jueves, marzo 4, 2021
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La nueva licorera antioqueña: “camino a la privatización”

Por Claudia Posada

La FLA tuvo, no sabemos si todavía los produce, licores exquisitos -fuera de las variedades del aguardiente y del ron actuales- como la Crema de Menta y la Crema de Café Colombia, cuya preferencia entre los tragos cortos del mundo,  siguen siendo bebidas ideales para asentar o bien digerir comidas fuertes; es decir, para la hora del pousse-café; aunque también son un rico ingrediente para preparar cocteles (hoy de tanta acogida). Igualmente su portafolio de productos incluyó el Vodka Montesskaya y la Ginebra Katia para tragos largos.  Al Brandy Don Juan, que fue muy publicitado cuando producido, pero sin ponerlo en estantes, lo tumbó el Domecq que ya existía; se aprovecharon de la campaña de expectativa que creo la FLA con su brandy y se adelantaron a ponerlo “frente al ojo” de sus potenciales consumidores. Hasta a las más sencillas tiendas de barrio y alejadas veredas llegó y se quedó el Domecq; tremendo golazo sin gastar en publicidad. Tal vez todavía nuestra licorera produzca algunos productos de los nombrados, pero lo que  no se anuncia no se vende. En este punto pensamos que quizá los distribuidores de los licores de la FLA priorizan en otras marcas por mejores márgenes de utilidad. No sabemos.

Haber sido aprobada por la Asamblea de Antioquia la creación de la Empresa Industrial y Comercial del Estado (EICE) FLA, vislumbra posibilidades amplias de negociaciones, alianzas y demás ventajas que ahora, como una dependencia de Hacienda del Departamento, no le están facilitadas ya que no es posible acceder a las facultades que contempla el régimen privado;  en cambio, la nueva licorera  podrá regirse por éste, salvo las excepciones consagradas expresamente en la Constitución Política, la Ley y demás disposiciones reglamentarias; advirtiendo que será ciento por ciento pública. A partir del 1° de enero del 2021 arranca la nueva empresa con  autonomía administrativa, técnica y financiera, adscrita sí, a la misma Secretaría, pero con personería jurídica y patrimonio propio. La Ordenanza 25 de octubre de este año dice que “La “FÁBRICA DE LICORES Y ALCOHOLES DE ANTIOQUIA”, tendrá por objeto producir, comercializar, vender, importar, y distribuir licores destilados, alcohol potable y no potable; así como, bebidas alcohólicas y no alcohólicas, productos sanitarios, medicinales, alimenticios y complementarios”.

Con respecto al objeto coinciden  los diputados, todos, en creer que, como lo espera el gobernador Aníbal Gaviria, la nueva empresa muy seguramente va a posicionarse a la altura de otras licoreras que hoy le compiten fuertemente a la FLA y que en algunos casos la superan en ventas. No así  en cuanto a la composición de la junta directiva que se contempla para la EICE-FLA. Según lo aprobado por 21 diputados de los 26, la Duma Departamental continúa con la potestad del control político, más no podrá interferir en decisiones de alto vuelo que serán competencia exclusiva de la junta. Además, para quienes votaron negativo el Proyecto de Ordenanza, quedan en el limbo ciertos aspectos que corresponden al componente laboral, en razón a que la Administración no aceptó las proposiciones que pedían incluir algunas precisiones y suprimir otras.

Por ejemplo, se les propuso a los representantes del Gobernador presentes en el recinto, eliminar la palabra  “enajenar” – dado su bien conocido significado en el código comercial-  del Articulo que en el texto enumera el alcance del poder que tendrán los cinco miembros de la Juan Directiva EICE-FLA -allí no tendrán asiento diputados- observando las más de 25 funciones entregadas al organismo que hará parte de  la estructura de dirección, el cual estará integrado por el gobernador o su delegado (que lo preside), dos particulares que nombra libremente el gobernante de turno, además del gerente del IDEA y el Secretario de Hacienda.  Tal proposición no fue aceptada.

