(OPINIÓN) Petro dice pero no hace. Por: Juan Ortiz Osorno
Los discursos de Gustavo Petro son fascinantes, pero su gobierno no. Todo en Petro es como sus X, de citas y frases, grandilocuentes, pero repletos de errores de tipeo y ortográficos.
Los discursos de Gustavo Petro son fascinantes, pero su gobierno no. Todo en Petro es como sus X, de citas y frases, grandilocuentes, pero repletos de errores de tipeo y ortográficos. ¿Cómo es posible que el Presidente de un país, no sea capaz, o no tenga quién le revise sus mensajes? Si Petro no revisa lo que escribe ¿Qué dice eso de él? ¿Cómo no le importa al Presidente y a sus asesores, que Petro escriba mal, lo que quiere decir, para quedar bien? ¿Quién escribe, para quedar mal? El mismo que decide transmitir, como trabaja de mal, para ante las críticas, terminar sacando a su equipo de gobierno completo. Fue famoso el Consejo de Ministros por lo que dijeron, pero nadie dijo nada del silencio elocuente de Benedetti. Un silencio que lo dijo todo.
¿Quién puede ir a una reunión del trabajo, donde echan a todos, donde se acusan entre todos y puede salir invicto, sin hablar?: El que manda. Nadie más. Si esa reunión mostró que nadie nos gobernaba ¿Quién nos gobierna cuando todos los ministros renuncian y el presidente ni está? Petro dice que se irán los que están en campaña ¿Y acaso Petro no lo está? Petro lleva dos años y medio de gobierno y aún da discursos de candidato. A él no le importa que la realidad lo contradiga.
Fue increíble verlo prometer, exactamente lo mismo, que en campaña, en sus discursos sobre El Catatumbo hoy. Hace tres años prometió que en su gobierno El Catatumbo sería la capital de la paz y en el momento hay 50 mil desplazados Y Petro promete exactamente lo mismo. Lo repitió, al inaugurar una universidad en Bucaramanga, en la que dijo que dará cupos para los del Catatumbo. Y ¿Por qué no construyó esa universidad en la región?
Luego responsabilizó al ELN de que el Catatumbo estuviera mal y le reclamó no ser buenos revolucionarios. ¿Hay buenos revolucionarios? La confirmación por parte de Petro de que el ELN es una fuerza armada a órdenes del Cartel de Sinaloa, es la admisión de que un gran territorio del país es controlado por una fuerza extranjera, transnacional: Las filas de ese grupo guerrillero son integradas por venezolanos.
Algunos de sus comandantes también lo son y según el Presidente Petro, esta fuerza armada, trabaja para mexicanos, concretamente los hijos del Chapo que quedan libres y los descendientes del Mayo Zambada, en territorio colombiano, antes con soberanía nacional. Para Petro, el ELN es un cartel del narcotráfico. ¡Por fin lo descubrió! Carteles que hoy en día son considerados por EE.UU como organizaciones terroristas ¿Pretende Petro que EE.UU ponga la mira en el ELN? ¿Qué lo hagan Brasil, Venezuela, Chile, Nicaragua o Argentina? Para ninguno de estos países, que son o eran pro Socialismo del Siglo XXI, el ELN es terrorista, por recomendación del jefe de Estado. En estos países el ELN, ni siquiera es considerada como una fuerza beligerante.
En el Consejo de Ministros, la atención se la robaron las peleas, pero lo diciente, son las cifras de incumplimiento que arrojó Petro a la audiencia, en directo: Las cifras muestran un 85% de las promesas de gobierno incumplidas, tras dos años y medio de gestión. De 780 compromisos del gobierno, con las comunidades que ha visitado, 666 compromisos no se han cumplido ni han iniciado su gestión. Estos son los compromisos del gobierno completo con todos los ministerios. Pero la cifra de los incumplimientos, en los compromisos presidenciales, exclusivos del resorte del presidente, es peor: De 195 compromisos, adquiridos por Petro, en medio de sus discursos, 146 no se han cumplido.
Es decir que no se ha cumplido el 95% de sus promesas de gobierno. De un gobierno que le queda poco más de un año en el poder, el Presidente falló en el 95% de sus promesas. No las cumplió ni ha empezado a trabajar para cumplirlas. Oyendo sus discursos, uno no puede creer que éste, sea el resultado de la gestión del mismo hombre que en tarima, es experto en economía, en filosofía, en administración, en planeación, en diseño, en arquitectura, en literatura, en televisión, en periodismo, en feminismo, en igualdad, en participación, en nostalgia de asesinos, en admiración por unos delincuentes y en demonización a otros, que curiosamente hacen lo mismo. Y hacen lo mismo que Petro hacía y que era, es y seguirá siendo un delito: La llamada combinación de todas las formas de lucha, para alcanzar el poder.
Que el M−19 haya sido aliado del Cartel de Medellín, era la combinación de todas las formas de lucha. Presentarse a elecciones y que la guerrilla fuerce el voto de los pobladores, es combinación de todas las formas de lucha. Recibir financiamiento de los carteles y exportar cocaína, al imperio, es parte de la combinación de todas las formas de lucha, desde los 80’S. Pero que el ELN haga eso, hoy, no es combinación de todas las formas de lucha, sino narcoterrorismo. Sin embargo el Frente 33 de las FARC, que hace exactamente lo mismo que el ELN, en la misma región, si es digno de desmovilizarse, como otra forma de la combinación de todas las formas de lucha. O ¿Qué otra cosa es la desmovilización?
