bajo su mando convertida en una gallera?¿No les da vergüenza ?

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