Estamos hechos de materia prima de excelente calidad
El ser humano nace bueno. Y siempre, durante toda su vida en este cuerpo físico, en este mundo, permanece bueno.
Por: Marta Palacio
El ser humano nace bueno. Y siempre, durante toda su vida en este cuerpo físico, en este mundo, permanece bueno.
Aunque tenga problemas de salud, que sienta que es difícil, que su familia lo tiene que cuidar, siempre será bueno.
Estamos hechos de materia prima de excelente calidad.
Un cuerpo con una cantidad de complejos sistemas interconectados en una perfección inimaginable para cualquier científico.
Cualquier anomalía nos duele y hay que investigar, buscar cómo devolver la salud.
Un día, en un instante, dejamos el cuerpo, muchas veces ni siquiera entendemos el por qué.
Pero todo es perfecto.
Igualmente en todos los seres vivos de todos los reinos.
Nosotros observamos, investigamos, aprendemos y tratamos de corregir lo que podemos.
Sin embargo, los seres humanos tenemos muchas prerrogativas, libre albedrío, es decir, la capacidad de elección, de decisión, de pensar, sentir, actuar, de fortalecer los talentos que cada uno encuentra dentro de sí mismo.
Algunas personas tienen un mundo interior que cultivan, de fortalecer lo que llamamos VALORES, que son capacidades desarrolladas por aprendizaje, así que lo transmitimos de generación en generación.
Pero también tenemos la capacidad de sentir que no somos fuertes y sentirnos víctimas, lo que nos hace más vulnerables y esa impotencia la transformamos en deseos de venganza.
Lo llamamos odio, rencor, que son sentimientos de estar en desventaja ante las fortalezas de los demás. Esos pensamientos y sentimientos los guardamos adentro, y nuestro comportamiento se enfoca en hacer doler a los demás.
Es como decir que no es capaz de superar sus miedos.
Así que se Alimenta de los daños que cause.
Su propio ser se va acostumbrando a ese alimento, lo que hace que cada vez se va «haciendo malo», aunque su cuerpo sea bueno.
Ya no busca su propia superación de aprender y entender por qué y para que vive, como ser vivo en una oportunidad única que recibe día a día, y cada vez se va hundiendo más y más en ese embrollo de dolor propio y causando dolor a los demás.
Para sí mismo, busca como quitar a los demás todo lo que pueda y sentirse dominante en unas situaciones de conseguir lujos que le cuestan caer cada vez más bajo en la comunidad.
Sin embargo, como fue creado bueno, siempre podrá corregir ese comportamiento que lo ha llevado a ser malo.
Todos nos hemos equivocado más de una vez, pero la gran mayoría corregimos a tiempo y empezamos el camino de entender que somos parte de algo mucho más grande de lo que imaginamos siquiera.
Somos Seres Espirituales Viviendo una experiencia temporal muy significativa, y como seres humanos tenemos derecho a corregir nuestros errores.
Lo llamamos PERDÓN.
El Creador de todo lo que existe, que no lo vemos porque ni siquiera lo intentamos, que nos imaginamos, pero no lo entendemos todavía en su inmensa manifestación, que nos crea y sostiene vivos y nos da todas las oportunidades que necesitemos para corregir y encontrar el camino de regreso a la Vida, a la Creación, al Creador.
Es tan inmenso que no nos juzga, nos espera.
Así que nos regala el Perdón para que sanemos nuestro comportamiento y nuestro propio ser.
El Perdón nos lava por dentro, en nuestro propio ser.
Podemos recuperar nuestro Ser bueno, es la voluntad de cada uno empezar a sanar, perdonándose a sí mismo, pedir PERDÓN a quienes les ha causado daño y PERDONAR a quienes le han causado daño.
Impezaperdón.

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