Saltar al contenido

(OPINIÓN) Motivos vs. Justificación. Por: Marta Palacio

Todos nos preguntamos por qué algunas personas no se arrepienten, no sienten vergüenza, cuando todos conocemos, a veces hasta bien demostrado por los hechos en sí, aunque la justicia no los haya ni siquiera investigado, o fueron absueltos de sus “crímenes”. Ahora vamos a lo personal. Cada uno ¿Cómo,

R
Redacción IFM
3 min lectura
Escuchar artículo
(OPINIÓN) Motivos vs. Justificación. Por: Marta Palacio

Todos nos preguntamos por qué algunas personas no se arrepienten, no sienten vergüenza, cuando todos conocemos, a veces hasta bien demostrado por los hechos en sí, aunque la justicia no los haya ni siquiera investigado, o fueron absueltos de sus “crímenes”.

Ahora vamos a lo personal. Cada uno ¿Cómo, por causar daño, lo justificamos? Así sea un chisme, crítica, juzgamiento, una mentira, algo que «alguien dejó ahí, a la vista», algo que causó daño a alguien. ¡Es que se lo merecía!

Cómo le hacemos daño a los niños, que a su vez hacen bullying a sus compañeros ¿Cómo no practicamos la HONESTIDAD a toda prueba? ¿Cómo abusamos de la confianza? La verdad es que la humanidad se “traga” a los demás. Y no se da cuenta de cuánto daño causa. Multiplicamos errores, juzgando y dividiendo.

Muchas veces sobre suposiciones o interpretación sobre bases del miedo, la desconfianza, lo que lleva a condena y castigo personal. Esta situación es común en toda la historia de la humanidad. ¡Cuánto daño nos hemos causado! Ahora, con las comunicaciones al instante, se ha vuelto un mayor problema. Millones de personas “sufren” el escarnio público, sin derecho a defenderse. Ahora tenemos una cantidad de “culturas” denigrantes.

Cultura corrupta. Cultura mafiosa. Cultura socialista. Cultura abortiva. Cultura de mentir y tergiversar la realidad. Cultura de CVY. Cultura de imposición de «derechos de quitar al que tiene» Cultura de «castigar a los inocentes». Cultura de incriminar al inocente Cultura de premiar al culpable. Cultura de utilizar a los incautos para fabricar torcidos. Cultura de pornografía. Cultura de trata de personas. Cultura de tráfico de armas y narcóticos.

Pero, ¿y de dónde salió este esperpento de culturas? De los hogares. De las familias. De las escuelas. De las religiones. De la política. De seres humanos que nos hemos “PERMITIDO” hacer lo incorrecto, sin pensar, sin analizar, haciendo “cosas” egoístas y creyendo que estábamos en lo correcto: defender nuestra percepción de lo que creíamos que era lo correcto. Castas. Estratos. Saberes, “privilegios”. Amos y esclavos. Nosotros aquí, ellos allá. Injusticias desde un centavo hasta el despojo total. Desde el adulto hasta el bebé en el vientre de su mamá. Desde papá, hasta el que abandona.

Y se nos fue creciendo el monstruo que estamos viviendo. Y todos: YO NO FUI. Yo tengo la razón, ¿Saben qué nos falta? Que no justifiquemos los errores, los miramos de frente, los analizamos, cada uno los suyos propios. No los de los demás.

Es el PRINCIPIO DE CONSCIENCIA, SANAR desde lo que MOTIVÓ nuestro comportamiento. Mirar hacia adentro. PadreMadre Creador nos conoce a cada uno en su propio ser, nos entiende, y nos PERDONA. Nos regala IMPEZÁ, el PERDÓN de Dios para todos sus hijos.

La humanidad somos todos, sin excepción. Y cada uno es RESPONSABLE DE SÍ MISMO. Impezaperdón para TODOS por igual.

Compartir:

Noticias relacionadas