El señor embajador
Por Álvaro Ramírez González Los medios andan dándole mucho garrote al alcalde de Manizales Carlos Mario Marín, por un incidente que se generó a raíz de la visita a la Alcaldía del embajador de Liberland, un país que no existe. El ingenuo y vitrinero alcalde, no se percató que este país no existe en

Por Álvaro Ramírez González
Los medios andan dándole mucho garrote al alcalde de Manizales Carlos Mario Marín, por un incidente que se generó a raíz de la visita a la Alcaldía del embajador de Liberland, un país que no existe.
El ingenuo y vitrinero alcalde, no se percató que este país no existe en el planeta, e hizo todo un show de esa visita de un “vivo”, con quien alcanzó a firmar unos convenios. Marín ha sido el hazmerreír de los manizaleños y motivo de burla de casi todos los medios de comunicación del país.
El alcalde de Pereira Carlos Maya también fue víctima de esta ridícula visita diplomática.
Pero Maya, a pesar de que lo recibió y habló con el siniestro embajador, no avanzó mucho en la relación con ese payaso. Afirma Maya que tuvo dudas de la existencia de ese país y yo le creo.
Yo viví cuando era alcalde de Pereira, un incidente parecido con la diferencia de que el embajador que me visitó si era real. Se trataba del señor Romanov, embajador de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS, que andaba paseando por el país de incógnito y sin su cuerpo de seguridad y le dio por ir a visitar al alcalde de Pereira.
Estábamos muy ocupados en el despacho y eran las 10 de la mañana, cuando la secretaria privada ingreso muy sofocada, interrumpiendo la reunión. Me dijo al oído: “doctor, el señor se identifica como el embajador de la URSS, y debe usted asomarse”. Interrumpí la reunión y salí a verlo y saludarlo.
Era un hombre viejo, muy alto, elegante y muy amable, con un español un poco enredado; me presentó una identificación y me pidió disculpas por aparecerse sin una cita.
“Ando con mi esposa visitando de incógnito al Eje Cafetero, y cometí la imprudencia de venir a interrumpirlo, para saludarlo, tomarme una foto con usted y regalarle esta botella del mejor vodka que se hace en la URSS”, me dijo el señor Romanov.
Lo invité al despacho, les ofrecí un café a él y a su esposa, hablamos unos 20 minutos, nos tomamos una foto y se despidió. Yo no le di ninguna difusión al incidente, pero unos días después si recibí una carta de la embajada de la URSS, agradeciendo haber recibido al embajador Romanov.
Pero el incidente diplomático más sonoro que ha vivido el país fue el del embajador de la India que llegó hace más de 40 años a Neiva. No recuerdo los detalles, pero fue tan descomunal el oso que hicieron todas las autoridades allí, que se hizo una película que se llama El embajador de la India.
La ciudad fue avisada de la visita del señor embajador de la India y con sus autoridades al frente, se puso en pie para recibirlo y darle un pomposo recibimiento. Así ocurrió. Fue todo un evento la visita del señor embajador de la India a Neiva. Toda la ciudad a sus pies. Los almuerzos, las fiestas, las condecoraciones y los discursos a granel. El farsante se quedó casi una semana en el mejor hotel de Neiva, a cuerpo de rey.
Alcanzó a enamorar a una linda chica de la ciudad a quien llevó al hotel como su dama de compañía. La familia de la chica se pavoneaba, por esta lujosa adquisición familiar. Un día el embajador no amaneció en el hotel de Neiva y desapareció. Faltaban aún dos días de su visita, y varias recepciones por atender. Fue así como se develó el fraude.
Se trataba de un gran farsante, que preparó toda esta farsa, con lujosos trajes hindúes a bordo, y puso a sus pies a la sociedad opita.
Se supo después que nadie pagó el hotel y que un par de ricos de la ciudad le prestaron al señor embajador un dinero mientras le llegaban a Neiva unos giros de la capital, que naturalmente nunca llegaron. Una burla total a las autoridades del Huila y a la sociedad misma, que se rindió a sus pies, haciéndole las más pomposas fiestas y recepciones que hayan hecho nunca.
Fue tan grotesca y descomunal esa estafa colectiva, que las autoridades se pusieron a buscar al “señor embajador”, quien finalmente fue capturado y encarcelado. Mucho ojo pues con el señor embajador. ¡Y más, si el país que representa no existe!
alragonz@yahoo.es

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