Salario mínimo en 2025: Superaría el $1.400.000 con fórmula de Petro ¿Golpe al bolsillo o medida justa?
La inminente negociación del salario mínimo para 2025 en Colombia ya ha comenzado a generar tensiones entre trabajadores y empleadores a dos meses de iniciar las negociaciones, y el gobierno de Gustavo Petro no es ajeno a la polémica.
La inminente negociación del salario mínimo para 2025 en Colombia ya ha comenzado a generar tensiones entre trabajadores y empleadores a dos meses de iniciar las negociaciones, y el gobierno de Gustavo Petro no es ajeno a la polémica.
Si bien las cifras económicas parecen ofrecer algo de alivio, las proyecciones apuntan a que el salario mínimo mensual legal vigente podría estar por encima del $1.400.000, repitiendo la fórmula empleada en 2023.
El año pasado, tras una fallida negociación entre trabajadores y empleadores, el gobierno se vio obligado a intervenir. Gustavo Petro decidió entonces un aumento del 12%, una cifra que fue aplaudida por algunos sectores por su impacto positivo en los bolsillos de los trabajadores, pero criticada por otros debido a su potencial para aumentar la inflación y desestabilizar la economía.
Este año, las expectativas vuelven a centrarse en las decisiones gubernamentales. Según el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, el interrogante clave es cómo manejar el incremento para controlar la inflación, que cerró en un 5,81% anual en septiembre de 2024, una cifra que aún está lejos del objetivo del 3% establecido por el Banco de la República.

La fórmula controvertida
El gobierno parece dispuesto a repetir la fórmula que empleó en 2023: un aumento que supere en varios puntos porcentuales la inflación.
Si la inflación cierra este año en 5,5%, como proyecta el Ministerio de Hacienda, el incremento del salario podría ser del 8,5%, lo que lo llevaría al $1.410.000.
Esta cifra ya ha generado especulaciones sobre cómo afectará al resto de la economía, considerando que cualquier incremento en el salario mínimo impacta directamente en arriendos, multas y contratos indexados al mismo.
A pesar de que el ministro Bonilla asegura que la inflación está «bajo control», los expertos advierten que un aumento salarial de esta magnitud podría revertir estos avances y disparar los precios de bienes y servicios.

Un diálogo complejo entre trabajadores y empresarios
Mientras tanto, la negociación comenzará en noviembre no promete ser fácil. Las centrales obreras exigen un aumento que les permita a los trabajadores recuperar el poder adquisitivo perdido durante los últimos años, mientras que los empresarios alertan sobre las limitaciones de muchas compañías para absorber un nuevo incremento sin sacrificar empleos.
En este sentido, el papel del Ministerio de Trabajo, liderado por Gloria Inés Ramírez, será crucial, pues tendrá que garantizar que las discusiones sean equitativas y que se logre un equilibrio entre las demandas de los trabajadores y las capacidades del sector productivo.
A pesar de los esfuerzos por llegar a un acuerdo consensuado, todo apunta a que, como el año pasado, será el presidente Petro quien tome la decisión final.
La experiencia del 2023 dejó en claro que el mandatario no teme imponer su visión en aras de lo que considera una justicia social y un derecho para los trabajadores colombianos.
No obstante, los críticos advierten que tal intervención puede tener efectos adversos en el mediano y largo plazo.

La productividad como factor clave
Uno de los puntos álgidos de la negociación será, sin duda, la discusión sobre la productividad. Mientras que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) se encarga de calcular la productividad laboral, el debate se centra en sí este indicador debería ser el único factor a tener en cuenta o si también se debería incluir la productividad total.
José Ignacio López, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), sugirió que el aumento debería estar entre el 8% y el 10%, ajustado a una inflación que, según él, debería estar por debajo del 6% al cierre de 2024.
Con un panorama económico que sigue mostrando señales de recuperación, pero con desafíos latentes, el aumento del salario mínimo para 2025 podría ser una de las decisiones más delicadas para el gobierno de Gustavo Petro. El próximo diciembre, cuando se defina el incremento, será clave para determinar si el país logra encontrar un equilibrio entre justicia social y estabilidad económica.

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