(OPINIÓN) Centro Democrático prioriza labores en el Congreso y aplaza anuncio de su candidato. Por: José Luis Villafañe
El “Tigre” lleva 6 meses en campaña mientras el CD por estar defendiendo la Patria en el Congreso ni siquiera tiene candidato y regalarle el terreno a quien mientras tanto se les adelantaba. ¿Es justo? Por supuesto que no. Que empiecen las campañas y que se resuelva en franca lid ¿Ventaja o simple c
El “Tigre” lleva 6 meses en campaña mientras el CD por estar defendiendo la Patria en el Congreso ni siquiera tiene candidato y regalarle el terreno a quien mientras tanto se les adelantaba. ¿Es justo? Por supuesto que no. Que empiecen las campañas y que se resuelva en franca lid
¿Ventaja o simple cancha libre?
En política, seis meses pueden parecer una eternidad. Más aún, cuando un candidato lleva todo ese tiempo en campaña ocupando micrófonos mientras sus competidores ni siquiera han podido empezar. Ese es el caso de Abelardo De La Espriella, quien hoy aparece cómodamente arriba en encuestas frente a las eventuales candidatas del Partido Centro Democrático.
¿Es realmente una ventaja nacida del favoritismo popular o es simplemente el resultado de haber jugado solo en la cancha durante medio año?
Mientras el llamado “Tigre” ha tenido vía libre para posicionarse, el Centro Democrático ha estado en otra batalla: la defensa de la patria en el Congreso. Debates, control político, contrapeso institucional, y la tensa agenda nacional que exige presencia permanente. En medio de ese escenario, el partido no solo no ha hecho campaña: ni siquiera ha tenido candidato.
El resultado es evidente: un partido enfocado en cumplir su deber constitucional frente a un aspirante que, aprovechando el silencio ajeno, avanzaba sin oposición. No se trata de mérito electoral, sino de condiciones profundamente desiguales.
Y aquí cabe la pregunta que todo ciudadano debería hacerse:
¿Es justo competir en encuestas cuando solo uno está compitiendo?
Por supuesto que no. Ni para el electorado, ni para el debate democrático, ni para la legitimidad futura del elegido.
Las campañas políticas no son juegos de escondite. Son ejercicios de contraste, de evaluación, de confrontación de ideas. Para medir verdaderas preferencias, los ciudadanos deben conocer propuestas, comparar trayectorias y escuchar argumentos. Eso solo ocurre cuando todos están en competencia real.
Por eso, lo sano, lo correcto y lo democrático es que empiecen las campañas, que el Centro Democrático presente su candidata o candidato, y que la contienda se dé en franca lid, sin ventajas artificiales ni escenarios desequilibrados.
Solo entonces sabremos si la ventaja del “Tigre” es auténtica… o simplemente el producto de haber corrido solo mientras otros estaban cumpliendo el deber que a él nadie le vio ejercer.
Y los candidatos de los partidos? No han podido porque aún no están inscritos

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