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Rusia condenó a cadena perpetua a autores del atentado contra la sala Crocus City Hall

La justicia militar de Rusia condenó a cadena perpetua a los cuatro autores del atentado perpetrado en marzo de 2024 contra la sala de conciertos Crocus City Hall, un ataque que dejó alrededor de 150 personas muertas y se convirtió en el más grave registrado en el país en las últimas dos décadas.

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Redacción IFM
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Rusia condenó a cadena perpetua a autores del atentado contra la sala Crocus City Hall

La justicia militar de Rusia condenó a cadena perpetua a los cuatro autores del atentado perpetrado en marzo de 2024 contra la sala de conciertos Crocus City Hall, un ataque que dejó alrededor de 150 personas muertas y se convirtió en el más grave registrado en el país en las últimas dos décadas.

La sentencia fue dictada por el Segundo Tribunal Militar del Distrito Occidental, que declaró culpables a Shamsidin Fariduni, Dalerdzhon Mirzóyev, Murodali Rachabalizoda y Mujammadsobir Faízov, ciudadanos de Tayikistán señalados como los responsables directos del ataque.

Según la investigación, el principal organizador fue Fariduni, quien presuntamente pertenecía al Estado Islámico y habría recibido entrenamiento en Turquía. Sobre el tema, las autoridades indicaron que fue el encargado de preparar la operación, realizar reconocimientos del lugar y adquirir uno de los vehículos utilizados en el atentado.

El tribunal también condenó a otros 15 implicados considerados cómplices, de los cuales, once recibieron igualmente cadena perpetua, mientras que cuatro fueron sentenciados a penas de entre casi 20 y 22 años de prisión. 

Según la Fiscalía del país, estas personas proporcionaron a los atacantes armas, municiones, dinero y apoyo logístico, además de alquilar un apartamento y vender el vehículo que utilizaron para desplazarse hasta el lugar del ataque y tratar de escapar.

La corte ordenó además que los 19 condenados pagaran 200 millones de rublos, equivalente a unos 2,5 millones de dólares como compensación por daños materiales y morales a las víctimas.

De acuerdo con la investigación, los atacantes utilizaron tres fusiles automáticos Kaláshnikov, una pistola Makárov y más de 1.300 cartuchos para abrir fuego contra los asistentes a un concierto del grupo Picnic, que había reunido a miles de personas en la sala, tras el hecho, una parte de las víctimas murieron por el incendio que se generó tras las explosiones dentro del edificio.

Las autoridades señalaron que los responsables pertenecían a Estado Islámico del Gran Jorasán, también conocido como ISIS-K, una organización con presencia en Afganistán, Pakistán, Irán, India y Rusia.

Tras el atentado, los cuatro autores intentaron huir en automóvil hacia Ucrania, pero fueron capturados por las fuerzas de seguridad en la región fronteriza de Briansk.

El ataque generó fuertes críticas por parte de sectores de la oposición, organizaciones de derechos humanos y medios independientes, que cuestionaron la capacidad de las autoridades para prevenir el hecho. 

En un inicio, el presidente Vladímir Putin acusó a Ucrania de estar detrás del ataque, aunque posteriormente se conoció que la inteligencia de Estados Unidos había advertido previamente a Moscú sobre la posible preparación de un atentado por parte del ISIS-K.

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