¿Síndrome de «abstinencia» en el conservatismo? Amenazan con romper la coalición de Petro en el Congreso
Parece que la dosis de «mermelada» que el Gobierno Petro le ha dispensado al partido Conservador, ya no satisface a los líderes de la colectividad azul. En los mentideros políticos se habla de un distanciamiento que podría desembocar en ruptura. Aunque los conservadores de Carlos Andrés Trujillo han
Parece que la dosis de «mermelada» que el Gobierno Petro le ha dispensado al partido Conservador, ya no satisface a los líderes de la colectividad azul. En los mentideros políticos se habla de un distanciamiento que podría desembocar en ruptura.
Aunque los conservadores de Carlos Andrés Trujillo han sido muy leales con Petro –dándole la espalda a su electorado que respalda ideas diametralmente opuestas al Pacto Histórico–, cada vez es más fuerte el descontento con el actual Gobierno.
El motivo de la distancia actual tiene que ver con la tajada que Petro les ha dado de la torta burocrática, pese al control que tienen de varias entidades del Estado. A lo anterior se suman los ataques que lanzó el alfil del presidente, el exsenador Gustavo Bolívar, contra el partido, asegurando que controlan cerca de 200 instituciones del Gobierno central y que una vez se aprueben las reformas, serán desterrados de la coalición petrista.
Semejantes señalamientos de alguien que le habla a Petro al oído, no cayeron bien en las toldas conservadoras. Es una realidad que la coalición es un embeleco pegado con mermelada, pues no hay un eje temático, ni programático ni ideológico que ponga a todos los miembros de la coalición gobiernista en la misma página.
Al parecer, Petro les prometió a los seguidores de Carlos Andrés Trujillo el control de Invías, de la Aeronáutica Civil e incluso de Coljuegos. Además, el Ministerio de Transporte ya no les parece suficiente para el «sacrificio» electoral que están haciendo, pues de cara a las elecciones regionales de octubre próximo, los azules perciben que han quemado buena parte de su capital político y de su credibilidad ante la ciudadanía conservadora y eso, de seguro, repercutirá en los resultados de los próximos comicios.
Sin embargo, es posible que en el Gobierno no exista una gran preocupación por lo que pasa con el otrora partido de Caro y Ospina, pues con una reunión en la que Petro les prometa mucho y les otorgue algunos «contentillos», de seguro se volverán a alinear con la deconstrucción institucional, política, económica y social emprendida por el presidente.
Una dosis de mermelada bien administrada saciará el apetito clientelista de Carlos Andrés Trujillo y su combo.
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