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(OPINIÓN) No claudiquemos. Por: Luis Guillermo Suárez Navarro.

Existe preocupación por el deterioro de la salud mental de los colombianos, derivada de factores, como la situación económica, la inseguridad y en gran parte, por los trinos del presidente Gustavo Petro que pareciera tener como objetivo, generar angustia y zozobra dentro de la comunidad, como un efe

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) No claudiquemos. Por: Luis Guillermo Suárez Navarro.

Existe preocupación por el deterioro de la salud mental de los colombianos, derivada de factores, como la situación económica, la inseguridad y en gran parte, por los trinos del presidente Gustavo Petro que pareciera tener como objetivo, generar angustia y zozobra dentro de la comunidad, como un efecto de su aparente paranoia, para desviar la atención sobre la pésima ejecución y la corrupción que lo rodea a Él y a su gobierno.

No podemos caer en la trampa de quienes, a toda costa, buscan desviar la atención de todos los actos corruptos, la violación de las normas, las leyes y la Constitución, porque son tantos los involucrados, que a todas luces son un nido de bandidos, que llegaron para ocupar los cargos del Estado, haciendo realidad lo que por tantos años se soñaron: llegar al poder para enriquecerse, proteger a sus familiares y amigos y repartirse el ponqué del Estado, otorgando subsidios a muchos de sus amigos y a algunos pocos que realmente los necesitan, cosa muy distinta de solucionar los verdaderos problemas de la comunidad.

Puede que Gustavo Petro sea juzgado por indigno por la Comisión de acusaciones de la Cámara, y deba dejar el cargo, aunque varios de los miembros que lo apoyan, son indignos porque ya han sido señalados como corruptos en el caso de la UNGRD; y en el peor de los escenarios, que termine su pobre mandato e ingenuamente creamos que entregará el poder en el 2026 como lo manda la Constitución y a lo mejor, pretenda perpetuarse como es su propósito manifiesto con la convocatoria de la Constituyente; ese escenario los colombianos no lo vamos a permitir y para ello, la sociedad civil debe demandar la unidad de los líderes políticos de centro y derecha, para que piensen en el país y realicen acuerdos sinceros frente a un candidato único para las elecciones del 2026.

Ante estas vicisitudes, los empresarios, los líderes universitarios, los gremios y los diferentes sectores económicos, no podemos claudicar; este mal gobierno no va a resolver los problemas de las comunidades; no podemos permitir que los indicadores de la economía y la calidad de vida sigan cayendo, debemos asumir un frente unido para cuestionar la gobernabilidad de Gustavo Petro frente a la corrupción rampante de su gobierno; todos, la sociedad civil, debemos buscar soluciones audaces para que los entes territoriales sean autónomos, administren con pulcritud los impuestos y los compartan con otras regiones para apoyar su desarrollo, tal como lo plantea la Constitución del 91, impulsando el empleo y la producción, promoviendo las exportaciones y muy especialmente mirando hacia las necesidades y la producción del campo.

No claudicar es la forma de hacerle frente a los violentos y a las angustias de tantas personas afectadas por este mal gobierno que pregona el cambio, destruyendo todo lo construido y acompañado por unos zánganos, apátridas y con ideologías foráneas, que solo han devengado a la sombra del Estado y nunca han generado empresa con empleos productivos dignos que les permita mejorar la calidad de vida a los colombianos.


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