El arte de gobernar
Por Álvaro Ramírez González Soy Administrador de Negocios de EAFIT. Administrar, me enseñaron en esa magnifica universidad es «ciencia y arte». |Es ciencia por que conjuga conocimientos muy precisos de materias como las matemáticas, la contabilidad, los costos, el derecho, la estadística, el mercade

Por Álvaro Ramírez González
Soy Administrador de Negocios de EAFIT. Administrar, me enseñaron en esa magnifica universidad es «ciencia y arte». |Es ciencia por que conjuga conocimientos muy precisos de materias como las matemáticas, la contabilidad, los costos, el derecho, la estadística, el mercadeo y las finanzas en todas sus dimensiones.
Y es arte, por que administrar también involucra, elementos de la personalidad de quien administra, como disciplina, austeridad, carácter, principios, gentileza, educación, responsabilidad, modales y simpatía. Todos esos elementos de la ciencia y el arte conjugados hacen un buen, un mediocre o un mal administrador.
Medir la eficiencia de un administrador en el sector privado hoy es muy fácil. Las empresas tienen protocolos, procedimientos, objetivos, metas y estados de resultados. Con esas herramientas es muy fácil distinguir a nivel privado, entre un buen y un mal administrador.
Gobernar es en esencia, administrar. Administrar unos recursos públicos para el beneficio común. Pero en el sector público y más en Latinoamérica, no hay casi manera de identificar a uno y a otro. Además, en el sector público, invadido de política, es muy fácil engañar al pueblo, que es quien paga los impuestos y necesita las obras y el buen gobierno.
El socialismo latinoamericano por ejemplo es un pésimo administrador. Por donde pasa no deja más que saqueó, pobreza, endeudamiento, monedas arrasadas y algunas sin valor como el Bolívar venezolano, inflación, desabastecimiento y desempleo.
El socialismo en Europa ha corregido muchos errores y catástrofes como el fracasado comunismo soviético, y ha logrado hacer gobiernos populares, e igualitarios, sin arrasar el aparato productivo que es el que construye la riqueza. Esa tontería de «mejorar la condición a los pobres, empobreciendo a los ricos», es maravillosa para ganar las elecciones en países pobres y con un pueblo con muy poca educación.
Pero es un total fracaso a la hora de gobernar. El nuevo gobierno de Gustavo Petro en Colombia quiere reinventar un país que ya está inventado. Con una clara animadversión por los empresarios ricos. Quieren cambiar por decreto y leyes fast track, lo bueno, y lo regular y no parece que sean capaces de cambiar lo malo.
¿Por qué no construir sobre lo ya construido? ¿Por qué no aprovechar y explotar lo que ya funciona? ¿Por qué no hacer ajustes y mejoramiento en las cosas que hoy funcionan en Colombia, para ponerlas a funcionar mejor? ¿Por qué hay que destruirlo todo, para volver a construirlo?
Unas decisiones absurdas y contra cíclicas van a frenar la economía, a apurar la desinversión, a generar desconcierto y desmotivación empresarial. Y lo que sigue es fatal. ¿Por qué parar en seco la dinámica del sector hidrocarburos? ¿Por qué renunciar caprichosamente a ese chorro de dólares que tanto le está sirviendo a Colombia? ¿Por qué no hacer un tránsito a energías limpias, que ya lo inició Ecopetrol, más pausado y sin traumas económicos? ¿Por qué acabar con la minería bien hecha y de paso acabar con las regalías que tanto les han servido a los municipios? ¿Por qué atacar a la caña, la palma de aceite y la ganadería? Entre las tres generan mucha riqueza, mucho bienestar y 1.5 millones de empleos.
¿Por qué atosigar a los empresarios con impagables costos laborales, que no traerán sino despidos, informalidad y pérdida en la competitividad en esas empresas? ¿Cómo pedirles a los empresarios que produzcan más, si la cascada de impuestos acaba con sus utilidades y se devora el capital de trabajo de las empresas?
Desbaratar el sistema de salud colombiano que, aún con defectos, es uno de los mejores del planeta, con una cobertura del 96 %, para montar una entidad pública, burocrática, ineficiente y corrompida es la ruina, para la salud y para la gente pobre. Legalizar la marihuana y no combatir la coca, harán de Colombia un caos y un campo de batalla, corrupción y muertos.
No parecen esos cambios y esas decisiones que ha presentado el nuevo gobierno, las que mejoren la situación actual del país y en contrario, parece que van a deteriorar todo. Sacar a los pobres de la pobreza no pasa por arruinar a los ricos que son los que construyen riqueza y pagan los grandes impuestos. Además, los ricos no se dejan arruinar. Sencillamente se marchan. Los pobres siempre se quedan.
Hablé esta semana con nueve empresarios que asistieron a la Asamblea General de la Andi en Cartagena. Allí estuvieron casi todos los ministros y cerró el evento, él presidente Petro. Preocupación, desconcierto, desmotivación, y todos en desacuerdo con esas contracíclicas decisiones que está tomando el gobierno, por que coinciden, en que van a deteriorar más el funcionamiento del Estado. Estamos pues hoy gobernados por gente que no sabe administrar. No tienen el arte de gobernar. ¡Gravísimo!
alragonz@yahoo.es

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