La última embarrada del gran incumplido
Por Álvaro Ramírez González Esta semana ocurrió en el Palacio de Nariño, la última embarrada del presidente Petro, ya famoso por ser un gran incumplido. Estaban en la agenda dos eventos de obligatoria presencia del primer mandatario. En primer lugar, la posesión de dos magistrados, uno de ellos de l

Por Álvaro Ramírez González
Esta semana ocurrió en el Palacio de Nariño, la última embarrada del presidente Petro, ya famoso por ser un gran incumplido.
Estaban en la agenda dos eventos de obligatoria presencia del primer mandatario. En primer lugar, la posesión de dos magistrados, uno de ellos de la Corte Suprema de Justicia y el otro de la Corte Constitucional. Era mandatorio que Petro hiciera presencia en ese evento. La otra actividad, todavía más delicada era una cena que la Casa de Nariño, había invitado a 70 magistrados de las altas cortes con el presidente Petro.
El presidente se encontraba en Medellín, y de manera desabrochada anunció que no asistiría a ambos eventos. La posesión de los dos magistrados la tuvo que hacer el secretario Jurídico de la Presidencia. Algo muy grotesco y molesto para estos dos Magistrados y sus familias, que les tocó una posesión de tercera.
Pero el otro hecho, terminó mucho peor. Estaba el evento preparado en el Palacio de Nariño, una cena muy elegante con muchos meseros y muchos tenedores para recibir allí a 70 Magistrados de las altas cortes. Al enterarse que Petro no iba a presentarse en esa cena, a la que él mismo invitó, todos los magistrados sin excepción decidieran no asistir a la misma. Se quedaron servidas 70 elegantes comidas en la Casa de Nariño. Nadie se presentó.
Las consecuencias de los incumplimientos de Petro son cada vez peores. Recuerdo que antes de su posesión, citó a todos los alcaldes del país, al hotel Tequendama; asistieron 850 de ellos, y después de una incómoda espera de siete horas, allí hicieron el anuncio público de que el presidente Petro, no llegaría al evento. Tremenda embarrada, y malestar generalizado.
Al primer diálogo vinculante en Apartadó, asistieron como cinco mil personas y los alcaldes y altos funcionarios de los municipios de Urabá. Estaba citado para las 9 a.m. y el presidente Petro, llegó a la 1 p.m., pronunció un discurso, almorzó y se marchó. La frustración y la molestia fue general. El diálogo no existió.
Fue bien penoso el incumplimiento de Petro a una corta reunión con el presidente de los Estados Unidos Joe Biden, que no espero y se marchó. Una destemplada disculpa justificó esa tremenda embarrada con el hombre más poderoso del mundo.
Son muchísimos más los eventos de marcada importancia a los que Petro estaba invitado y confirmada su asistencia y sencillamente no llegó. Pero la embarrada de la cena en la Casa de Nariño fue descomunal. Todo un rompimiento institucional, que traerá consecuencias muy graves para este gobierno y para este presidente incumplido e importaculista. Colombia no tiene antecedentes de un mandatario igual.
Las citas y los eventos con presencia confirmada del presidente son de obligatorio cumplimiento. Menos para Petro, que hace lo que le da la gana.
alragonz@yahoo.es

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