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(OPINIÓN) Los Antioqueños somos capaces. Por: Luis Guillermo Suárez Navarro

La Constitución de 1991 abrió las puertas a la autonomía, porque dio vía libre para la creación de regiones, mediante la unión entre departamentos para desarrollar proyectos comunes.

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) Los Antioqueños somos capaces. Por: Luis Guillermo Suárez Navarro

La Constitución de 1991 abrió las puertas a la autonomía, porque dio vía libre para la creación de regiones, mediante la unión entre departamentos para desarrollar proyectos comunes. Observando nuestra historia, en 1856 se creó el Estado Soberano de Antioquia, como parte de la división territorial de los Estados Unidos de Colombia, posteriormente la Constitución de 1858 creó el Estado Federal de Antioquia y continuó vigente hasta la Constitución de 1886 que lo denominó Departamento de Antioquia, limitando su autonomía con una mayor dependencia del Gobierno central.

Esta reseña histórica, nos muestra que Antioquia ha tenido soberanía de Estado y atribuciones federalistas, porque su riqueza proveniente de la minería a partir de mediados del siglo XVI, el comercio y a partir del siglo XIX la pujante capacidad empresarial, hoy la han colocado en lugar más destacado del desarrollo del país.

El actual Presidente, ha pretendido cambiar la economía de mercado, por teorías emanadas del socialismo del siglo XIX, con prácticas maquiavélicas, apoyado por un congreso conformado por personas corruptas afines al proyecto del cambio, que mediante argucias, pretenden acabar con el empresariado y la actividad privada, para dirigirlo hacia una total intervención del Estado, tanto en los servicios públicos, la salud, la educación, el manejo de los recursos, como en el control político, administrativo y fiscal.

Los Antioqueños somos conscientes que ese sistema no está alineado con la historia y el espíritu de este territorio y mucho menos, cuando hoy los departamentos y muy específicamente las ciudades, han adquirido más peso político frente a otros estados y organismos internacionales, que les permiten acceder a una mayor cooperación y consecución de recursos para lograr el desarrollo.

La definición de los departamentos como regiones autónomas y más aún, la creación de un Estado Federal cambiaría el manejo centralista de la Nación, adecuándose como el articulador de las políticas de Estado, la macroeconomía, el manejo de la justicia, la defensa del territorio y las relaciones internacionales; todo esto, sumado a los tributos desde los territorios para tutelar y apoyar el desarrollo de otros departamentos con menor desarrollo.

Más que la autonomía fiscal para Antioquia se requiere de la autonomía administrativa para los departamentos que hayan alcanzado un nivel de desarrollo que les permita ser sostenibles; los antioqueños somos capaces de realizar acciones para consolidar nuestra vocación como sociedad y defenderla de los que hoy ostentan el poder, al que llegaron con el uso de las armas con amenazas a las comunidades, los mismos que están siendo investigados por obtenerlo mediante una campaña corrupta. Se requiere de la tan anhelada autonomía territorial, para garantizar nuestro desarrollo y desligarnos de las imposiciones del gobierno central, que están comprometiendo nuestro futuro.

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