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(OPINIÓN) Pongámonos serios frente a este problema. Por: Luis Guillermo Suárez Navarro

A través de la historia existen casos de conductas no claras en el comportamiento y en el accionar de ciertos mandatarios sobre su real estado mental, que para los ciudadanos han sido motivo de preocupación y para los psicólogos temas para sus escritos e insumo para sus estudios; la salud mental de

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) Pongámonos serios frente a este problema. Por: Luis Guillermo Suárez Navarro

A través de la historia existen casos de conductas no claras en el comportamiento y en el accionar de ciertos mandatarios sobre su real estado mental, que para los ciudadanos han sido motivo de preocupación y para los psicólogos temas para sus escritos e insumo para sus estudios; la salud mental de Adolf Hitler apodado “El Fuhrer” para resaltar su dominio totalitario, ha sido un caso de estudio por su capacidad de alienar a los alemanes que apoyaron su causa, también el de Muamar Gadafi a quien apodaban el “Perro Loco” como dictador de Libia, fue criticado por sus locuras y excentricidades y otro muy recordado por la historia, fue el de Losif Stalin, que al igual de Hitler, ha sido señalado por analistas mentales como un «loco», maníaco y paranoico. Estos y otros personajes que en su momento movieron las masas del pueblo, han sido objeto de estudio por los analistas mentales, dadas las sospechas por las características de sus actos.

En el caso colombiano, vale la pena analizar, si los psicólogos se han cuestionado acerca del eventual estado de la salud mental del Presidente Gustavo Petro, por las salidas en falso, sus propuestas alucinantes y ajenas de toda realidad, su comparación con Dios e incluso con el mismo Simón Bolívar. No sería extraño que las adicciones al alcohol y a las drogas que le endilgan, sus extrañas ausencias, su vida personal y su soledad manifiesta en el Palacio de Nariño y también como militante que fue de un movimiento guerrillero, sometido a todo tipo de angustias y presiones, hallan incidido en su estado de salud.

Desconciertan las presentaciones en vivo de los Consejos de Ministros, por la falta de coherencia y profundidad en los temas de estado, también con las extrañas y poco serias expresiones que para unos causan risa y preocupación para otros, por los ataques contra sus enemigos políticos y empresarios tildándolos de ladrones, comparándolos con Hitler y por las frecuentes amenazas hacia quienes no piensan igual que su cuestionada ideología.

La más preocupante fue la reciente que planteó de traer gas por cable desde Panamá, cuando allí no hay gas ni cables entre los dos países, tal vez por ello fue que la corte emitió un concepto prohibiendo la presentación de los Consejos de Ministros por los canales privados, con el argumento de que allí se tratan temas que son reserva de estado y quizás para no darle la oportunidad de que el pueblo lo critique por los comentarios salidos de juicio; estas expresiones ya frecuentes, invitan a la reflexión y quizás pedirle al mandatario que se someta a un análisis sobre su estado de salud para tranquilidad de todos los colombianos.

No se sabe si dentro de la norma, existe una condición a quien va a dirigir los destinos del país, un examen que demuestre su buena salud física y mental. Este cuestionamiento, nos invita asumir una posición seria para exigirle al gobernante de turno, que le garantice al país su buena salud y se comporte con el respeto y con la altura acorde con la dignidad que representa.

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