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Libertinaje y cosecha de masacres

Por Álvaro Ramírez González Acaban de asesinar a dos mujeres en cercanías de Obando en el Valle del Cauca. Y aún están frescos los cadáveres de los siete policías masacrados en Neiva. Y así el país está viviendo una verdadera cosecha de masacres, sin antecedentes, que crece como espuma cada día. No

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por Álvaro Ramírez González

Acaban de asesinar a dos mujeres en cercanías de Obando en el Valle del Cauca. Y aún están frescos los cadáveres de los siete policías masacrados en Neiva. Y así el país está viviendo una verdadera cosecha de masacres, sin antecedentes, que crece como espuma cada día. No completa aún el nuevo gobierno el primer mes y ya van 37 masacres.

¿Cómo interpretar este fenómeno? Petro ha salido por fin a dar una insulsa y errada explicación en la que pretende echarle todas las culpas al gobierno anterior. Pero ese cuento no le va a durar mucho tiempo, porque están ocurriendo en su mandato y no ya en el de Duque. ¿Y la paz total?

Ahí está para mí la esencia de toda esta problemática, que el nuevo gobierno, en su espíritu libertino y cómplice del narcotráfico, comoquiera que no va a fumigar más plantaciones de coca, está manejando justamente al revés. No puede haber paz donde no hay justicia. Y apoyar a los bandidos y liberar el cultivo de drogas, castrar al ESMAD y politizar la policía, y además detener las extradiciones, son decisiones que van en contra de la aplicación de la justicia. Y a favor del libertinaje.

Se equivoca Petro, si cree que ese descomunal negocio de las drogas, y de la minería ilegal, se va a acabar, porque él llegó. Al contrario, ese libertinaje promovido desde el palacio de Nariño está motivando una oleada de cultivos nuevos. Llegarán con ellos, raspachines y cocineros nuevos, escoltas y pistoleros nuevos y capos y patrones nuevos.

Estamos llenos de mafiosos mexicanos de todos los carteles, que promueven, financian y compran toda la droga.

Asimismo, el microtráfico es el culpable de buena parte de esas masacres. Bandas de traficantes se disputan territorios, pueblos, barrios y mercados. Y eso se resuelve a bala, eliminando a los rivales. No hay otro camino en ese descomunal negocio. Esta situación está arrinconado a Petro, apenas transcurrido su primer mes de gobierno.

Las invasiones de fincas por parte de indígenas y oportunistas disfrazados de líderes sociales, está al orden del día. Los episodios de violencia en el Norte del Cauca y en Curumani, César, le están enviando un claro mensaje al gobierno, y es que, si la justicia pública no va a funcionar allí, otra justicia seguramente privada lo va a hacer. Se equivocan los indios del CRIC del Cauca y los invasores de Curumani, si creen que van a lograr su cometido. Los van a contener, los van a enfrentar como ya lo vienen haciendo, y lo que sigue allí, no tiene otro desenlace que un río de sangre.

Angustiado el gobierno, por esa situación producto también del libertino estilo Petro, anunció que no se permiten las invasiones. Y como están las cosas, ni los invasores van a detener sus avances, ni mucho menos sus propietarios lo van a permitir. A mí por todos lados me sale un río de sangre. ¿Y no es justamente lo que estamos viviendo?

Al adoptar el nuevo gobierno esa política de libertinaje, la justicia desaparece y pierde toda su fuerza. Y es reemplazada por una justicia privada, rápida, eficaz e implacable, que resuelve los conflictos no a favor de quien tiene la razón, sino a favor de quien tiene más fuerza. Y esa ya no es justicia, es barbarie. Se equivoca Petro, si cree que el negocio con el ELN, le va a salir fácil. Le van a exigir la entrega de medio país, porque están crecidos, envalentonados, armados y ricos. Y volveremos a la misma payasada de La Habana. Unos se desmovilizan y van al Congreso o se llenan de privilegios. Y sus amigos se declararán disidencias del ELN, para diferenciarse de los anteriores.

Pero al igual que las FARC, y el partido Comunes, serán los mismos con las mismas. Los unos haciendo política con licencia y corbata y los otros narcotráfico y terrorismo, con fusil y traje de fatiga. ¿O no es eso lo que estamos viviendo con las FARC?

Con todos estos ingredientes, la receta no produce ninguna paz. Al contrario, resulta como lo estamos viendo, una descomunal e incontrolable violencia total. Y Petro ha perdido ya en el primer mes de su mandato, el total control del orden público en el país, y haber descabezado 61 miembros de la cúpula de las FF AA, será otro ingrediente de desprestigio, caos e ingobernabilidad.

«El que se arrodilla para buscar la paz, se queda con la humillación y con la guerra», dijo

W Churchill.

alragonz@yahoo.es

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