miércoles, julio 28, 2021
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Agenda abortista – Parte 2

Por Carlos Echavarría

El uso del lenguaje, la batalla que no se puede perder.

Mediante el uso del lenguaje, se puede distorsionar el verdadero significado de las cosas, es por ello que en Colombia la sentencia C-355 de 2006, en donde se permite el aborto bajo las tres causales, no tiene como nombre, Sentencia para permitir el asesinato de los nonatos; tampoco tiene el nombre, Sentencia para desmembrar o descuartizar bebes en el estómago de la madre; ni siquiera tiene el nombre real, Sentencia para legalizar el aborto en Colombia.  El nombre dado a la sentencia fue “Interrupción Voluntaria del Embarazo”.

La palabra «Interrupción», significa según la real academia de la lengua “Acción o efecto de interrumpir” e interrumpir significa “cortar la continuidad de algo en el lugar o en el tiempo”. En el lenguaje cotidiano, las personas saben que cuando se interrumpe una acción, es porque existe la posibilidad de continuar o retomarla en el futuro. De lo contrario las personas simplemente dicen la conclusión, terminación o el fin de una acción.

En el caso de un aborto, no es posible la continuación en un futuro de la acción, a menos que exista un método para restablecer las condiciones previas al procedimiento, entre las cuales se incluye, revivir al bebe. 

Otro juego con el uso de la palabra, Interrupción, es que ésta se puede hacer de forma violenta o pacífica. En el procedimiento del aborto, aunque se tenga la aprobación por la madre y se realice con bajo todos los protocolos establecidos, siempre muere el bebé. Ahora la pregunta: ¿cómo se le llama a la terminación de la vida de manera violenta?, la respuesta dentro del Código de Penal es Homicidio, e incluso sería agravado por la relación de la víctima con su victimario.

La agenda globalista es muy consiente en no caer en el uso de las palabras que permitan que su accionar sea descubierto. Es por ello que siempre buscar distorsionar la realidad por medio del lenguaje. Por ejemplo, un eslogan de los grupos feministas en la Argentina es “No es un ser humano, es un saco de células”. La IPPF, International Planned Parenthood Federation, la principal red de clínicas abortivas del mundo y uno de los mayores financiadores de los movimientos proaborto; dentro de sus políticas, envía a sus patrocinados manuales del uso del lenguaje, en donde prohíben llamar seres humanos a los bebes en formación; los nombres alternativos que colocan son “sacos de células”, “producto de la concepción”, “parásito” o “cosa”.

La razón es simple, deshumanizar al bebé en formación, aunque esto riñe claramente con la ciencia. A partir de la singamia, que es el proceso de fusión de los gametos masculinos y femeninos cuando el espermatozoide fecunda el ovulo. El espermatozoide que aporta el padre, otorga 23 cromosomas y el óvulo de la madre, pone los otros 23 cromosomas; creando así a un nuevo ser humano con 46 cromosomas, lo que tienen todos los seres humanos, a menos que exista un problema grave. Dentro de esa carga genética, que está completa, se define el sexo, el tipo de sangre, el color de piel, el color de los ojos; y en general, todos los órganos que componen al ser humano, incluidos los defectos que se pudieran tener. A esa célula cargada con todo el material genético se le llama célula totipotente. Es por esta razón que el bebé puede tener otro sexo que la madre, otro tipo de sangre y demás características. Es simple, dentro de esa célula totipotencial hay otra persona, la cual necesita para su primer desarrollo estar dentro del cuerpo de la madre.

El premio Nobel de medicina y padre de la genética moderna, Jérome LeJeune, decía al respecto que “si la vida humana, no empieza desde la fecundación, entonces no empieza nunca”; pero la agenda abortista, no puede decir cuando inicia la vida para ellos; saltan de semana en semana, de procesos dentro del desarrollo, etc., algo incomprensible, debido a que se busca dar argumento a algo que no tiene sino una única explicación, la vida comienza desde la fecundación.

Siguiendo con el uso del lenguaje, otro eslogan de las abortistas es “Mi cuerpo, mi decisión” y “Libertad de elegir”. Es claro que ese “saco de células” es otra vida humana sobre el cual se está decidiendo.

