El «Pablito» versión 2.0 de Medellín
Por: Cristina Isaza Hace un año, a la principal autoridad de la ciudad de Medellín, se le ocurrió que era una buena idea estigmatizar a todo un sector de la sociedad, llamándolos «mafiosos». Lo curioso, es que, en el transcurso de su gestión, quien se ha comportado como tal, ha sido quien ejerce, de
Por: Cristina Isaza
Hace un año, a la principal autoridad de la ciudad de Medellín, se le ocurrió que era una buena idea estigmatizar a todo un sector de la sociedad, llamándolos «mafiosos». Lo curioso, es que, en el transcurso de su gestión, quien se ha comportado como tal, ha sido quien ejerce, de forma lamentable, esta dignidad. Con varias personas que he conversado, me han hecho la misma observación (palabras más, palabras menos): «la institucionalidad de Medellín no había sufrido tanto, desde los tiempos de Pablo».
Lo que puede escucharse inicialmente como una exageración, cobra sentido cuando se analiza con detenimiento. No voy a trivializar la peor época que vivió Medellín a manos de Pablo Escobar y su cartel, pero lo que se está gestando al interior de la ciudad durante esta administración, puede representar, el fin de su cultura cívica, años de crecimiento y desarrollo sostenido y que caigamos en el mismo limbo obscuro de ciudades como Bogotá y Cali, las cuales llevan años de administraciones nefastas de izquierda que las han hecho perder el brillo de sus días de gloria pasados. Pablito 2.0, llegó para destruir a Medellín, desde adentro, comenzando por sus instituciones.
Medellín, ha sido una ciudad muy particular, políticamente hablando: A pesar de que es «el fortín del uribismo», nunca ha ganado la alcaldía el candidato de Uribe. En los últimos años, la ciudad ha tenido toda clase de alcaldes de diferentes partidos y movimientos políticos, con tendencias desde centro izquierda a la derecha; los ha habido independientes, por movimientos nuevos o por coaliciones, o de partidos tradicionales, como el Liberal. En todos estos escenarios, sin importar quien fuera el dignatario, el modelo de ciudad basado en la cooperación entre Empresa, Estado y Universidad, había funcionado, porque siempre primaba un propósito superior: hacer una buena gestión, con control y pensando en el bien de la ciudad y su gente.
Pero todo esto cambió con la llegada al poder, de quien (a mi parecer) es un Pablito versión 2.0
Quítate tú, que llegó el reyecito con su cohorte: Este personaje, no llegó a ocupar el cargo pensando en el bien general de la ciudad y su gente… ¡Él llegó a politiquear!
Quien se hizo elegir con el rótulo «del independiente», resultó que debía favores a un extenso listado de padrinos (tal como funciona en la «cosa nostra»), así que, para pagarlos, llegó a despedir funcionarios, para poder poner todas las fichas y amigos de sus padrinos (muchos provenientes de otras ciudades, principalmente, Bogotá).
Una de las principales quejas con las personas que aterrizaron a estos cargos, es que lo hacían sin tener los conocimientos técnicos y profesionales para ejercerlos y la gran red de nepotismo que se creó en esta alcaldía, donde familiares, y parejas de novios o esposos, trabajaban en esta, o accedían a contratos. Además, como necesitaba extender aún más su brazo burocrático, creó 7 nuevas dependencias adicionales que nos cuestan miles de millones a los contribuyentes, los cuales se dejan de usar en programas sociales y obras al servicio de los paisas.
Los manejos no técnicos y con fines políticos, ejercieron presión sobre las juntas directivas de Ruta N y EPM, haciendo que renunciaran. Recientemente el sindicato SINPRO de EPM denunció que no fue comunicado al público la creación de nuevos cargos millonarios, con salarios superiores a los 20 millones, destinados a amigos de Pablito 2.0 como, por ejemplo, Ma Camila Villamizar.
La extravagancia: Pablo no era discreto y Pablito 2.0, tampoco lo es. No se pierde rumba, siempre busca la forma de «darse pantalla». No le importa que las camionetas de su dispositivo de seguridad bloqueen arbitrariamente y por varios minutos la vía a otros vehículos.
Como su objetivo es la politiquería barata, hace de un programa acertado y necesario, como lo es la entrega de computadores a niños y jóvenes, un show mediático en el que somete a las personas a largas filas, tumultos y tiempos de espera para poder recibir la herramienta.
Mientras vendía la imagen del joven sencillo que vivía en Tricentenario, comiendo huevo al interior de una casa clase media, la realidad, es que vive en el barrio más exclusivo de la ciudad, en una lujosa casa con un área de más de 300 mts cuadrados. Por otro lado, Miguel Quintero, su hermano, según investigaciones de El Colombiano, tiene un patrimonio de 5 mil millones aprox.
Es un show man de las redes, usa Twitter como plataforma para gobernar, calumniar, mandar razones y «casar peleas» y se ha gastado 850 mil dólares en pagos de bodegas y bots. Además, del 1 de enero del 2020 al 22 de octubre de 2022, Telemedellín ha destinado más de 26 mil millones de pesos para contratos de pauta publicitaria, al punto de ofrecer a Caracol que hiciera un publireportaje de Quintero, en el que se usara la imagen de su hija enferma, de manera positiva.
