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(OPINIÓN) «Dueño de nada». Por: Marta Palacio

Lo único que uno recibe cuando llega a este mundo de tercera dimensión es un cuerpo físico, con una inmensa energía viva, legados de los ancestros y de las vidas anteriores del alma, inteligencia, talentos y muchas capacidades para desarrollar un aprendizaje.

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) «Dueño de nada». Por: Marta Palacio

Lo único que uno recibe cuando llega a este mundo de tercera dimensión es un cuerpo físico, con una inmensa energía viva, legados de los ancestros y de las vidas anteriores del alma, inteligencia, talentos y muchas capacidades para desarrollar un aprendizaje.

Lo que desde siempre nos han tratado de hacer entender por todos los medios, es que todo lo que recibimos y hacemos aquí, aquí se queda. Solo nos llevamos la experiencia. Este es un viaje muy corto… Y luego seguimos, así como llegamos… Sin cuerpo físico.

Nadie se ha logrado llevar nada ni a nadie. Solo a sí mismo. Lo que hacemos aquí es nuestra oportunidad y responsabilidad. Todos los maestros de la historia de la humanidad lo han dicho. A muchas personas, les queda más fácil creer que con la muerte todo se acaba, y su comportamiento va acorde con su creencia. Piensa, cree, que no es responsable de lo que hace, aunque la Ley sí lo hace responsable.

Aunque le temen a los muertos que se les aparecen en los sueños. Cuando uno deja el cuerpo físico, es decir, “muere”, sigue igual que cuando tenía el cuerpo físico, pero vive una repetición de lo que fue su vida, después de dejar el cuerpo físico, el ser vivo sigue en otra dimensión, y lo que define en cuál estado y vibración es precisamente el comportamiento que tuvo en su vida.

Ahí no hay trampa, es lo que cada uno recoge en su propio Ser Vivo. Valorar lo que uno es lo llamamos VALORES. Su personalidad y responsabilidad. Cada ser vivo es supremamente valioso; vivir y aprender es el mayor tesoro que viene a recoger. Desperdiciarlo es lo menos indicado para uno mismo. La ventaja es que, mientras tenemos el cuerpo físico, podemos cambiar y corregir.

Es una gran oportunidad. Para hacerlo, solo hay que reconsiderar su propio comportamiento y empezar a sanar su propia vida. Dios PadreMadre Creador nos perdona, así que cada uno puede empezar a recibir el Perdón de Dios, hacer consciencia de sus errores y pedir perdón por todo el daño y dolor que ha causado, perdonar a quien le causó daño, perdonarse a sí mismo por haber caído en la ilusión de que tenía el poder de causar dolor, precisamente distraído tratando de poseer lo que no se puede llevar.

La Consciencia es una capacidad que todos tenemos, pero la hemos minimizado por nuestro olvido. De lo que vivimos aquí depende nuestra vida REAL, más allá de lo que llamamos muerte. Somos mucho más que seres humanos, somos iguales hijos de Dios PadreMadre Creador. Impezaperdón para TODOS.

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