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Carlos Vives presentó “El último disco Vol. 1”, una producción que retoma la grabación en vivo y el formato tradicional

El artista colombiano lanza un nuevo trabajo discográfico dividido en dos volúmenes, grabado con metodología en vivo junto a su banda y con colaboraciones internacionales, en una propuesta que conecta procesos clásicos de la industria musical con sonidos contemporáneos.

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Carlos Vives presentó “El último disco Vol. 1”, una producción que retoma la grabación en vivo y el formato tradicional

Una nueva producción musical del artista colombiano Carlos Vives fue presentada bajo el título “El último disco Vol. 1”, un proyecto que plantea un regreso a las formas tradicionales de grabación, al tiempo que integra elementos actuales en su propuesta sonora. El álbum hace parte de un concepto dividido en dos volúmenes, en referencia directa al formato de los discos de vinilo.

El trabajo fue concebido bajo una metodología que prioriza la grabación en vivo, con todos los músicos reunidos en un mismo estudio. Este proceso busca recrear las dinámicas de producción utilizadas en los inicios de la industria musical, en las que la interpretación colectiva tenía un papel central dentro del resultado final.

De acuerdo con lo planteado en el proyecto, esta forma de grabación no solo responde a una búsqueda técnica, sino también a la intención de construir una experiencia conjunta entre los integrantes de la banda. El enfoque permite capturar la ejecución en tiempo real y entender el álbum como una obra integral.

Sobre este proceso, el artista señaló: “El último disco está hecho así, como esos primeros álbumes de aquellas bandas inolvidables. Fue grabado en vivo por maestros ingenieros y productores, en consolas de verdad. Fue interpretado y compuesto por músicos de excelencia y por un artista que no tiene miedo de cantarle al amor bonito, a su tierra y a su gente”.

La producción reúne un total de diez canciones e incluye colaboraciones con artistas y productores internacionales como Juan Luis Guerra, Sergio George y Niña Pastori.

El álbum se presenta en un contexto de transformaciones en la industria musical, en el que han surgido nuevas formas de producción y distribución. En ese escenario, el proyecto se plantea como una propuesta que retoma elementos históricos del proceso musical y los articula con el presente.

La apertura del disco está a cargo de “Te dedico”, tema lanzado como primer sencillo y que, según el concepto del álbum, está pensado como una canción para dedicar. Posteriormente, el repertorio continúa con “Tuyo y nada más”, una composición del cubano Andy Clay y su equipo, en la que el artista imprime su estilo dentro de una estructura cercana al pop vallenato.

Entre las canciones incluidas se encuentra “Buscando el mar”, una colaboración con Juan Luis Guerra inspirada en la obra “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez. Este tema, lanzado como segundo adelanto del álbum, incorpora elementos del pop y ritmos caribeños, y fue la última grabación del acordeonista Egidio Cuadrado, quien trabajó durante décadas con el artista.

Otra de las piezas incluidas es “Si yo volviera a nacer”, producida por Sergio George y Andrés Leal, en la que se aborda el lenguaje de la salsa desde una referencia a la tradición neoyorquina. En esta línea, el repertorio también incorpora “Perdón”, una balada producida por Martín Velilla, centrada en la relación del artista con su padre.

El álbum incluye además “Sombra perdida”, una composición original de Rita Fernández Padilla, con la participación del acordeonista Israel Romero, las guitarras de Josemi Carmona y la voz de Niña Pastori.

La lista de canciones continúa con “Mariposas vuelan”, centrada en el paso del tiempo, y “Duele corazón”, en la que participa el acordeonista Christian Camilo Peña. También se incluye “Yo siempre estoy aquí”, una composición que aborda la relación entre padres e hijos en el momento en que estos inician una etapa de independencia.

El cierre del álbum se da con la canción “El último disco”, un tema en formato vallenato que cuenta con la participación de Cocha Molina. Esta pieza plantea una narrativa que combina elementos tradicionales con temáticas actuales.

El proyecto también incorpora un componente visual en su portada, en la que se presenta la imagen de un hombre en la cima de una montaña junto a un vinilo que se ubica como un sol al atardecer. Según la propuesta conceptual, esta imagen resume la idea de la música como memoria y proyección dentro del proceso creativo.

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