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Bolivia vive horas de máxima tensión por bloqueos, choques con la fuerza pública y temor a una desestabilización política. Vientos de golpe previenen al gobierno

Las protestas y bloqueos en Bolivia escalaron durante el fin de semana con enfrentamientos entre manifestantes, Policía y Ejército en los accesos a La Paz. Mientras sectores afines al expresidente Evo Morales avanzan hacia la capital, ocho países latinoamericanos expresaron preocupación por la situación y pidieron respeto por el orden democrático.

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Bolivia vive horas de máxima tensión por bloqueos, choques con la fuerza pública y temor a una desestabilización política. Vientos de golpe previenen al gobierno
Foto: Redes sociales

Bolivia atraviesa uno de los momentos políticos y sociales más delicados de los últimos años. Los bloqueos de carreteras, las movilizaciones masivas y los enfrentamientos con la fuerza pública han elevado la tensión en distintos puntos del país, especialmente en los accesos a La Paz y la ciudad de El Alto.

Durante las últimas horas, miles de manifestantes provenientes de sectores campesinos, mineros y organizaciones sociales movidas por Evo Morales, intensificaron las protestas contra el Gobierno del presidente Luis Paz, en medio de reclamos relacionados con la situación económica, el costo de vida y el rechazo a varias medidas gubernamentales.

La situación se agravó tras conocerse reportes sobre el avance hacia la capital de grupos organizados vinculados políticamente al expresidente Evo Morales, lo que aumentó el temor de una eventual alteración del orden institucional y la posibilidad de un Golpe de Estado por lo que el Gobierno tomó medidas preventivas para proteger la estabilidad institucional.

En redes sociales y algunos sectores políticos comenzaron a circular versiones sobre un supuesto intento de golpe de Estado, aunque hasta el momento las autoridades bolivianas no han confirmado oficialmente una ruptura institucional.

Policía y Ejército intentan desbloquear carreteras

El Gobierno desplegó un amplio operativo de seguridad para recuperar el control de las principales vías que conectan con La Paz. Según medios locales, cerca de 3.500 uniformados participaron en las intervenciones realizadas desde la madrugada del sábado.

Los operativos se concentraron en El Alto y en la carretera que comunica La Paz con Oruro, uno de los corredores estratégicos para el abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos.

La Policía utilizó gases lacrimógenos para intentar dispersar a los manifestantes que mantenían bloqueadas las carreteras desde hace varios días. Sin embargo, varias vías continuaban parcialmente cerradas.

Las autoridades confirmaron al menos 24 personas detenidas durante los enfrentamientos. La prolongación de los bloqueos que completaron diez días, comenzó a generar dificultades en el suministro de productos básicos para la capital boliviana, lo que incrementó la preocupación entre la población y sectores económicos.

Mineros y organizaciones sociales endurecen las protestas

Uno de los puntos de mayor tensión se registró con la movilización de miles de mineros que llegaron a La Paz para exigir respuestas del Gobierno frente a sus demandas económicas y laborales.

Las marchas derivaron en choques directos con unidades antidisturbios, mientras las organizaciones sociales anunciaron que mantendrán las protestas hasta obtener respuestas concretas del Ejecutivo.

Al mismo tiempo, campesinos del altiplano mantienen bloqueos desde hace más de nueve días y exigen la renuncia del presidente Luis Paz, a quien responsabilizan por la crisis económica y social.

En medio de la escalada de tensión, el mandatario advirtió que cualquier intento de “destruir la democracia” será judicializado. “Quienes intenten destrozar esta democracia irán a la cárcel”, afirmó el presidente durante una intervención en el antiguo Palacio de Gobierno.

Preocupación internacional por la crisis boliviana

La situación también comenzó a generar reacciones internacionales. Ocho países latinoamericanos: Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú; emitieron un comunicado conjunto manifestando preocupación por la crisis humanitaria derivada de los bloqueos.

Los gobiernos rechazaron cualquier acción orientada a “desestabilizar el orden democrático” y alterar la institucionalidad boliviana. Mientras tanto, las próximas horas serán decisivas ante el avance de las movilizaciones hacia sectores cercanos a la sede del Gobierno.

La incertidumbre política y el deterioro del orden público mantienen en alerta a Bolivia, en un escenario marcado por la polarización política y el riesgo de una mayor confrontación social.

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