Conmigo o en mi contra: Desde que llegó, lo hizo con el ánimo de dividir. No construye consensos. Estás con él o en su contra, no hay espacio para la crítica constructiva.
Su estrategia ha sido la de «uribizar la oposición». A pesar de que entre quienes se oponen férreamente a su administración, hay muchísimos que no son uribistas, él ha decidido crear un enemigo homogéneo al que llama «el uribismo» o descaradamente, «narco uribismo» sin importar de que sector provenga la crítica.
Así está siempre listo para estigmatizar a quien lo contraría. Es un sicario de la moral y sus armas son señalar, denigrar, calumniar y mentir. Los funcionarios que no se prestan para sus propósitos políticos personales, son desechados, como denunció la exdirectora de la Unidad de la Niñez, Ma del Pilar Rodríguez a quien presionaron para que entregara dinero a la fundación «Medellín se Parece a Nosotros», la cual promueve la carrera política de Quintero para ser candidato a la Presidencia (bajo el rótulo de «independiente»).
Cuando no logra sus objetivos, su reacción inmediata es querer arrasar: Cuando tras una ardua campaña de mentiras y desinformación, promoviendo candidaturas, no logró tomarse la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Medellín, publicó un tweet opinando que estas entidades deben desaparecer. Cuando no logró la venta de UNE, sugirió que esta debía NACIONALIZARSE.
Genera caos y desorden: La ética precede a la estética. Por esta razón, desde la llegada de Pablito 2.0, la ciudad está envuelta en el caos: suciedad, basuras, huecos, alcantarillado obstruido. Terminó con programas para ayudar a los habitantes de la calle, lo que es notorio en las calles del centro de la ciudad. ¿Qué puede sentir una Pilar Velilla, ex gerente del Centro de Medellín y Mujer Cafam Antioquia 2017, al ver en lo que está convertida hoy su gran obra de restauración? Volvió la mugre y el desorden, las ventanas rotas, que tanto gustan a la izquierda. Incluso, el querido sistema Metro, ha sido objeto de ataques de vándalos ideologizados.
Es evidente la ausencia de campañas y programas sociales educativos de cultura ciudadana y de prevención de la drogadicción (hoy se limita a campañas de consumo consciente); en cambio, gasta millones en vallas, estigmatizando la actividad ganadera y desincentivando el consumo de carne (en lugar de ayudar a crear las condiciones económicas que permitan que los pobres puedan comprar y consumir carne a diario) o en campañas promoviendo el veganismo (para luego pedir donaciones de marranos en diciembre, porque la coherencia y los ideales no es lo de esta gente) o la masturbación (sí, así como lo lee, no es un error de mecanografía, nuestro dinero va a dar a campañas pro masturbación)
Según datos de Medellín Cómo Vamos, el hurto a personas en Medellín está disparado y la deserción escolar en grados 10 y 11 es alta.
Otra problemática en aumento, y sin solución a la vista, es la prostitución. En palabras de la escritora Carolina Sanín, «Medellín se convirtió en un burdel a cielo abierto». Esta problemática viene acompañada de explotación sexual infantil, trata de personas, drogadicción y micro tráfico.
Populistas… ¿Interés cuánto valés?: Pablo regalaba casas, a cambio de que los jóvenes se unieran a sus filas de sicariato. Incentivos perversos para ingresar a una vida de criminalidad, destruyó la juventud paisa y se instalaron anti valores como el facilismo, el ver como opción la criminalidad, el creer que la plata es «fácil».
Pablito 2.0 llega con marranos donados por quienes tanto critica y acosa. Este personaje, poco se ha preocupado por generar las condiciones y cambios estructurales que permitan a los habitantes de la ciudad salir de la pobreza y que no tengan que depender de las migajas que pueda ofrecer de vez en cuando un gobernante. Usa esa pobreza a su favor para hacer populismo, promoviendo eventos ocasionales como ollas comunitarias (muy comunes en Cuba), sancochadas, marranadas: estrategias politiqueras que son «pan de hoy, hambre para mañana», mientras que, por otro lado, perjudica a toda la ciudadanía.
Solo por nombrar algunos ejemplos: el deterioro del programa para la niñez «Buen Comienzo», la disminución en la atención de niños en programas para la primera infancia (tenemos el peor índice de desnutrición infantil desde 2014), recortó en 6 mil millones el Programa de Alimentación Escolar (PAE). ¿Recuerdan el pago del montaje de una clínica que nunca funcionó? Tampoco termina obras como el colegio Diego María Gómez en el barrio La Florencia, necesario para atender a casi 1.000 niños y jóvenes. También pretendía quitar presupuesto al ITM.
