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Mataderos municipales: buscar el muerto rio arriba

Por Álvaro Ramírez González Lo primero que hay que explicarle a la gente es la razón que sustenta los precios de las distintas carnes en Colombia. Un pollo se engorda en 6.5 semanas. Un pescado en cinco meses. Un cerdo en 5.5 meses. Un novillo en 24 a 30 meses. Esa es la razón que …

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por Álvaro Ramírez González

Lo primero que hay que explicarle a la gente es la razón que sustenta los precios de las distintas carnes en Colombia. Un pollo se engorda en 6.5 semanas. Un pescado en cinco meses. Un cerdo en 5.5 meses. Un novillo en 24 a 30 meses.

Esa es la razón que explica la diferencia en el precio de las distintas carnes, siendo el pollo y el pescado las más baratas, el cerdo la intermedia y la carne de res, la más cara. La ganadería en Colombia se hace de manera extensiva. Entiéndase el ganado disperso en las praderas comiendo los pastos. Requiere grandes extensiones de tierra.

En Colombia no existen los “confinamientos” o feed lots, que consisten en agrupar grandes cantidades de ganado en áreas muy pequeñas, y llevarles allí el alimento. Ese tipo de ceba de ganado convierte a la ganadería en una industria y supone inversiones altísimas en maquinaria, cultivos alternos de cereales, disposición final de las excretas y sanidad animal.

Visité recientemente un confinamiento en Bolivia, de capital brasileño. Allí, engordaban cerca de 10 000 reses en apenas 10 hectáreas. La inversión en tierra es mínima, pero la adquisición y transporte y suministro de los alimentos y la industrialización de los procesos es muy cara y debe ser milimétrica.

La exposición del presidente Gustavo Petro sobre revivir los mataderos municipales, para abaratar el precio de la carne, no puede ser más equivocada. Las plantas de sacrificio (300 en total) que tiene el país, han evolucionado como consecuencia del fracaso total de los mataderos municipales.

Por todas partes del país hay mataderos municipales cerrados, saqueados y en ruinas. Algunos de ellos han mutado a plantas de sacrificio compradas u operadas por el sector privado. Los mataderos municipales sin excepción se han quebrado, porque la politiquería y la corrupción que avasallan a los municipios los ha llevado a esa situación.

En mi ciudad Pereira, hubo por muchos años un matadero municipal, ineficiente, corrompido y subsidiado, hasta que el capital privado construyó un matadero metropolitano eficiente y completamente industrializado, y además cumpliendo estrictamente con las normas sanitarias y de disposición final de las excretas.

Los mataderos municipales además de corrompidos y quebrados por el manejo politiquero de alcaldes y concejales, arrojaban sin ningún control, la sangre y las excretas a los ríos, siendo causal de gran contaminación ambiental. Un matadero municipal puede costar hoy $5 mil millones y no logra sacrificar más de 40-60 reses a la semana con 5-8 empleados. Ineficiente, ruinoso y contaminante. Por esa razón, casi todos están cerrados y en ruinas.

Una planta de sacrificio puede costar $50 mil millones, pero sus volúmenes de operación, sanidad y disposición final son eficientes. Han sido justamente las plantas de sacrificio del sector privado las que han conseguido que hoy Colombia exporte su carne de res a 14 países del mundo.

Cuando operaban los mataderos municipales, apenas Venezuela, compraba algo de nuestra carne, en las fronteras. La propuesta de Petro es regresar al pasado, a la ineficiencia y al manejo politiquero y corrupto en el sacrificio de ganado. Además son tan fuertes ya las plantas de sacrificio, que esa idea no tiene ninguna posibilidad de tener éxito.

Es tan equivocada como volver pública la salud, acabando con las EPS o acabar con los fondos privados de ahorro pensional y encargar a Colpensiones de esa responsabilidad. Una locura. Politizar y corromper la salud y las pensiones. O volver a revivir el IDEMA, para comprar las cosechas y regular los precios. Se robaron todo el Seguro Social y hubo que liquidarlo.

Colpensiones sobrevive por que los colombianos le pagamos $42 billones este año y venimos tapando ese hueco que dejó la quiebra del ISS hace 30 años, con recursos del presupuesto nacional. El 10 % del presupuesto de Colombia se destina a tapar el robo pensional del ISS. El IDEMA, se lo robaron todo y también hubo que cerrarlo.

Revivir los mataderos municipales es otra ocurrencia inviable, ineficiente e insostenible.

Ya se quebraron todos. ¡Se los robaron! Esa ocurrencia no soluciona para nada el precio de la carne en Colombia. La carne de res es cara en todo el planeta por el tiempo que se toma su ceba y los costos de la tierra involucrada en el proceso. Esa propuesta loca sobre los mataderos es buscar el muerto río arriba.

alragonz@yahoo.es

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