(OPINIÓN) Ojo, Colombia. Por: Soft Casas
Esta es la pieza que termina de encajar todo. Primero los sacan de la cárcel y los suben a una tarima con Petro, los meten en la conversación pública como “voceros”.
Luego estalla el escándalo y la Corte le abre indagación a Isabel Zuleta por presuntamente haber movido todo eso. Y después viene el paso más grave: a esos mismos cabecillas les suspenden las medidas en su contra. Mientras tanto, el Estado empieza a aflojar presencia con decisiones como el fin del servicio militar obligatorio.
¿El resultado? Los que ya mandan en los barrios quedan con más margen y más poder. Porque esas estructuras criminales son las que imponen reglas en la calle, manejan los recursos y pueden doblarle la voluntad a comunidades enteras sin mostrarse. Controlan economías ilegales, extorsión, microtráfico, transporte informal. Tienen caja todos los días, dinero que compra lealtades, mueve gente, financia y paga favores. También ejercen presión, deciden quién entra, quién sale, quién habla y quién se calla. No necesitan hacer campaña, les basta con “orientar” y todos entienden. Además organizan, tienen redes, conocen a cada líder, cada junta, cada grupo y pueden activar barrios completos en cuestión de horas.
Cuando a ese poder territorial le quitas presión judicial y además lo legitimas, lo que haces es multiplicarlo. Ya no operan a la defensiva porque operan con margen. Y todo esto ocurre en plena época electoral. ¿Casualidad?
Hay que dejar claro que aquí no están desmontando estas estructuras criminales, sino que las están fortaleciendo. Y cuando uno ata los cabos con las declaraciones recientes de Iván Cepeda contra Antioquia, y con su discurso en Medellín, donde lo ratificó al asegurar que es una región que se convirtió en la cuna de la parapolítica y del terrorismo de Estado, el cuadro se completa.
Lo que aquí se está configurando es un escenario donde, ante la dificultad de control político en la ciudad, se abre espacio para que ese control se consolide desde abajo, en los territorios, a través de actores que ya tienen poder real. Con el cuento de la “paz total” están haciendo movidas populistas que terminan incidiendo en las elecciones de mayo. Ojo, Colombia.
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