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Fajardo apela al simbolismo en campaña y revive la pregunta por la ausencia de Antanas Mockus

El candidato de centro utilizó escobas como emblema contra la corrupción, en un gesto que evocó el legado pedagógico de Mockus, hoy alejado de la vida pública.

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Fajardo apela al simbolismo en campaña y revive la pregunta por la ausencia de Antanas Mockus
Simbolismos de Sergio Fajardo recordaron a Antanas Mockus. Fotomontaje: IFMNOTICIAS

En medio del desarrollo de la campaña presidencial, el candidato Sergio Fajardo volvió a recurrir a los símbolos como herramienta de comunicación política.

En una reciente actividad en espacio público, el exgobernador de Antioquia instaló un “jardín de escobas”, con el que buscó representar su postura frente a uno de los temas más recurrentes del debate electoral: la lucha contra la corrupción. La escena, diseñada para captar la atención ciudadana, se convirtió rápidamente en un elemento de conversación en redes sociales y medios de comunicación.

Simbolismo como estrategia política

El uso de las escobas no es un recurso aislado en la historia política colombiana. Este tipo de expresiones busca simplificar mensajes complejos y conectar con la ciudadanía a través de imágenes fácilmente reconocibles. En este caso, la escoba funciona como metáfora de limpieza institucional, transparencia y renovación de las prácticas públicas.

Fajardo, quien ha insistido en posicionarse como una alternativa de centro, retoma así una narrativa que ha sido recurrente en su trayectoria política. Sin embargo, el gesto también evidencia las dificultades de ese sector para diferenciarse en un escenario electoral marcado por la polarización. En ese contexto, el simbolismo aparece como una herramienta para intentar captar la atención de un electorado que, en muchos casos, se muestra distante de los discursos tradicionales.

El eco de Antanas Mockus

La puesta en escena inevitablemente trajo a la memoria a Antanas Mockus, exalcalde de Bogotá, excandidato presidencial y figura emblemática en el uso del simbolismo como instrumento pedagógico en la política. Durante sus administraciones, Mockus impulsó iniciativas que trascendieron lo institucional para instalarse en la cultura ciudadana, como el uso de mimos para regular el tránsito, campañas de ahorro de agua y estrategias educativas basadas en el comportamiento colectivo.

Ese legado convirtió a Mockus en un referente del centro político y en un innovador dentro del ejercicio del poder. Por ello, la estrategia de Fajardo reavivó una pregunta que ha circulado en distintos sectores: ¿dónde está Antanas Mockus en la actual campaña presidencial?

Una ausencia que marca diferencia

A diferencia de procesos electorales anteriores, en los que Mockus tuvo un papel activo como candidato o como figura influyente, en esta contienda su ausencia es notoria. No ha emitido pronunciamientos públicos, no ha respaldado candidaturas y tampoco ha participado en debates o eventos políticos, como era su costumbre.

Su retiro de la vida pública se consolidó tras el periodo 2018–2022, cuando ejerció como senador. La nulidad de su elección por parte del Consejo de Estado marcó el cierre de su participación institucional. Desde entonces, ha optado por mantenerse al margen de la actividad política, lo que contrasta con su protagonismo en décadas anteriores.

Factores de salud y decisiones personales

Parte de esta ausencia se explica por su situación de salud. Mockus reveló en 2010 que padecía enfermedad de Parkinson, diagnóstico que hizo público durante su campaña presidencial de ese año. Posteriormente, en 2019, se sometió a una intervención de estimulación cerebral profunda, un procedimiento que permitió mejorar sus condiciones.

Desde ese momento, su actividad pública ha sido limitada. Fuentes cercanas han señalado que su prioridad ha sido el manejo de su salud y su bienestar personal, lo que ha influido en su decisión de no participar activamente en la política reciente.

Ruptura con su último partido

El último episodio político relevante en su trayectoria ocurrió en mayo de 2024, cuando presentó su renuncia al partido Alianza Verde. La decisión se produjo en medio de los cuestionamientos por el escándalo de corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), que salpicó a varios dirigentes de esa colectividad.

Mockus argumentó entonces que su permanencia en el partido era incompatible con sus principios éticos. Su salida coincidió con la de otras figuras como Claudia López, lo que evidenció una crisis interna en la Alianza Verde y marcó un punto de quiebre en ese sector político.

El lugar del centro en la contienda

La reaparición del simbolismo en la campaña de Fajardo también refleja los desafíos del centro político en Colombia. En un escenario donde predominan discursos más confrontativos, las propuestas moderadas han tenido dificultades para consolidar una base electoral sólida.

El recurso a símbolos, como las escobas, busca simplificar el mensaje y generar recordación, pero también plantea interrogantes sobre su efectividad en un electorado cada vez más exigente. La comparación con Mockus no solo es inevitable, sino que pone en evidencia la falta de figuras con un nivel similar de conexión pedagógica con la ciudadanía.

Legado vigente en la memoria colectiva

A pesar de su ausencia, el impacto de Antanas Mockus sigue presente en la memoria colectiva. Sus iniciativas de cultura ciudadanaa continúan siendo estudiadas y replicadas como ejemplos de innovación en la gestión pública. La idea de que el comportamiento ciudadano puede transformarse a través de la pedagogía y el ejemplo sigue siendo uno de sus principales aportes.

En ese sentido, la estrategia de Fajardo puede interpretarse como un intento de retomar esa tradición. Sin embargo, el contexto político actual es distinto, y las condiciones que permitieron el éxito de Mockus no necesariamente se replican en el presente.

Una campaña marcada por símbolos y silencios

La actual contienda presidencial no solo está definida por propuestas y cifras, sino también por gestos, ausencias y narrativas simbólicas. El “jardín de escobas” de Fajardo se suma a ese escenario como una apuesta por captar la atención y posicionar un mensaje claro.

Al mismo tiempo, la ausencia de Mockus se convierte en un elemento que marca el contraste entre el pasado y el presente del centro político en Colombia. Mientras algunos intentan revivir sus formas, el propio referente permanece al margen, observando desde la distancia una contienda en la que, por primera vez en muchos años, no tiene un papel activo.

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