(OPINIÓN) Petro candidato 2016. Por: Álvaro Ramírez González
Todo es un galimatías, ni los más encumbrados politólogos de este país saben para dónde va Gustavo Petro.
Todo es un galimatías, ni los más encumbrados politólogos de este país saben para dónde va Gustavo Petro.
Las cosas en el plano político han cambiado dràsticamente para el presidente de Colombia Gustavo Petro Urrego, al iniciar su mandato el 7 de agosto de 2022, el jefe de Estado tenía a su lado un 74% del Congreso y un 65% de la opinión pública nacional.
Los partidos que lo llevaron a la Presidencia como el Pacto Histórico y el Partido Verde completamente fortalecidos a su lado y las colectividades tradicionales como los liberales y conservadores, decidieron volverse partidos de gobierno y acompañar a Petro en su agenda.
César Gaviria que fue duramente criticado, explicó que era una posición estratégica e inteligente, como que «el enemigo era mejor tenerlo cerca» y también, que «era inteligente y sabio, estar cerca del primer mandatario para darle buenas orientaciones y no dejarlo solo tomando decisiones con la extrema izquierda, que quería arrasar con todo». Eso tenía mucho sentido.
Hoy, 22 meses después todas esas alianzas están totalmente rotas como con liberales y conservadores, sus aliados, Cambio Radical y Centro Democrático, que estuvieron en oposición razonable y civilizada, ose encuentran totalmente fracturadas y divididas como el Pacto Histórico y el Partido Verde, pero Gustavo Petro en su anárquico desempeño, ya entendió que el Congreso ya no está con de su lado salvo por la compra de algunos congresistas al menudeo.
El escándalo que sacude hoy al país, con Olmedo López como principal protagonista, es justamente un robo flagrante en la compra de unos camiones para «repartir ese dinero siguiendo órdenes superiores», pero denunció la entrega de $ 3 mil millones de pesos a Iván Name, presidente del Senado y de $ 1.000 para Andrés Calle presidente de la Cámara, sin dejar de lado la gran cantidad dinero para el ministro del Interior. Luís Fernando Velasco. Todos lo niegan por supuesto pero esa es la realidad.
La situación política es un caos para todos, pero peor para Gustavo Petro, todo le ha salido mal.
El país en un baño descomunal de sangre, mientras los burócratas del gobierno hablan de «Paz Total».
La economía cayendo apresuradamente, en todos los sectores, al tiempo que el ministro de Hacienda Bonilla, habla de que «el país dejó atrás el fantasma de la recesión». Petro no puede estar más desprestigiado.
No llega, no cumple, engaña, vende odio de clases y explosión social, pero ni los recursos ni las soluciones llegan a ninguna parte.
No tiene amigos, no tiene medios, ni aliados, ni gremios, ni militares y hasta Fecode ya lo detesta porque dejó a los maestros sin salud y lo peor de todo, es que no tiene sucesor.
«La revolución necesita más tiempo para hacer sus reformas sociales», afirmó Gustavo Petro. Renglón seguido dijo: «cuatro años no son suficientes, porque no me han dejado gobernar».
Poco a poco va mostrando el camino, » iré hasta donde el pueblo quiera, si es más allá, más allá iré». Más claro no canta un gallo.
Entonces el juramento que hizo Gustavo Petro al posesionarse, de: «juro cumplir la Constitución y la Ley», claramente no lo piensa cumplir.
La ley tiene claramente prohibida la reelección presidencial y Petro se quiere reelegir.
Esa intención que dejó en claro la congresista Petrista Isabel Zuleta, la va a tratar de cumplir, pero no hay ningún camino Constitucional para hacerlo.
El exministro Alejandro Gaviria plantea que Petro va a renunciar seis meses antes de la elección presidencial, para ser el candidato. Su mejor perfil, el que lo saca del mierdero en que está metido Petro Presidente, es Petro candidato.
Y al no haber caminos por la vía de la Constitución y la Ley, solo le queda la explosión social y una ola generalizada de violencia y caos, que solo Petro pueda detener.
Al precio de ser de nuevo candidato, y que el país acepte fatigado y atemorizado su candidatura y después su reelección violenta, corrompida y comprada con la chequera de la Nación. Tal como en Venezuela.
Ahí tienen ustedes queridos lectores la más fuerte y sólida hipótesis de lo que nos puede pasar, de lo que vamos a vivir.
No se vislumbra otro camino.

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