Dos caminos para Chile
Por Álvaro Ramírez González Con el 99.92% de los votos escrutados las cosas en Chile quedaron así: aprueba, 38.1 % y desaprueba el 61.8 %. Vi en un video con mucha atención el discurso de Gabriel Boric, después de haber sido claramente derrotada su propuesta de nueva Constitución para Chile. Aunque

Por Álvaro Ramírez González
Con el 99.92% de los votos escrutados las cosas en Chile quedaron así: aprueba, 38.1 % y desaprueba el 61.8 %. Vi en un video con mucha atención el discurso de Gabriel Boric, después de haber sido claramente derrotada su propuesta de nueva Constitución para Chile. Aunque suene duro y prosaico, Pinochet fallecido, derrotó el 4 de septiembre a Boric, vivo y gobernando.
Pero el discurso de Boric fue sensato, humilde y muy inteligente. Acepta con toda humildad, que ese proyecto que -digo yo- embebido de soberbia presentó su gobierno, no es lo que quieren los chilenos.
Juan Manuel Santos en Colombia hizo lo propio y a las pocas horas salió a torcer el resultado del plebiscito con su enmermelado Congreso. ¡Se robó el plebiscito! Boric no tiene como hacerlo, porque fue descomunal la diferencia entre los que negaron y los que querían aprobar ese proyecto de nueva Constitución. Y hoy no tiene tampoco mayoría en el Congreso.
He estado leyendo mucho a los politólogos y comentaristas chilenos y veo dos caminos. El primero, un golpe militar, dada la confluencia de dos factores. La derrota muy dura en el plebiscito, que deja muy debilitado a Boric, y la mala situación que están viviendo los chilenos desde la llegada del mismo Boric al poder. No parece que este sea el camino, porque Boric propone una reestructuración de su equipo de gobierno, de seguro invitando a los partidos tradicionales a su nuevo gabinete ministerial.
Y sobre todo, porque propone desde ya un diálogo nacional para construir un proyecto de Constitución que si lo acepte la mayoría de los chilenos. «Redactaron una Constitución desde el odio y sus frustraciones». «Quisieron ir por todo y se quedaron sin nada». Estas dos frases definen la causa del fracaso electoral de Boric y sus aliados de izquierda. Querían devolver a Chile al viejo, obsoleto y fracasado modelo soviético. Una propuesta que eliminaba la propiedad privada y ponía todos los medios de producción a disposición del pueblo.
Nada más etéreo, peligroso, obsoleto y probadamente fracasado. Chile en su tamaño era el país más avanzado de América Latina. Un país moderno con un comercio exterior muy fuerte con el Asía, y un nivel económico muy bueno frente al vecindario. ¿Para qué destruirlo de esa manera? ¿Fueron necesarias esas jornadas de destrucción que la izquierda y Boric hicieron? Toda sociedad siempre necesita cambios y Chile no es la excepción.
Pero pretender esa igualdad teórica que hizo fracasar al comunismo y esa planificación centralizada que hizo explotar a la URSS, en Chile, era sin duda una receta equivocada. Una receta que solo ha traído pobreza, hambre y muerte. La URSS explotó en 15 países distintos buscando salida y en algunos de ellos, hoy está prohibido el comunismo en sus nuevas constituciones.
En buena hora el pueblo derrotó ese brutal engendro y tanto Boric como sus aliados, entenderán que la nueva Constitución tiene que salir de un acuerdo nacional con los demás partidos. Y respetar muchas de las cosas buenas que ya tenían los chilenos y que estos endiablados y chiflados comunistas quisieron cambiar sin razón alguna. ¡Y fracasaron!
alragonz@yahoo.es
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