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(CONFIDENCIAL) Esposa de Daniel Quintero, Diana Osorio podría ser candidata Presidencial. Así termina la peor semana para el exalcalde

Las últimas semanas han sido una auténtica tormenta política para Daniel Quintero Calle, exalcalde de Medellín y uno de los personajes más polémicos del panorama político nacional. Su intento de mantenerse vigente en la carrera hacia la Presidencia de la República ha terminado, por ahora, en un labe

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Redacción IFM
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(CONFIDENCIAL) Esposa de Daniel Quintero, Diana Osorio podría ser candidata Presidencial. Así termina la peor semana para el exalcalde

Las últimas semanas han sido una auténtica tormenta política para Daniel Quintero Calle, exalcalde de Medellín y uno de los personajes más polémicos del panorama político nacional. Su intento de mantenerse vigente en la carrera hacia la Presidencia de la República ha terminado, por ahora, en un laberinto jurídico y electoral que lo dejó, prácticamente, fuera de competencia electoral.

La crisis comenzó tras la inhabilitación de facto de su candidatura presidencial, luego de su salida de la consulta del sector de izquierda, en la que pretendía participar pese a la resistencia de los partidos y movimientos que integran el Pacto Histórico. Fuentes cercanas al bloque de gobierno confirmaron que desde hace meses el sector “pura sangre” de la izquierda no veía con buenos ojos su aspiración, considerándola oportunista y carente de respaldo orgánico.

A esta exclusión política se sumaron una seguidilla de reveses judiciales y administrativos. La Registraduría Nacional del Estado Civil negó el registro del comité de firmas denominado “Reset Total contra el narco y los corruptos”, con el que Quintero buscaba lanzarse como candidato independiente. La entidad argumentó que el trámite aún se encuentra dentro de los plazos legales y que no existe negativa de registro ni dilación injustificada, un argumento que fue posteriormente respaldado por la justicia.

El pasado 6 de noviembre, el Juzgado 62 Administrativo del Circuito de Bogotá rechazó la tutela interpuesta por Quintero contra la Registraduría, en la que alegaba violación a sus derechos políticos. El fallo fue contundente: la institución actúa dentro del marco de la ley y no ha vulnerado sus derechos fundamentales. Con esa decisión, se cerró la puerta, al menos por ahora, a su posibilidad de inscribirse como candidato presidencial independiente.

Frente a estos reveses, el exalcalde optó por pasar al ataque. En declaraciones a medios de comunicación, acusó al registrador Hernán Penagos y a la Registraduría de ser parte de una “persecución política” para impedirle competir por la Presidencia. Además, anunció que impugnará el fallo judicial, aunque sus propios asesores reconocen que las opciones son cada vez más reducidas.

Sin embargo, lo que parecía el final de su proyecto político podría transformarse en una estrategia de relevo familiar. Según conoció IFMNOTICIAS, el entorno más cercano de Quintero analiza la posibilidad de reactivar el comité de firmas, pero no para él, sino para su esposa, Diana Osorio, exgestora social de Medellín y figura influyente durante su administración.

Fuentes allegadas al equipo jurídico del exalcalde confirmaron que el grupo de asesores ya estudia los aspectos legales y de compatibilidad que permitirían a Osorio encabezar el movimiento bajo el mismo nombre “Reset Total contra el narco y los corruptos”, esta vez como candidata presidencial. La decisión final podría conocerse entre el lunes y martes de la próxima semana, según los tiempos que maneja el equipo político de la pareja, que solo dispondría de un mes para recoger las más de 800,000 firmas que necesita.

La eventual candidatura de Diana Osorio no sería casualidad. Durante el mandato de Quintero en la Alcaldía de Medellín, su esposa fue considerada por muchos como el “poder detrás del trono”, con una influencia visible en temas sociales y de comunicación institucional. En distintos círculos políticos, se la ha descrito como una figura con carisma, fuerte conexión con las bases sociales y un discurso de corte progresista, atributos que podrían servirle para heredar la estructura política que Quintero; pero detrás de ella también está la sucesión de escándalos en los que participado, el reconocimiento de ser presuntamente, una de las piezas clave que investiga la fiscalía, dentro del carrusel de contratos e irregularidades que tienen más de 43 imputados en la administración de Daniel Quintero, en los que Osorio habría sido determinada e intermediadora junto con el hermano del Exalcalde, Miguel Quintero.

El contexto, sin embargo, es adverso. El exalcalde enfrenta un deterioro de su imagen pública tras los cuestionamientos por su gestión en Medellín, los escándalos de contratación en entidades locales y los enfrentamientos constantes con concejales, veedores y periodistas. A eso se suma la pérdida de respaldo en sectores del Pacto Histórico, donde varios líderes consideran que su proyecto personalista ha perjudicado la unidad de la izquierda.

Además, su salida abrupta de la consulta de ese bloque, cuando ya se le había advertido que no sería avalado como candidato, dejó heridas abiertas. Según versiones desde Bogotá, la carta enviada por el Pacto Histórico confirmando que Quintero no fue oficialmente candidato llegó tarde, generando confusión jurídica sobre su situación dentro del proceso.

En este panorama, la idea de impulsar a su esposa aparece como una jugada de supervivencia política, una especie de “plan B” improvisado que permitiría mantener vigente la marca “Reset” y seguir en el debate nacional. De concretarse, sería un movimiento inédito en la política reciente sobre una sustitución estratégica del líder por su pareja, con el objetivo de preservar el capital político familiar.

De momento, ni Quintero ni Osorio han confirmado oficialmente esta posibilidad. No obstante, allegados al exalcalde aseguran que el ambiente en su círculo más cercano apunta hacia esa dirección, con la expectativa de que la Registraduría no imponga los mismos reparos que bloquean la aspiración de Quintero.

Mientras tanto, el exalcalde insiste en su narrativa de “persecución” y mantiene su presencia en redes sociales con mensajes en los que denuncia supuestos intentos del establecimiento por silenciarlo. Sin embargo, los últimos fallos judiciales y la falta de apoyo político lo dejan en una posición cada vez más aislada.

El futuro de su proyecto se definirá en los próximos días. Si Diana Osorio decide dar el paso, el escenario electoral colombiano podría presenciar un nuevo capítulo en la historia política de la familia Quintero, esta vez con la exgestora social como protagonista.

Por ahora, lo único claro es que el “reseteo” político de Daniel Quintero no ha terminado y podría cambiar de forma, de nombre y, posiblemente, de rostro.

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