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Benedetti el impresentable

Por: Álvaro Ramírez González La última jugada del presidente Gustavo Petro, fue la creación de 9 embajadas nuevas, entre ellas reactivó la embajada ante la FAO, autoridad mundial en alimentación, con sede en Roma, que fue cerrada en 1999, por el Gobierno de Andrés Pastrana. Era sin duda un cargo tan

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Redacción IFM
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Benedetti el impresentable

Por: Álvaro Ramírez González

La última jugada del presidente Gustavo Petro, fue la creación de 9 embajadas nuevas, entre ellas reactivó la embajada ante la FAO, autoridad mundial en alimentación, con sede en Roma, que fue cerrada en 1999, por el Gobierno de Andrés Pastrana. Era sin duda un cargo tan costoso como inútil, totalmente innecesario.

Colombia tiene hoy dos embajadas en Roma. Una de ellas la normal, y otra ante el estado Vaticano

Y desde la primera de ellas, se atienden desde su cierre, los asuntos de Colombia con la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y agricultura).

El país fue sorprendido esta semana con la noticia del nombramiento de Armando Benedetti en la nueva embajada de Colombia ante la FAO, en Roma.

Esta es quizás la más alta remuneración de toda la Cancillería, y se acerca a los $ 100 millones mensuales, esa suma, más todos los gastos colaterales nos costará a los colombianos, tener a Armando Benedetti tranquilo, callado y al lado del Gobierno.

Recuerden ustedes su catastrófico paso por la embajada de Colombia en Venezuela, a la que poco asistió y su paso estuvo lleno de episodios de muchos viajes clandestinos a Colombia en un avión privado.

También hubo en Caracas un vergonzoso episodio público con Benedetti donde apareció en un baño, la infaltable cocaína. No en vano el propio excanciller Álvaro Leyva, lo llamó públicamente “ ¡vicioso!”.

Sin embargo, antes de abandonar el cargo, le tocó a Leyva, firmar ese decreto nombrando a “ese vicioso “, embajador de Colombia ante la FAO.

Ese el último acto de un canciller sinvergüenza, indeseable y abusivo, que salió por una drástica suspensión de la Procuraduría.

Quien lo creyera, Armando Alberto Benedetti Villaneda, empezó su vida política muy cerca del Uribismo y de Álvaro Uribe, pero al igual que todo ese combo de lagartos y oportunistas, se fue al lado de Santos a recibir mermelada y al salir el expresidente, corrió a acomodarse al lado de Gustavo Petro, donde está hoy.

Al igual que Roy Barreras, otro trapecista de la política, mutaron sin sonrojarse, de la derecha a la extrema izquierda. Allí está hoy el poder, el presupuesto y la burocracia.

¿Quién iba siquiera a imaginar que un tipo como Roy, terminará de embajador de Colombia, en el Reino Unido, un cargo que siempre estuvo reservado a personas muy importantes y distinguidas?

¡Allá fue a parar nuestro volátil y camaleónico Roy!

Pero sigamos con Benedetti.

Sus problemas con la justicia colombiana por cargos de enriquecimiento ilícito lo han tenido muy cercado, hasta que llegó Petro al poder. Incluso, le fue incautado, extinguido y rematado  su apartamento privado y el que más quería.

Benedetti tiene varios apartamentos cuyos recursos con que los adquirió, no convencen aún a las autoridades. Es un impresentable, y fue una de las estrellas de la campaña de Gustavo Petro, no en la plaza pública, como en la consecución y trámite de recursos para esta campaña política.

Su reciente enfrentamiento con la poderosa Laura Sarabia, lo llevó a decir que “él había llevado más de $15.000 mil millones a esa campaña “

Y de paso puntualizó: “Si me caigo yo, nos caemos todos”

Y parece que esa fue la frase que puso muy nervioso a Petro, conocedor de la locuacidad y la lengua larga de Armando Benedetti, conocido además en los medios, por su vocabulario grotesco y vulgar.

Los entendidos en la política están diciendo en los medios y en las redes que “Petro compró con ese jugoso e inútil cargo en la FAO, el silencio de Benedetti “.

Cualquiera lo interpretaría de esa manera con el comportamiento y la advertencia que hizo Benedetti, ha hecho en este gobierno, lo que le ha dado la gana.

Actos de gobierno como este, le hacen mucho más daño a Petro, a quien lo avasallan hoy los problemas y las crisis, así como el desprestigio.

Pero Benedetti quedó contento y callado y esa era la misión. Anestesiarlo y nosotros los colombianos lo pagamos.

Maravilla, el gobierno del cambio. ¡Vaya cambio!

Sobremesa

Ya está el embajador Benedetti por las redes agrediendo a los medios y a algunos periodistas. Dice que “yo elegí a Petro y me merezco todo “

“Esto (embajada ante la FAO), no es lo que quiero, pero hoy es lo mejor”

Arranca de nuevo contra Laura Sarabia afirmando que “sí él hubiera estado allí en vez de ella, no habrían pasado tantas cosas”

¡Sigue el circo!

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