Salvatore Mancuso llegó a Colombia tras 15 años de prisión en EE. UU.
El exjefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Salvatore Mancuso, ha regresado a Colombia después de más de 15 años de detención en Estados Unidos.
El exjefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Salvatore Mancuso, ha regresado a Colombia después de más de 15 años de detención en Estados Unidos.
Como se había anunciado la llegada de Mancuso se produjo en un vuelo chárter en compañía de un gran número de repatriados.
Su vuelo aterrizó en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, y de inmediato se iniciaron los trámites migratorios para definir su situación judicial y el lugar de reclusión.
Por ahora y para garantizar su integridad, el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso estará recluido en una celda de alta seguridad de la cárcel La Picota, al sur de Bogotá. Pero según informó el propio ministro de Justicia, Néstor Osuna, para cumplir sus objetivos como Gestor de Paz, deberá estar en libertad.
Tras aterrizar en el país, Mancuso se puso a disposición del presidente de la República, Gustavo Petro, para adoptar sus labores como «gestor de paz».
«Fernando García, director de Migración Colombia y firmante del acuerdo de paz del 91, recibió a Mancuso, en virtud de su compromiso con la paz, la reconciliación y la no repetición de los conflictos (…) Helena Urán Bidegaín, jefe de la Unidad del Ministerio de Relaciones Exteriores para Medidas de No Repetición, estuvo presente para fomentar la oportunidad que representa este proceso en la consolidación de una agenda para evitar la repetición de los acontecimientos dolorosos del pasado».

Mancuso fue extraditado en mayo de 2008 junto a otros líderes paramilitares, acusado de seguir delinquiendo desde la cárcel a pesar de haber firmado un acuerdo de paz.
Tras los trámites migratorios, fue recibido por agentes de migración y la Policía Nacional para la reseña y verificación de requerimientos judiciales. Posteriormente, fue trasladado a los calabozos de la DIJIN en Bogotá antes de ser llevado a un centro carcelario seguro.
La libertad de Mancuso garantiza la impunidad de un hombre que tiene dos condenas efectivas por justicia y paz, está investigado por la justicia ordinaria por lavado de activos y lo más grave está vinculado a más de 4.000 crímenes.
Por lo anterior se presume que serán muy pocos los días que Mancuso estará en prisión y comenzará su colaboración con la justicia, donde no se garantiza que aporte realmente verdades y con el fin de pagar su nombramiento de parte del presidente, se dedique a incriminar a quienes Petro siempre ha considerado sus enemigos como lo es el expresidente Álvaro Uribe.
Mancuso se enfrenta a 13 requerimientos judiciales por delitos como concierto para delinquir, terrorismo, secuestro y homicidio agravado.
Aunque la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) aceptó su sometimiento como “sujeto incorporado a la Fuerza Pública” entre 1998 y 2004, los expedientes en Justicia y Paz aún persisten.

Sin embargo, pese a esta aceptación de la JEP, Mancuso presentó un recurso de apelación, argumentando su situación jurídica incierta. La Sala de Definición de Situaciones Jurídicas determinó que tuvo un papel de “bisagra” entre estructuras militares, empresariales, políticas y grupos paramilitares.
Cabe recordar que Mancuso llega al país en calidad de vocero de Paz una posición que le dio Gustavo Petro en el marco de la supuesta colaboración que hará el ex paramilitar ante la JEP en la que busca incriminar al expresidente Álvaro Uribe Vélez.
A su llegada al país, se conoció una carta del exjefe paramilitar en el que expresa su sentir al volver y reiteró su disposición de ponerse a disposición de las jurisdicciones de la JEP y Justicia y Paz.
“Me pongo a disposición de estas justicias con la plena confianza en que son garantistas de los derechos fundamentales, de mi derecho fundamental a la vida y del Estado social de Derecho. Soy consciente que mi retorno es un desafío para los mecanismos transicionales de juzgamiento y cooperación interjurisdiccional”.
Mancuso aseveró que está listo para la instalación de una mesa técnica para cerrar definitivamente las negociaciones de Ralito con las AUC y también continuará con sus compromisos con las víctimas.
“Vengo a ponerme al servicio de una agenda de paz que permita evitar que Colombia sea una fábrica eterna de víctimas y dolores colectivos”.
Es una historia que hasta ahora comienza.
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