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¿Es Gustavo Petro una piltrafa humana?

Todas las dignidades merecen respeto, por el esfuerzo implícito para ostentarlas y la responsabilidad que las acompaña, pero este caso es particular, Gustavo Petro NUNCA debió ostentar ningún cargo de elección popular, simplemente porque un delincuente está inhabilitado moral y éticamente para repre

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Redacción IFM
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¿Es Gustavo Petro una piltrafa humana?

Por: Oscar Ricardo Colorado Barriga

Todas las dignidades merecen respeto, por el esfuerzo implícito para ostentarlas y la responsabilidad que las acompaña, pero este caso es particular, Gustavo Petro NUNCA debió ostentar ningún cargo de elección popular, simplemente porque un delincuente está inhabilitado moral y éticamente para representar un electorado. Las acciones de este personaje hablan por si solas: guerrillero taimado, cobarde y cruel con sus captores, diplomático borracho y drogadicto, senador pendenciero e incendiario, alcalde incompetente, corrupto, soberbio y patán y ahora como presidente, en representación de la Colombia resentida, criminal y mantenida, es un vulgar mitómano, incumplido, psicópata, consumido por sus vicios y aberraciones.

Este adefesio siempre ha sido un vividor, ya sea secuestrando en su condición de terrorista o como parásito de los gobiernos de turno; ejerciendo una política aceitada por narco dólares nunca ha trabajado, no sabe que es madrugar, desconoce el esfuerzo y desprecia la virtud y la disciplina. Su aura es tan nociva y sus ejecutorias tan oscuras, que sus mismos camaradas del M-19 lo aborrecían por su miserableza, Carlos Alonso Lucio, lo describe magistralmente, Carlos Gaviria no dudaba en señalarlo de tramposo, Navarro Wolff dice que jamás transitaría sus mismos caminos.

Es tan repulsiva su presencia, que la abyecta Piedad Córdoba lo describe como un ser ruin, alias mordisco y Benedetti lo llaman drogadicto, el tenebroso Iván Márquez lo tilda de marrullero y que decir de los áulicos exministros Gaviria, Ocampo, López, Urrutia y otros tantos que hoy lo señalan como un ser hostil, lejano y nocivo para el país y nos dicen que se debe ir o lo debemos sacar.

Hoy Colombia retrocede en todo, con una paz diseñada para terroristas, una JEP más corrompida que la misma guerrilla, unas reformas que solo buscan vaciar nuestros bolsillos, unos ministros altaneros e incompetentes, una economía, turismo y desarrollo en descenso, la inflación e inseguridad desbordada, con un CRIC sembrando coca, un director de la Policía adoctrinado, una cúpula Militar paquidérmica y una familia presidencial peor que la cosa nostra. Ante la pregunta inicial LA RESPUESTA ES OBVIA. 

Así cómo derrotamos a la recua petrista el pasado 29 de octubre, debemos continuar saliendo a las calles, elevando nuestras voces, denunciándolos sin miedo y manteniendo un solo norte: SACAR O CONTENER AL GUERRIDROGO y su pestilente pacto siniestro.

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