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(OPINIÓN) Del estudio a la práctica. Por: Marta Palacio

Un hermoso cartón: GRADUADO. Ahora a buscar dónde aplicar los conocimientos adquiridos. Allí, donde ya están establecidos y le dan espacio para «seguir aprendiendo». Llega como “novato” y lo que estudió le sirve de BASE para aprender. La humanidad lleva miles de años estudiando a DIOS, desde diversa

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) Del estudio a la práctica. Por: Marta Palacio

Un hermoso cartón: GRADUADO. Ahora a buscar dónde aplicar los conocimientos adquiridos. Allí, donde ya están establecidos y le dan espacio para «seguir aprendiendo». Llega como “novato” y lo que estudió le sirve de BASE para aprender.

La humanidad lleva miles de años estudiando a DIOS, desde diversas presentaciones. Digamos que ya nos graduamos, y ahora empieza la práctica. ¿Qué aprendimos? Amar a Dios y al prójimo sin condiciones, a amarnos y apreciar la vida que somos, a valorar la procedencia física, a cuidarse del desorden.

¿Qué logramos en la tesis? ¿Algún aplauso? ¿Cuánto en realidad sabemos? Llegó la hora de empezar a practicar, pasar del papel a la realidad. Mientras estudiábamos, nos olvidamos de SER, EXISTIR, VIVIR. Se nos olvidó que también somos estudiantes, y que hay mucha «competencia desleal» entre las diversas escuelas, cada una con su pénsum, diferentes puntos de vista sobre qué es, quién es, qué significa, cómo nos afecta DIOS con diferentes nombres y cualidades.

Bien, nos graduamos en DIOS, en nuestra aula. Vamos a la práctica: ¿De qué nos sirve lo que estudiamos? Miramos alrededor las posibilidades y encontramos un mundo en caos. Mientras estábamos aislados, al mundo se lo llevó el RENCOR, porque, como estudiantes especializados, nos olvidamos de lo más importante: El mundo en que vivimos, tratamos de “dirigir” sin compasión, desde nuestras propias inseguridades e inconsistencias.

Lo que ofendió a muchos seres que dejaron de sentirse cómodos, por lo que nosotros mismos no logramos aclarar de nuestra vida. Así que muchos fueron denigrados por los estudiantes y entonces no creyeron más. Ahora que empieza la práctica, vamos a aprender de verdad lo que significa lo estudiado. Necesitamos hacer un alto en el currículum para presentar.

¿Estudiamos a DIOS en realidad? ¿O estudiamos lo que significa SER HUMANO? ¿Utilizamos lo poco que sabemos de Dios para no ver, entender, comprender lo que somos como seres vivos? ¿Nos enfocamos en la forma y no en el contenido? ¿En realidad escuchamos el clamor de la humanidad? ¿Por qué los demás piensan diferente y nos enojamos y peleamos «por creer diferente» y nos negamos unos a otros? El desorden es “creación” del dolor.

¿Cuánto dolor hay en el mundo por la «búsqueda del Dios verdadero? ¿Cuándo no hemos tenido en cuenta la verdad de SER HUMANOS VIVOS, con un potencial inmenso desperdiciado porque estábamos “estudiando” lo que no logramos practicar?

Empezamos de nuevo, desde un punto de vista real. La humanidad es lo que somos, lo que no conocemos, lo que sacrificamos por estar buscando a DIOS afuera, cuando en realidad está ADENTRO DE CADA SER VIVO. Impezaperdón para TODOS.

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