¿Con quién peleo?
“Que solo muñecos veo!”, decía alias «Guadańa», el sicario jefe de Wilber Varela, llamado «El Cabo», en la serie, El Cartel de los Sapos, y protagonista de la guerra de carteles más sangrienta que haya vivido el país, con más muertos incluso que la de Pablo Escobar en contra del cartel del Valle.
Por: Álvaro Ramírez González
“Que solo muñecos veo!”, decía alias «Guadańa», el sicario jefe de Wilber Varela, llamado «El Cabo», en la serie, El Cartel de los Sapos, y protagonista de la guerra de carteles más sangrienta que haya vivido el país, con más muertos incluso que la de Pablo Escobar en contra del cartel del Valle.
Esa brutal guerra por el poder en el Valle del Cauca, fue con Diego Montoya, un poderoso y sanguinario narco de Tuluá. Hablan de 2.500 víctimas.
Montoya fue capturado en una de sus fincas en Sevilla Valle y extraditado a los Estados Unidos.
Wilber Varela, alias «Jabón», fue asesinado a quemarropa, por su acompañante, que recibió en compensación una gruesa suma de dinero, mientas se refugiaba de esa guerra, en Venezuela.
El protagonista de hoy se llama Gustavo Petro Urrego.
Nuestro presidente, bipolar, inconstante, incumplido, malísimo gerente público, pésimamente rodeado y reformador de todo lo malo y lo bueno, anda muy mal con todo el mundo.
Las cifras de impopularidad llegaron ya al 70%, registro este con el que arrancó su popularidad el día de su posesión, hace un poco más de un año. Solo que ya pasó un año y se invirtió la cifra en su contra.
La situación de gobernabilidad que arrancó tan sólida, como con la gran mayoría de los partidos políticos a su lado, está hoy, completamente perdida.
Hasta partidos como El Verde y el Pacto Histórico, andan hoy fracturados y divididos frente al gobierno.
De hecho, la reforma política de Petro, la hundió en esencia, El Partido Verde, uno de sus incondicionales aliados.
Era todo un embeleco, hoy la mayoría del Congreso, no acompaña a Petro.
Esa situación de ingobernabilidad, impopularidad, atrasó descomunal en la ejecución del presupuesto y los problemas locales y regionales que no dan tregua, tienen a Petro en una crisis de temperamento brutal.
Y como si le faltara algo a la sopa, su hijo Nicolás enfrenta una condena de 30 años por lavado de activos y enriquecimiento ilícito.Un proceso donde las pruebas abundan y están a la vista de todo el país.
Así las cosas, Petro ha reaccionado con mucha agresividad y enfrentado a todo lo que encuentra en su camino, como Don Quijote de la Mancha, que terminó peleando con los molinos de viento.
No hay un partido político, ni siquiera el suyo, con el que Petro no tenga casadas varias peleas. Y muy amargas.
Sus ministros salen a sombrerazos despreciados por el primer mandatario y lamentando haber aceptado acompañarlo.
Hasta José Antonio Ocampo, que era el intocable, fue separado del cargo en una ventolera del jefe, sin consideración alguna. Fuera perros
Los medios de comunicación que han visto y vivido este caos con características de circo, son hoy también rivales de Petro. Los acusa de vendidos y de mal informar.
Los gremios de la producción que no han podido ser más cautos y respetuosos, son hoy también víctimas de la rabia y el desprecio presidencial.
Son ya más de 90 eventos de alto calibre, como la Asamblea anual de la ANDI, en los que la Casa de Nariño confirmó la presencia del primer mandatario, y nunca apareció sin explicación alguna.
Las FFAA, no solo fueron brutalmente descabezadas sino expuestas de manera miserable y ruin, al fuego enemigo.
Deben hacer presencia, en todas las zonas de combate, pero en muchos casos, se les prohíbe disparar.
Y nunca en la historia de Colombia, habíamos tenido tantas víctimas del Ejército y la Policía como ahora. Ni tantos soldados pidiendo la baja, ni tan baja la solicitud de ingresos a la Policía Nacional, al paso que nos lleva este señor en dos años no tendremos fuerzas armadas.
Con las FARC y el ELN, la situación es tan inestable como fracasada. No le creen, y peor, ya no le temen.
¡Ya les hizo el favor de desmantelar las FFAA!
Con los gobernadores y alcaldes del país, la pelea no para y cada día se aviva más la hoguera.
El incumplimiento y la falta de apoyo de la nación para las regiones, le ganaron el desprecio de todos los gobernantes regionales.
Ya se metió a pelear con Nayib Bukele el presidente del Salvador que será reelegido por más de un 85% de la población de ese país, y se le robó a Petro, el liderazgo latinoamericano.
La acaba también de prender contra Javier Milei, líder de la Libertad Avanza, que va a derrotar en la Argentina a esos saqueadores de la izquierda que la tienen en la ruina.
Transportadores, finqueros, artistas, empresas, contratistas, EPS, Fondos privados de pensiones, agricultores y muchos otros actores de la economía, están de pelea con Petro.
Y no hablemos de la Banca Nacional, que Petro equivocadamente la quiere igualar con el Banco Agrario. Un mal chiste
Lo que le espera a Petro a 60 días vista, es la derrota monumental de sus poderosos aliados. Claudia López, Daniel Quintero y Jorge Iván Ospina, producto de unas pésimas administraciones, en Bogotá, Medellín y Cali.
Con Claudia López que lo apoyó, después de una traición del mismo Petro, la pelea no ha tenido un solo día de tregua. El Metro de Bogotá es el detonante.
Y ahora acaba de anunciar que, desde España, el partido VOX, de extrema derecha y algunos empresarios, lo quieren tumbar.
De verdad se parece a don Quijote, o a alias «guadaña» ¿«con quien peleo que solo muñecos veo»?
¡Juzguen Ustedes!

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