Con relación a la contratación de los actuales funcionarios de la FLA en la nueva empresa,  sean hoy trabajadores oficiales o empleados públicos, una vez se desvinculen de la planta global del Departamento, subsisten serias dudas porque a pesar de lo amplio de los debates al respecto, no lograron satisfacer las inquietudes de los corporados que por ésta y otras razones, votaron negativo el proyecto de Ordenanza 25; y la verdad sea dicha, nosotros como ciudadanos del común, tampoco podemos decir que en tal sentido todo quedó clarísimo, no. En lo que de igual manera no hubo consenso, fue en lo referente al concurso de méritos que tiene en el aire a unos 60 aspirantes quienes fueron llamados a participar para cargos en la FLA desde el 2016, y que, aunque alcanzaron los mejores puntajes, no han podido ocuparlos; parece que el Servicio Civil de la Función Pública no ha publicado la lista de elegibles, requisito indispensable para proceder. Proveer tales cargos, se dice, será un lio tremendo porque se cometieron errores en dicha convocatoria, además que, presumiblemente, están provistos con funcionarios en provisionalidad.

En todo caso se asegura por parte de los diputados de la coalición,  que a los trabajadores oficiales se les respetarán todos sus derechos, manifiestan que están protegidos por las conquistas logradas. No hay tal “masacre laboral”, si así se quisiera, afirman, se hubiera aprovechado la reestructuración reciente del Departamento para hacer retiros. “No se ha despedido a ningún funcionario, por el contrario, se crearon cargos para niveles directivos”. ¿O sea más burocracia?

Otro asunto sujeto a incómodas confrontaciones, tuvo que ver con las denominadas Cuentas por Participación, que como legos en la materia lo asimilamos a los porcentajes explícitamente señalados en la Constitución y la Ley para invertir en Educación, Salud y Deporte según los recursos financieros de las licoreras;  al final, hubo un no rotundo a que se especificara de manera tácita en la Ordenanza, cómo se repartirán a partir del 2021. Es posible que como lo pregonaron, no hubiera afán para sacar adelante la Ordenanza con miras a privatizarla, pero que haya quedado abierta una ventana para esa posibilidad en el mediano futuro, nos parece que sí.  Podemos concluir,  que la poca credibilidad en las “buenas acciones” de la clase política en general,  se la ganaron. Lo cierto es que de conformidad con el modelo Neoliberal, la tendencia responde a que el Estado sea cada vez más pequeño, y todo lo máximo posible  se haga mediante convenios con particulares, es decir, por fuera de la planta de cargos fijos; pero lo más grave no es esto, lo malo es que aumentan el tamaño de la planta y también crecen la tercerización mediante  contratos.

Los políticos que incursionan en el mundo en donde los de espuela se sembraron, llegan deseosos, casi todos, de servirle con su vocería y gestión a los marginados de siempre, pero resulta que se dan contra los muros invisibles de la malicia que mantienen en las esferas de poder y decisión, a los mismos con las mismas.

Nos atrevemos a decir que una de las características de los políticos con cancha, es esa facilidad para escurrírsele a la confrontación ciudadana; sentir vergüenza ante sus electores no es el fuerte de ellos; pensar en qué puede pasar cuando ya no esté en el gobierno éste o aquel que apoyan hoy de buena fe, o según sus particulares intereses, menos. “Más vale pájaro en mano, que cien volando” ¿será su consigna? Y si el discurso les ha funcionado para estar ahí, aunque no hagan gestiones realmente importantes por la ciudad,  la región o el país, ahí están y ahí se quedan. La nueva licorera antioqueña, para algunos de los diputados que encontraron inconvenientes en el Proyecto de Ordenanza -ya aprobado y listo para la firma del Gobernador- es evidente un gran riesgo, quedaron “abiertas las puertas a la privatización”. Mejor dicho: Pavimentado el camino para llegar a la meta.

***En la anterior columna cometí una imprecisión que es pertinente corregir aquí. Son dos las mujeres diputadas a la Asamblea de Antioquia: María Eugenia Lopera, del Partido Liberal (No del CD) y Verónica Arango, del CD.

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