¿Estatua para Santrich?
Por Álvaro Ramírez González El país quedó al menos estupefacto en los últimos días al escuchar las declaraciones del canciller Álvaro Leyva en Cuba, donde afirmó categóricamente que Jesús Santrich había sido “ víctima de un entrampamiento”. Y yo estaba convencido como pocas veces de que Santrich era

Por Álvaro Ramírez González
El país quedó al menos estupefacto en los últimos días al escuchar las declaraciones del canciller Álvaro Leyva en Cuba, donde afirmó categóricamente que Jesús Santrich había sido “ víctima de un entrampamiento”. Y yo estaba convencido como pocas veces de que Santrich era un terrorista de las FARC, cobijado con todos los beneficios del acuerdo de la Habana, que le dieron gratis hasta una curul en el Congreso Colombiano, y aprovechó esos privilegios y ese fuero, para sentarse a hacer un negocio de 10 toneladas de cocaína de sus amigos de las FARC.
Tan de malas el pobre Santrich, que lo hizo con agentes encubiertos de la DEA, que actuaban como compradores de la droga. Tan de malas Santrich, que ese sucio negocio fue grabado y filmado por las 80 horas que duró. Tan de malas el pobre Santrich que esos videos los vio el país y el mundo por todos los noticieros y en todas las redes. Y remató su mala suerte el pobre Santrich, cuando fue capturado y llevado a una prisión.
La grotesca y remunerada complicidad de la Corte y la JEP, le dieron de nuevo la libertad ante el desconcierto y el malestar de todo el país, ese país que vio al pobre Santrich enfermo y doblado en una silla de ruedas. Ese país que vio resucitar y caminar como un antílope a Santrich cuando de nuevo fue libre. Ese país que vio como le asignaron estratégicamente un campamento en Norte de Santander.
Ese país que vio como Santrich desapareció de ese su sitio de localización y reapareció en Venezuela, uniformado y fusil en mano, parado al lado de Iván Márquez, Romańa y el Paisa, como directivo de “ la nueva Marquetalia “, que desconoce el proceso de paz y le declaró de nuevo la guerra al Estado colombiano.
Toda una burla a la justicia colombiana y norteamericana. Tan de malas el pobre Santrich que fue asesinado en territorio venezolano por un comando de las disidencias de las FARC, al comando de Gentil Duarte. No hay duda pues que Jesús Santrich, fue un hombre esforzado y de malas.
Para el país un súper pillo, que con las toneladas de dinero de las FARC, compró a la Corte, a la JEP, y hasta el mismo diablo para obtener su libertad y volarse para Venezuela. Lo que es una vergüenza es que el propio canciller colombiano, Álvaro Leyva haga esa declaración en la Habana, que pone a Santrich en la categoría de prócer de la patria.
No les da vergüenza que el país entero haya vivido paso a paso las andanzas de este pillo, para comprar su libertad y burlar en las narices de todos, la justicia colombiana y una extradición a los Estados Unidos. Acaban de condenar a prisión al ex fiscal de la JEP por recibir un soborno para evitar la extradición del pobre Santrich
Menos mal para Leyva y el nuevo gobierno Petro, Santrich es una víctima, un prócer. Lo que sigue es la estatua.
¿No les parece?

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