(OPINIÓN) Huele a muerte. Por: Álvaro Ramírez González
No me voy a referir en este artículo a los miles de soldados, policías, civiles y también jóvenes guerrilleros, que caen asesinados, por las balas de las FARC, el ELN, el Clan del Golfo y también la Fuerza Pública.
No me voy a referir en este artículo a los miles de soldados, policías, civiles y también jóvenes guerrilleros, que caen asesinados, por las balas de las FARC, el ELN, el Clan del Golfo y también la Fuerza Pública.
Esas masacres están al orden del día en el Cauca, Nariño, Putumayo, Caquetá, Chocó, Catatumbo, Bajo Cauca Antioqueño, Arauca, Casanare y Urabá.
Tampoco me voy a ocupar de los centenares de colombianos que caen asesinados día a día por la delincuencia común que se apoderó de Colombia.
Todo esto en el desarrollo de la política de “Paz Total“ y Colombia, como capital mundial de la vida, del gobierno de Gustavo Petro, todo parece normal.
Me referiré a las decenas de miles de muertos que nos van a llegar, a consecuencia de la destrucción total del sistema de salud que tenía Colombia.
Un sistema de salud, producto de la alianza público privado, que tenía una cobertura del 94.7% y un nivel de satisfacción del 74%.
Un sistema que llevaba 30 años en construcción, y que se había sometido a muchos ajustes, a medida que los resultados lo requerían.
Un sistema de salud que funcionaba.
Tengo tantas cifras que no quiero presentar para no confundir a mis lectores, pero el resumen es muy claro : esto es una catastrófe para la salud de los colombianos.
En el año 2022, el 94.7% de los colombianos ( 47.350.000), manifestaron estar afilados al Sistema de Seguridad Social en Salud, SGSSS, el 44.9% de ellos ( 21.260.000) pertenecían al régimen contributivo y el 54.8 de ellos ( 25.947.000) pertenecían al régimen subsidiado.
Con una cobertura del 94.7% para un país tercermundista como Colombia es una verdadera maravilla.
Todos saben que el sistema lograba la integración de capital privado y público, en una cadena de Empresas Promotoras de Salud ( EPS ) e Instituciones Prestadoras de Salud ( IPS ).
Las primeras hacían la Planeación del negocio, el reclutamiento de los clientes y los fondos, la compra de medicamentos y el pago de servicios a las IPS y estas últimas eran las que se entendían directamente con los pacientes en tratamientos y cirugías.
Petro llegó con la equivocada idea de «estatizar» la salud, que es entregársela a políticos y funcionarios públicos. Un esquema ya probado y fracasado en el Seguro Social donde se robaron todo.
Y con la consabida rabia contra los empresarios de las EPS, a quienes acusó de ladrones y partícipes de un enriquecimiento descomunal y mal habido, un enfoque claramente equivocado.
Esta persecución endiablada desde el Palacio de Nariño que suspendió los pagos por parte del gobierno a las EPS, y las llevó a la iliquidez, desató la estampida, unas al ser intervenidas y otras al pedir su liquidación o la última que es Sura, EPS, que se retira de un negocio con 5.5 millones de afiliados.
Los profesores de FECODE tenían una EPS, solo para ellos y que les prestaba un servicio muy bueno.
Hoy después la presión económica y política del Gobierno Petro, el Sistema de Salud colombiano explotó en mil pedazos y como la impronta de este gobierno es la improvisación, pues resulta que no había plan B, y el Gobierno no pudo encontrar una solución alternativa.
El resultado es que hoy esos 47.3 millones de colombianos están a la deriva y sin salud y en ese número tan alto de personas hay cientos de miles que están en tratamientos muy delicados de los cuales depende su vida.
También hay cientos de miles de personas que deben recibir y tomar diariamente sus medicamentos para el sida, el cáncer, la presión alta o el control de la diabetes, que de no recibirlos, van a sucumbir de esas enfermedades.
Y otros cientos de miles que reciben otros tratamientos y otros medicamentos para mil enfermedades distintas que no dan espera. Repito, no dan espera.
La conclusión obvia no puede ser más pavorosa, vendrán muertos por cientos de miles, es un panorama apocalíptico creado por Gustavo Petro, que deja 47.3 millones de colombianos sin salud.
¿Y qué sigue? Pues el caos y la muerte.
Escucho al gerente de la Fiduprevisora y a un Superintendente de Salud, discutiendo babosadas legales y burocráticas en la radio. Un par de burócratas estúpidos que no tienen ninguna solución alguna para semejante situación, eso es lo que sigue.
Muerte masiva de colombianos y más circo. ¿No es esto un descomunal crimen de Estado? ¿Cuánta gente vas a matar con esta locura Petro?

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