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(NOS ESCRIBEN) Empresas formando ciudadanos

Gestionar reputación no solo hace referencia a la cara exterior. Gestionar reputación, cuando se realiza con determinación, es una tarea que comienza desde adentro.

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Redacción IFM
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Gestionar reputación no solo hace referencia a la cara exterior. Gestionar reputación, cuando se realiza con determinación, es una tarea que comienza desde adentro. Y es por eso que, en mi ejercicio de consultoría, tengo el privilegio de conocer, de manera cercana y hasta íntima, el trabajo que muchas empresas, gremios e instituciones, realizan genuinamente desde su esencia, en pro de loables propósitos superiores, de valores y de grandes causas nacionales o incluso mundiales.

Es así como muchas de ellas se han dado a la juiciosa tarea de trabajar en función de la sostenibilidad y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la agenda2030  de la ONU. 

 Me sorprendo positivamente al evidenciar, como muchas de estas empresas de diferentes sectores, han desarrollado compromisos reales, decididos y concretos, entorno a los ODS, en especial, hacia aquellos que propenden por la igualdad de género, la inclusión, el cuidado del medio ambiente, la pobreza y la salud.

Pero también me cuestiono, pues hay un ODS en especial, al cual no se le presta tanta atención como a los anteriores. Es el ODS16 que nos habla de Paz, Justicia e Instituciones Sólidas.

Ahora, que a nivel global la narrativa antiempresa ha cogido fuerza, que la corrupción he llegado a desbordadas proporciones y que la democracia  se encuentra en riesgo en varios de nuestros países vecinos (tal vez incluso en el nuestro), el ODS16 debería ser una prioridad corporativa.

Considero que es mucho lo que las empresas pueden hacer, en materia de la sensibilización y educación de sus empleados, en función de abordarlos bajo la perspectiva de CIUDADANOS.

 Grandes posibilidades encontramos en los diversos canales internos de comunicación, para hablar de libertades, de democracia, de valores, del respeto por nuestras instituciones, de comportamientos cívicos, de reflexiones en torno a la corrupción en nuestros entornos cercanos, del manejo adecuado de la información, de la construcción de confianza, de la necesidad de transparencia en la gestión  y de nuestros derechos pero también deberes como integrantes de una sociedad.

¿Se imaginan que bonito sería un proyecto empresarial colectivo donde unamos esfuerzos entorno a la formación cívica de nuestros empleados?  Se vale soñar.

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