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Medellín en candela

Por Álvaro Ramírez González Leía un artículo de una joven columnista acerca de la impensable y mágica transformación de Barranquilla. La Arenosa, en un lapso de 16 años de los cuales ocho fue su alcalde Alex Char y cuatro su pupila Elsa Noguera, hoy gobernadora del Atlántico y cuatro más de Jaime Pu

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Redacción IFM
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Por Álvaro Ramírez González

Leía un artículo de una joven columnista acerca de la impensable y mágica transformación de Barranquilla. La Arenosa, en un lapso de 16 años de los cuales ocho fue su alcalde Alex Char y cuatro su pupila Elsa Noguera, hoy gobernadora del Atlántico y cuatro más de Jaime Pumarejo, también pupilo de Char; pasó de ser la peor ciudad del país, a ser hoy la mejor.

Barranquilla era un botín de saqueo y desgobierno. Todos sus exalcaldes salieron directo a la cárcel pero con los bolsillos llenos. Una ciudad, entonces literalmente sin agua, sin aseo, sin energía y sin servicio telefónico. Una porquería. Hoy es la ciudad más pujante, moderna, con menor desempleo, hermosa y la más equipada en salud, educación y campos deportivos. La ciudad del TLC, de los puertos y las zonas francas.

Afirma la joven columnista que los líderes de esta transformación de Barranquilla se apoyaron y se inspiraron en Medellín. ¿Y dónde está Medellín hoy? La capital paisa, otrora modelo de gerencia pública, de integración de lo público con lo privado, la ciudad del poderoso y envidiable GEA y de EPM, la empresa pública más eficiente y rentable del país, la ciudad del Metro, de los teleféricos y tranvías, está hoy sumida en una crisis profunda.

Crisis que se inició con la llegada de Daniel Quintero a la Alcaldía de Medellín. Un joven izquierdista que llegó a sembrar el odio, la lucha de clases la desadministración, los abusos de poder y la clara intención de elegir a Petro. Ese fue el norte de su Alcaldía. Llegó a reventar el modelo de gerencia privada que hizo grande a EPM, y tratar de desbaratar y quebrar a Hidroituango.

La primera vez en la historia de Medellín, una ciudad rica, que su presupuesto anual se agota en el mes de agosto. La ciudad luce muy mal y en claro deterioro. ¿Cómo le pudo pasar eso a Medellín? Un alcalde que puso la campaña de Petro por encima del gobierno de Medellín. Su intervención en política fue tan descarada, que fue sancionado y retirado del cargo dos meses por la Procuraduria.

Hoy el Concejo Municipal de Medellín está convertido en una gallera. Vender las acciones de la ciudad (EPM) en UNE, es buena decisión porque esa inversión ya no es estratégica para Medellín. Pero esa venta se convirtió en el florero de Llorente, porque de esos $3 billones que recibiría EPM, hoy bajo el control de Quintero, le va a dar a este alcalde, un billón de pesos, para que gaste, contrate a su amaño, llene sus bolsillos y ponga con ese dinero a su sucesor.

Un grupo de valerosos concejales se le pararon a Quintero y le han negado tres veces ese negocio, no porque no sea saludable para las finanzas de la ciudad. Porque son claras y fueron públicas las intenciones politiqueras de Quintero de «ganar las elecciones y derrotar al uribismo».

Que pesar de Medellín. Esa ciudad ejemplo de gobierno, civismo y reciedumbre, sumida en este caos. Medellín le enseñó a Colombia a administrar los recursos públicos y se convirtió por muchas décadas en la mejor ciudad de Colombia.  Con el empresariado paisa, crearon EAFIT, para construir y preparar los gerentes públicos y privados del futuro. En esa institución me formé, y entendí como pereirano, el significado de ser paisa.

La clase dirigente de Medellín tiene claro ya, qué hay que derrotar a Quintero. No lo pudieron revocar porque las malévolas influencias políticas enredaron el proceso de su revocatoria. Medellín disfrutó muchos años de los buenos alcaldes. Hoy sufre con el peor.

El camino no es sino un: unirse y vencer.

alragonz@yahoo.es

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