(OPINIÓN) La mentira del Embajador. Por: Álvaro Ramírez González
Alfredo Saade es embajador de Colombia en Brasil desde finales del 2025.
La sede de la Embajada está en Brasilia y el escándalo arranca cuando un funcionario de la sede destruyó el carro del Embajador. Ese carro era un Audi A6 asignado al funcionario y solo lo podía manejar el chofer oficial de la Embajada.
Saade dio una entrevista a Caracol, La W, que yo escuché con toda atención, Primero, evasivo, descortés y grosero con los entrevistadores aún así, lo fueron arrinconando con su cuestionario. Saade afirmó que todo el personal de la Casa-Embajada es tan antiguo como eficiente y por esa razón tienen todos estabilidad laboral allí.
Pero el funcionario que tomó el carro violando todos los protocolos fue el nuevo cocinero asignado a la Embajada, pero ese funcionario sí fue cambiado por Saade se lo llevó de Colombia.
Argumentó que no le caía bien la comida del cocinero chef de la Embajada que llevaba muchos años allí y la comida brasilera y la colombiana son en esencia lo mismo. Esa justificación luce tan tonta como falsa. Aun así, Saade despidió al cocinero-chef que trabajaba hace muchos años para reemplazarlo con un funcionario traído de Colombia.
¿Pero quién es ese nuevo funcionario? Acabo de ver en las redes una foto del nuevo chef-cocinero, besándose en la boca con el embajador Saade. ¿O sea qué no fue un reemplazo gastronómico sino amoroso?
No sabía que Saade tenía esas preferencias sexuales que naturalmente respeto. Mis averiguaciones confirman esas preferencias sexuales del Embajador, ahora entiendo el ofusque y la grosería de Saade con los periodistas de Caracol y la W.
Lo que realmente pasó fue que el cocinero-chef, pareja del embajador Saade, tomó abusivamente el vehículo de la Embajada, lo chocó y lo dejó totalmente inservible. Esa es la verdad.
Saade apura el trámite con la aseguradora, pero no menciona para nada la destitución del funcionario ante una falta tan grave y trató de ocultar la verdad de los hechos y circunstancias que rodean ese accidente. Pero no lo pudo hacer.
Mintió Saade sobre las razones del cambio de cocinero-chef de la Embajada. No hubo razones gastronómicas, eran amorosas. Mentir es la impronta de este gobierno todos los días.
No es extraña la mentira de su embajador en Brasil, Alfredo Saade, pero la verdad quedó al descubierto. Qué feo eso, señor Embajador.
Despedir a un buen funcionario de carrera para traer a su novio, disfrazado de cocinero-chef, y pagado con dinero de la cancillería colombiana y seguramente empoderado por la relación amorosa, tomó el carro de la Embajada y lo destruyó
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