(OPINIÓN) ¿Qué debemos cambiar para enderezar el país?. Por: Luis Guillermo Suárez Navarro
Un país como Colombia, no puede existir si el gobierno gasta más de lo que le ingresa, o lo que es peor, estructura un presupuesto contando con unos supuestos que llevarían al país a una recesión
Un país como Colombia, no puede existir si el gobierno gasta más de lo que le ingresa, o lo que es peor, estructura un presupuesto contando con unos supuestos que llevarían al país a una recesión, porque ya se agotaron las fuentes ligadas a los impuestos de los empleados y las empresas, este riesgo nos puede llevar a que se decida imprimir billetes incrementando la inflación.
Es una irresponsabilidad, tanto del Ministro de hacienda como del mismo Presidente, definir por decreto un presupuesto de 523 billones, que según recomendaron los expertos, está desfinanciado en un 7% y se debió rebajar el gasto público que representa el 62% del total presupuestado, tasado en 328 billones; si tan solo se disminuyera el gasto del estado en un 10%, controlando la corrupción, eliminando burocracia e instituciones no necesarias, se lograría una mayor inversión social con un mayor beneficio para la comunidad.
La mejor forma de generar empleo y estimular proyectos de infraestructura vial, la salud, la educación y energía entre otras, es trasladando el 10% de ahorro al de inversión tasado en 82,4 billones y alcanza solo el 15,7% del total, en cambio si se le asignara el 22%, se crearán más fuentes de empleo y mayor desarrollo; también se le restaría fuerza a la guerrilla porque se fortalecería el aparato productivo con una mayor inversión del estado, promoviendo un círculo virtuoso en el pago de más impuestos por la generación de valor que fortalecería las arcas del estado. El ejemplo de Alemania llama la atención, porque estableció un plan de disminución del gasto en el 6% del presupuesto del 2024, para incrementar la inversión y el apoyo a la empresa privada.
Los subsidios son necesarios para las personas vulnerables y para la adquisición de vivienda a nivel rural y urbano; en el caso de Colombia, no es restándole el 40% en el presupuesto de subsidios de la vivienda VIP y VIS llegando a tan sólo 50.000, porque si se aprobaran unos 78.000 subsidios como era la tendencia, se estimularía la inversión en proyectos para no incrementar el déficit de vivienda y no estarían en riesgo cerca de 1 millón de empleos de la cadena de valor de la construcción. También en lo que respecta a los subsidios populistas, valorados en 3.1billones con beneficio para unos 100 mil miembros de la primera línea, nombrándolos “jóvenes gestores de paz” y con el fin de que no delincan, podrían ser utilizados para quienes realmente les interese entrar en una resocialización ordenada con la garantía de buenos resultados.
No podemos dejar de lado el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas cuya función es velar por la seguridad del estado, hacerlo es una obligación de todos, para acabar con la tolerancia frente el narco tráfico y los grupos terroristas, porque el país debe despojarse de la imagen mafiosa y de apoyo al terrorismo que ha ido adquiriendo a nivel internacional; la permisividad en estos dos últimos años frente al incremento de los cultivos de coca, protegiendo a los agricultores con el argumento de irlos llevando hacia cultivos alternativos, es una preocupación que ha esgrimido la ONU. Por estas razones y otras más, se hace necesario pensar en acciones decididas para garantizar el real cambio, no el que nos han impuesto, porque con urgencia lo necesita el país.

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