Tener el derecho a la primera propiedad privada, tú cuerpo, significa que puedes hacer con él lo que consideres, por ejemplo, le puedes colocar un tatuaje, colocar un pircing, pintar tu cabello, incluso, yendo al extremo, se puede drogar, aunque con ese acto destruyas tú propiedad; eso es decidir sobre tú cuerpo, pero la vida que lleva una mujer en el interior durante el embarazo, no es suya. Así que no se está decidiendo sobre su cuerpo, está decidiendo sobre otro y lo peor de todo, quiere decidir sobre si ese ser humano puede vivir o no, lo cual es la violación flagrante al primer derecho fundamental: el Derecho a la Vida.

Otro eslogan es, “La mujer debe elegir si ser o no ser mamá”, gran falacia del colectivo abortista, una mujer cuando está embarazada, ya es mamá, lo que ella debe decidir es, ¿será mamá de un niño vivo?, ¿o, será mamá de un niño muerto? Además, de una persona que ella decidió matar.

Un ataque directo de los grupos de abortistas en contra de los defensores y opositores del aborto, es que nunca los califican por su nombre: próvida. La razón es simple. Si unos son provida, ellos son promuerte. El lenguaje es muy fuerte en la psiquis de las personas y como ellos no quieren ser llamados promuerte, no pueden emplear términos como los provida para atacar a sus contradictores, entonces, usan las expresiones como: “Anti-derechos”, ya que según su lógica “el aborto es un derecho humano”.

La contradicción de su lenguaje es tal, que el ser humano tiene derechos, debido a que posee el derecho fundamental a la vida. Sin la vida, no se tiene objeto de derechos. Pero la agenda abortista clama en contra de los defensores de la vida, llamándolos “antiderechos” y son precisamente ellos los que al momento de matar a un ser humano, le quitan de tajo todos los derechos que pudieran aplicar para él. No existen derechos para un muerto o un objeto inanimado.

Según varios miembros de la ONU, Organización de las Naciones Unidas, “El aborto es un Derecho Humano”, lo que demuestra el grado de sesgo que tiene esa organización. ¿Cómo es posible que sea un derecho, quitar la vida?, para la ONU, ¿matar a un inocente es un Derecho?.

Otra perspectiva que tiene la agenda abortista, viene dada desde la falacia que el aborto es un tema de “Salud Sexual y Reproductiva” incluso, llegan a afirmar que es un problema de “Salud Pública”

El uso del lenguaje aquí debe producir arcadas, debido a que el aborto es matar a un ser humano, ¿cómo puede ser un homicidio un tema de salud pública?, ¿cómo puede ser un tema de Salud Pública, cuando a un hospital llegan dos seres humanos, de los cuales, uno sale por la puerta y el otro en una bolsa de deshechos hospitalarios? En vez de ser un tema de Salud Pública, tiene toda la cara de una política de exterminio.

Cuando se discute sobre el tema del aborto en un medio, bien sea escrito o audiovisual, nunca se presentan fotografías o videos sobre la realidad del procedimiento. El lobby realizado por la IPPF, International Planned Parenthood Federation, tiene prohibido publicar esta información para no demostrar la realidad de lo que ocurre cuando se practica un aborto.

Existen varios métodos, entre los principales están: Técnica de aspiración, en donde se ingresa una aspiradora que va desgarrando las partes del bebe; Otra técnica es la desmembración, la cual consiste en ingresar un bisturí en el útero y comienzan a cortar por partes al bebe; luego lo sacan por partes y lo colocan en una mesa para rearmarlo y así verificar que están todas sus partes afuera de la madre para evitar una infección. Otra técnica es la de procedimiento por nacimiento parcial, en donde al momento del parto, antes de que salga complementa el bebé del cuerpo de la madre, se le aplica una inyección que lo mata. ¿Para cuál mente criminal, esa es una política de salud?, ¿y, cómo es posible que sea una política de salud reproductiva cuando el objetivo es matar al bebé?

Las marchas de los pañuelos verdes en Argentina tenían otro gran eslogan, “Queremos Aborto, seguro, legal y gratuito”. Allí tenemos dos mentiras más. No puede ser seguro un procedimiento cuando uno de los integrantes muere en el proceso; además, es un proceso sumamente invasivo, por lo tal, tiene posibilidades de complicarse con un corte con el escalpelo, con una parte del feto que quede adentro, etc.

La otra mentira del eslogan es que el procedimiento es gratuito. Nada es gratis en la vida, alguien lo tiene que pagar; lo que piden aquí las aborteras, es que sea otro el que pague por el homicidio que ellas quieren practicar y ese es uno de los factores más importantes del negocio que está envuelto el tema de los abortos, pero ese tema será tratado a profundidad en otra entrega.

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