Saltar al contenido

Una iguana y tres tortugas morrocoy fueron entregadas voluntariamente al CAVR tras permanecer más de dos décadas en cautiverio

Una iguana que permaneció más de 25 años en cautiverio y tres tortugas morrocoy mantenidas como mascotas durante 15 años fueron entregadas voluntariamente al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá. El caso fue recibido por

R
Redacción IFM
2 min lectura
Escuchar artículo
Una iguana y tres tortugas morrocoy fueron entregadas voluntariamente al CAVR tras permanecer más de dos décadas en cautiverio

Una iguana que permaneció más de 25 años en cautiverio y tres tortugas morrocoy mantenidas como mascotas durante 15 años fueron entregadas voluntariamente al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá. El caso fue recibido por los profesionales del centro, quienes alertaron sobre las graves consecuencias físicas y comportamentales que provoca el encierro prolongado en animales silvestres.

Según el informe del CAVR, la iguana ingresó en un estado de salud crítico. Presentaba desnutrición, piel seca con descamación, ausencia de falanges en algunas extremidades y dificultades para desplazarse. Además, el equipo veterinario identificó una pérdida total de comportamientos naturales: el animal estaba amansado, no mostraba respuestas de defensa ni huida y permanecía inmóvil frente a estímulos externos, lo que evidencia la alteración de sus patrones silvestres tras años de domesticación forzada.

Las tres tortugas morrocoy entregadas junto con la iguana también mostraron signos de deterioro físico producto del cautiverio. Dos de ellas presentaban deformaciones en el caparazón, una condición conocida como piramidismo, causada por una alimentación inadecuada y falta de exposición a condiciones ambientales apropiadas.

De acuerdo con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, este tipo de casos refleja el impacto del tráfico y la tenencia ilegal de fauna silvestre en la región. Aunque algunas personas mantienen estos animales con la intención de brindarles cuidado o afecto, las consecuencias son severas: pérdida de libertad, daños físicos, sufrimiento prolongado e incapacidad para cumplir funciones ecológicas en su hábitat natural.

El CAVR informó que desde 2024 ha recibido más de 130 iguanas y 1.800 tortugas morrocoy, entre entregas voluntarias e incautaciones realizadas por las autoridades ambientales. Estas cifras confirman que ambas especies están entre las más traficadas y mantenidas en cautiverio en el Valle de Aburrá.

El Área Metropolitana reiteró el llamado a la ciudadanía para abstenerse de tener fauna silvestre como mascota y recordó que estos animales deben permanecer en su entorno natural. Además, invitó a realizar la entrega voluntaria de ejemplares que aún se encuentren en cautiverio y a reportar situaciones relacionadas con fauna silvestre a la línea de atención 304 630 0090, disponible para emergencias y orientación.

Compartir:

Noticias relacionadas