La doble cara de Gustavo Petro en la diplomacia internacional
Hace unos meses Gustavo Petro fue blanco de críticas cuando llamó a consultas al Embajador colombiano en Israel tras la escalada del conflicto en Gaza, sin embargo, cabe preguntarse: ¿por qué ha optado por mantener una posición pasiva frente a la guerra en Ucrania y no ha tomado acciones similares c
Hace unos meses Gustavo Petro fue blanco de críticas cuando llamó a consultas al Embajador colombiano en Israel tras la escalada del conflicto en Gaza, sin embargo, cabe preguntarse: ¿por qué ha optado por mantener una posición pasiva frente a la guerra en Ucrania y no ha tomado acciones similares con el embajador en Moscú?
La decisión de Petro de llamar a consultas al Embajador en Israel ha sido cuestionada desde muchos sectores, en un principio fue interpretada por muchos como una postura firme y de principios frente a lo que percibe como una violación de derechos humanos y una agresión desproporcionada contra el pueblo palestino. Esta acción fue vista como un claro mensaje de desaprobación hacia el Gobierno israelí y su política en Gaza.
Sin embargo, para Petro, la causa palestina es su mayor preocupación y es un tema sensible y ha sido un crítico abierto de las acciones militares de Israel, considerándolas como una violación de los derechos humanos y del derecho internacional.

El silencio frente a Rusia
En contraste, la postura de Petro frente a la invasión rusa de Ucrania ha sido mucho más silenciosa.
Desde el inicio del conflicto, el Presidente colombiano ha evitado condenar abiertamente las acciones de Rusia y no ha llamado a consultas al embajador en Moscú, una medida que muchos consideran consistente con su acción respecto a Israel.
Este doble rasero ha suscitado críticas sobre la coherencia y la imparcialidad de la política exterior colombiana bajo su liderazgo.
En su momento el representante a la Cámara del Centro Democrático Andrés Forero pidió que se hiciera lo mismo con el Embajador en Rusia por la guerra en Ucrania: “¿Y cuándo va a llamar a consultas al Embajador en Rusia, Presidente? Lo lógico es que tampoco pudiéramos estar allá mientras Putin sigue masacrando al pueblo ucraniano”.

Por otro lado, Stefan Reith, director de la oficina en Colombia de la Fundación Konrad Adenauer (KAS, por sus siglas en alemán), menciona que «la postura general del mandatario colombiano frente al conflicto en el Medio Oriente no es sorprendente».
Reith recordó que el mandatario colombiano militó en el M-19, que «se declaró solidario con la Organización para la Liberación de Palestina y cometió en 1982 un atentado a la embajada de Israel en Bogotá».
Durante la visita de Petro a España a mediados de mayo, el mandatario fue interrogado sobre las actuaciones bélicas que el presidente ruso Vladimir Putin ha emprendido contra la Nación ucraniana. Al respecto, Petro criticó el discurso de algunos países de Europa y Asia, y hasta a los mismos Estados Unidos, porque durante la historia, dijo el Presidente, han cometido situaciones similares contra otros territorios.
Posibles razones detrás de la doble cara
Hay varias hipótesis que podrían explicar esta aparente inconsistencia. En primer lugar, Petro podría estar considerando factores geopolíticos y económicos.
Rusia es un jugador importante en la escena internacional y mantiene relaciones diplomáticas y comerciales significativas con varios países latinoamericanos. Una postura más dura contra Rusia podría tener repercusiones diplomáticas y económicas que Petro podría estar buscando evitar.
En segundo lugar, Petro podría estar influenciado por una visión ideológica que ve la situación en Ucrania a través de una lente diferente.

Algunos sectores de la izquierda global han mostrado simpatía hacia Rusia, viendo la guerra en Ucrania como una reacción a la expansión de la OTAN y la influencia occidental en Europa del Este. Petro podría estar alineado con esta perspectiva, lo que explicaría su reticencia a condenar a Moscú de manera contundente.
La postura de Petro frente a la guerra en Ucrania parece ser una de prudencia y neutralidad, evitando tomar partido de manera clara.
Ha hecho llamados a la paz y al diálogo, pero sin señalar directamente a Rusia como agresor. Esta posición refleja un deseo de no involucrarse profundamente en un conflicto que considera ajeno a los intereses inmediatos de Colombia.
La política exterior de Gustavo Petro respecto a Israel y Rusia revela una complejidad que va más allá de una simple falta de coherencia. Sus decisiones parecen estar influenciadas por consideraciones ideológicas, geopolíticas y económicas.
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