Señores, lo que hay que exigir al alcalde es que haga un buen uso de los recursos, que cree las condiciones para la generación de oportunidades y empleo para que así, podamos comprar lo que queramos, lo que nos apetezca y no tener que depender de si el patrón de la ciudad nos manda los ingredientes para preparar la olla comunitaria. Es cruel usar este tipo de estrategia de pretender amarrar un voto a cambio de migajas, y mantenernos pobres y dependientes, no solo a nosotros, sino también a nuestras generaciones futuras.
Las prácticas politiqueras (que tanto criticamos de otras zonas del país, donde lo que menos interesa son las ideas y las propuestas programáticas) Pablito 2.0 las tiene en auge. Además, es experto en hacer creer que él es quien «regala», el benefactor, cuando todo sale de los impuestos que paga toda la ciudadanía. Nunca tuvimos tanta desconfianza del manejo que pueda dar un alcalde de Medellín a los recursos de la ciudad. Con Quintero, todo hiede a corrupción. Por eso hoy cursan más de 80 denuncias en su contra ante fiscalía.
Tras de gordo, hinchado: El sistema metro, que transporta a diario a 800 mil personas, estuvo a punto de colapsar, gracias a que la alcaldía, durante 3 años, no giró los recursos necesarios para su funcionamiento. El Metro decidió finalmente demandar, y cuando lo hicieron, la respuesta de Pablito 2.0 fue señalar y exponer a los miembros de la junta directiva en las redes sociales, solicitando además a Petro, que los retirara… al mejor estilo dictatorial. Es tan cínico y populista, que al final, cuando por fin paga los 160 mil millones que adeudaba, dice «resolvimos un déficit histórico». Esto es típico del manual de los totalitarios manipuladores: crear problemas, para luego resolverlos y venderse como héroes.
Difamar, difamar y difamar: Es la administración que inventa culpables de crímenes inexistentes.
Hay tres casos puntuales que demuestran el talante y alcance de Pablito, versión 2.0
Hidroituango: Hizo todo lo que estuvo a su alcance para entorpecer el proyecto, designó la obra como «un símbolo del fracaso del capitalismo del siglo XXI», demandó a los contratistas, acusó falsamente a los constructores de utilizar materiales inadecuados, quiso impedir el pago de los seguros y finalmente la adjudicó a contratistas chinos para que la finalicen. Aun así, al ver que era imparable y que se iba a sacar adelante, gracias a la tenacidad de los contratistas y los obreros que dieron todo de si, para lograr el objetivo dentro de las fechas acordadas, decidió subirse al tren de la victoria y apropiársela descaradamente.
Elección junta directiva de la Cámara de Comercio de Medellín: Usó la tragedia del atentado que sufrió el empresario que encabezaba la lista que él promovía, para hacer acusaciones veladas sobre supuestas presiones del GEA e insinuar supuestos vínculos de la actual junta directiva con paramilitares. Ante tanto descaro, los miembros de esta lista publicaron un comunicado donde manifestaban su retiro, pues no se prestarían para que los usaran políticamente, ni para polarizar: «los empresarios no tenemos enemigos, tenemos competidores» dice el comunicado.
Accidente avioneta Medellín: Otra desafortunada y dolorosa tragedia que pretendió capitalizar políticamente, culpando de esta al «narco uribismo» y al «Pacto de Chuscalito».
Mi mayor deseo para 2023 es que termine esta administración nefasta y recuperemos la ciudad, que superemos la noche oscura que ha representado para Medellín, este Pablito 2.0. Debemos recuperar EPM y devolverle su carácter técnico, no el fortín burocrático y de recursos para politiquería en el que lo están convirtiendo. Necesitamos bajar los egos, actuar con responsabilidad, unirnos, pensar en el bien general de Medellín y Antioquia, más que en intereses particulares, actuar anteponiendo la ética. Recuperar nuestras instituciones, volver a los criterios técnicos y profesionales por encima de los políticos e ideológicos. Llegar a consensos alrededor de un proyecto que esté a favor recuperar el orden, y que devele las narrativas progresistas nefastas que han sido caldo de cultivo para estos populistas.
Es la hora de que salga a relucir la Medellín que cree en el orden, que ama la libertad, que promueve los valores positivos paisas. Que tengamos una visión conjunta de lo que necesitamos. Ser reflexivos, autocríticos, corregir y retomar para seguir construyendo una Medellín soñada, segura, con oportunidades en la senda del desarrollo que genera riqueza, no solo material, sino también en valores y espiritual. Devolver la altura y dignidad al cargo, alcalde de Medellín, con el debido nivel de profesionalismo, experiencia y calidad humana que requiere.
Para este comienzo de año reflexionemos acerca de cómo cada uno de nosotros puede aportar para la solución, y ayudar a enfrentar esta amenaza populista, desde nuestros hogares, empresas, amigos. Resistamos, pueden ser años duros, pero no nos entreguemos a los cantos de sirena populistas del Pacto Histórico y sus afines, como lo hace Char al reunirse con Benedetti o algunos empresarios que se entregan al régimen ¡el país está en juego!
Y no Pablito 2.0, no somos marranos para que nos venda su agua masa.

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