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Informe alerta sobre red de influenciadores entrenados por Rusia para difundir desinformación en América Latina incluida Colombia

Una investigación internacional señala que más de 1.000 creadores de contenido en la región, incluida Colombia, habrían sido capacitados para amplificar narrativas alineadas con intereses del Kremlin.

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Informe alerta sobre red de influenciadores entrenados por Rusia para difundir desinformación en América Latina incluida Colombia
Colombianos habrían sido entrenados para desinformar en Rusia. Foto IA

Un informe presentado en Estados Unidos por la Digital News Association (DNA) encendió las alertas sobre una presunta estrategia de desinformación impulsada por Rusia en América Latina. Según el documento, más de 1.000 influenciadores, periodistas y creadores de contenido habrían sido entrenados para difundir mensajes alineados con los intereses del Kremlin en al menos ocho países de la región, entre ellos Colombia.

La investigación, basada en el análisis de contenidos en español, identificó patrones narrativos repetitivos que permitieron detectar una estructura organizada de difusión. De acuerdo con el reporte, estos actores no operan de manera aislada, sino que estarían articulados con cerca de 200 creadores hispanohablantes que trabajan directamente desde Rusia, amplificando mensajes hacia audiencias latinoamericanas. El entrenamiento, según los hallazgos, habría sido canalizado a través del medio estatal RT en Español.

El periodista de investigación Jeffrey Scott Shapiro, quien coordinó el informe, señaló que el aparato mediático financiado por el Estado ruso ha alcanzado niveles significativos de inversión y expansión. Según explicó, esta estrategia supera incluso los esfuerzos de otros países en materia de comunicación internacional.

Las cifras evidencian el alcance de esta red. Las plataformas vinculadas a RT en Español y Sputnik Mundo acumulan más de 18 millones de seguidores en Facebook y más de 6 millones en YouTube. A esto se suman al menos 16 sitios web que, según el informe, operan bajo la apariencia de medios de comunicación legítimos.

Uno de los aspectos centrales del estudio es la evolución de las tácticas de desinformación. A diferencia de esquemas anteriores basados en bots o cuentas automatizadas, el nuevo modelo se apoya en figuras reales, con credibilidad local y audiencias consolidadas. Esto, advierten los investigadores, dificulta la identificación de contenidos manipulados.

La especialista Gelet Martínez, fundadora de ADN Cuba y ADN América, explicó que una de las estrategias más utilizadas es el denominado “lavado de narrativas”. Este mecanismo consiste en reinterpretar conflictos internacionales, como la guerra en Ucrania, adaptándolos a los contextos políticos y sociales de América Latina. Según indicó, también se busca estimular sentimientos antiimperialistas y anticoloniales presentes en la región.

El informe identifica al menos cinco tácticas recurrentes en estas operaciones: manipulación emocional de la información, selección parcial de hechos, difusión de teorías conspirativas, establecimiento de falsas equivalencias y amplificación de posturas extremas. El objetivo, según los expertos, sería generar polarización, debilitar la confianza en las instituciones y fragmentar el tejido social.

El reporte también expone casos concretos. En Argentina, una investigación periodística reveló una presunta campaña de desinformación contra el gobierno de Javier Milei, con pagos que habrían alcanzado los 300.000 dólares por la publicación de cerca de 250 contenidos en distintos portales digitales. No obstante, la Embajada de Rusia en ese país negó cualquier vínculo con estas actividades.

Aunque el informe no identifica nombres específicos de influenciadores en Colombia u otros países, sí advierte sobre un cambio estructural en la forma en que se difunden mensajes en el entorno digital. La participación de actores locales, con reconocimiento y credibilidad, representa un desafío adicional para detectar y contrarrestar la desinformación.

El documento se da a conocer en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes y plantea interrogantes sobre el impacto de estas estrategias en la opinión pública y los procesos democráticos de la región.

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