Los benditos puestos públicos
Mi amada Pereira ha vivido últimamente y está justo viviendo ahora, una lucha muy encarnizada por los cargos públicos más destacados de la ciudad.
Por: Álvaro Ramírez González
Mi amada Pereira ha vivido últimamente y está justo viviendo ahora, una lucha muy encarnizada por los cargos públicos más destacados de la ciudad.
La lucha por el poder, involucra prebendas y negocios oscuros como en Comfamiliar Risaralda, lucha por el poder, como ya ocurrió en la Cooperativa de Ganaderos Codegar, y la política pura como en la Universidad Tecnológica de Pereira y la Carder, autoridad ambiental de esta tierra.
En Codegar, su gerente general, ya retirado, de muy buen desempeño en el crecimiento de esa institución, resolvió armar un grupo para apoderarse de la junta directiva y seguir desde allí mandando.Fracasó en su equivocado empeño porque esa idea, motivó una poderosa convocatoria que lo derrotó.
Codegar es una cooperativa de asociados y no una institución pública, pero la enfermiza lucha por el poder fué idéntica a todas las demás.
La Carder tiene un director general honorable y apóstol de las causas del medio ambiente, un director querido y reconocido.
Pero llegó al cargo, naturalmente con el apoyo de un congresista y veterano, jefe político, que además lo apoyó en todos los ataques que recibió de piratas que intentaron el abordaje por la fuerza de la nave.
Hoy las cosas cambiaron drásticamente por qué ese director no se entiende ya con su jefe político, que más fortalecido por los resultados electorales, decidió cambiarlo.
A criterio del director, El no fué capaz de satisfacer la voracidad burocrática y contractual de su ya distante jefe. La crisis por la dirección está en plena ebullición.
La Universidad del Tecnológica de Pereira, viene de un muy buen manejo por parte del Rector actual, que lleva 8 ańos en el cargo.
Bajo su dirección la UTP, ha hecho grandes construcciones y ha tenido un crecimiento exponencial.
La llegada de Gustavo Petro al poder, ha movido duramente las estructuras en la UTP, y ahora la izquierda pretende apoderarse de el cargo de Rector.
Un proceso excesivamente democrático pero no menos sinuoso, tiene a toda la U, así como a la sociedad Pereirana en vela.
La lucha por el poder en la UTP, está en todo su furor y parece que se resolverá muy pronto.
Pero ningún proceso más duro y feroz que el que se ha dado al interior dé Comfamiliar Risaralda.
Hace unos meses salió del cargo un director general que estuvo allí por muchos años y lideró con éxito, el proceso de crecimiento y diversificación de la Institución.
Un director de grata recordación pero que cometió el error de atornillarse al puesto 14 ańos más, después de haberse pensionado.
Dejó en el cargo a un pupilo suyo que integraba hace muchos ańos también el Consejo Directivo de la Instituciónn un banquero de impecable reputación.
Ese nuevo director, según su versión, no pudo mantener los negocios y prebendas que tenían de atrás los miembros del Consejo Directivo de Comfamiliar.
Entonces optaron por destituirlo, con una floja argumentación, que maquillaba la verdadera razón de su despido.
Intervinieron a solicitud del director y de un joven congresista de Risaralda, el Ministerio de Trabajo y el Superintendente del ramo.
Restituyeron al Director y destituyeron a todos los miembros del Consejo Directivo.
Meses después la ley restituyó a sus cargos, a algunos consejeros.
Y esos llegaron a cobrar la revancha y a destituir de nuevo y por segunda vez al director actual.
De nuevo intervino el Ministerio y destituyó también de nuevo a dos consejeros por algunas inhabilidades.
Pero se trataba de cambiar a favor del actual director la mayoría en el consejo directivo para mantenerlo en el puesto.
Me resisto a creer que esas prebendas y negocios internos, hayan despertado tanta virulencia en esa magnífica institución. Qué vergüenza!
Una reflexión.
Los puestos públicos no son de nadie.Ocupar un puesto de esos, generalmente revestidos de poder, enferma a la quienes los ocupan.
Y se van sintiendo, dueños de esos puestos.
Y por eso prefieren una lucha a muerte que entregarlos.
Recuerden algo
Los puestos públicos, como las baterías, tienen fecha de vencimiento.
Y es mejor salir con dignidad, que en medio de una gazapera vulgar y dańina para las instituciones!

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