La verdad es que no puede haber líderes guerrilleros admirables. No existen y todos son narcotraficantes. Nadie que elija, voluntariamente empuñar las armas, para cambiar una realidad, que vivimos millones, sin oponernos ni quejarnos, pero que alguno considera injusta, y por eso decide armarse, para matar y secuestrar, en nombre de esa causa justa, puede ser admirable. Ningún líder guerrillero debe ser validado, en discursos presidenciales, para que millones de personas crean que ser bandido es admirable. Que ser revolucionario, es admirable. Porque es una contradicción. Petro, románticamente, admira a unos personajes macabros.
En los últimos discursos en los que se enfrenta contra el ELN, les dice que ellos no son buenos revolucionarios y que él, tiene la sotana de Camilo Torres, El Cura Guerrillero, el gran revolucionario y que va a ponerla, en el Museo de Palacio.
Camilo Torres, un personaje de clase alta, que leyó mucha teoría de la liberación y decidió combatir el sometimiento de los campesinos colombianos, empuñando el fusil y alistándose en el ELN, para irse a matar, a tiros, a campesinos soldados, a dinamitar campesinos policías, sembrando por todo Colombia, una guerra que ha perpetuado el uso de los jóvenes del campo, siempre pobres, para hacerla. ¿Qué clase de hombre admirable puede ser Camilo Torres? Este hombre estudió en Europa, andaba en un auto deportivo, convertible, de color rojo, y se codeaba con la alta sociedad. En un acto de rebeldía, se fue al monte a combatir en el ELN, reclutando jóvenes, para atizar una causa fallida que lleva alimentando la guerra durante décadas.
¿Cómo puede ser admirable que un hombre educado, fundador de la facultad de sociología, con todas las posibilidades, abandone la cátedra, para morir en su primer combate, cuando hacía el rito de iniciación del ELN, de obtener su primer fusil, no precisamente comprándolo, sino matando para robárselo a una patrulla del Ejército, a la que el ELN atacó.
El Sargento, de Boyacá, José del Carmen Castro, emboscado, en lugar de morir y perder su fusil, repelió el ataque criminal de Camilo cuando iba a recoger los fusiles de los soldados que acababa de matar, el Sargento le disparó en el hombro a Camilo. Este retrocedió, para rematar al Sargento, pero el soldado Osma Villalobos Palomino, natural de El Guamal, que sobrevivió a la emboscada, herido, le dispara a Camilo en el pecho. Así dieron de baja al tristemente célebre, cura guerrillero, que Petro nos pide que admiremos.
El de admirar en esta historia, sería el Sargento que sobrevivió e impidió que le robaran los fusiles a los muertos o el soldado que sobrevivió la emboscada de Camilo y lo dio de baja. No Camilo, sociólogo educado en Europa, convertido en sicario, que mató campesinos, que decía defender, para robarles los fusiles, con los cuales iba a matar más. Así, románticamente, como quien ve la guerra como un asunto bello, en el que Petro, en sus discursos, se recuerda haciendo el amor, en los campamentos, Petro también reescribe la historia de Colombia y nos vende a un Bolívar que no existió. Recientemente Petro dijo que a Bolívar lo había matado la extrema derecha, en Santa Marta. Está grabado. Y nadie dijo ni publicó nada al respeto. El que haya ido al colegio, en Colombia, sabe que ¡Bolívar murió de causas naturales! ¡Nadie, lo mató! Bolívar murió de tuberculosis. Luego de una enfermedad muy larga y prolongada. Nadie lo mató. Excepto para Petro y su ficción.
En sus discursos, el mismo Petro, se nos vende como un personaje romántico-heroico de la guerra de guerrillas, que debe admirarnos. Y es contradictorio. En dos sentidos: Filosóficamente hablando, si Petro cree que ser revolucionario en armas y revelarse ante el sistema, es admirable ¿Qué hace siendo un político, de lo más tradicional, incapaz de cumplir las propias promesas con las que él libremente se comprometió? Como revolucionario Petro decepciona, al tomarse el poder y ejecutar un gobierno con los mismos vicios de la derecha y del centro. No ofreció nada nuevo y en cambio, sus propias cifras, demuestran una profunda ineficiencia.
Petro en un discurso reciente dijo: El Presidente es revolucionario, pero su gobierno no. Y tuvo la razón, pero a medias, porque Petro tampoco es revolucionario. De serlo, hubiera cerrado el congreso y hubiera legislado él, como el gran líder. Como hizo el Che o Castro. Pero no fue así. Petro es un burgués, viajando, tomando whiskey, hablando sabroso, prometiendo lo ya prometido y hablando del deber ser, en todas partes, como si todavía estuviera en la guerrilla criticando y no en la presidencia gobernando. Pero, además es una contradicción su nostalgia por la guerrilla, no solo filosóficamente, sino en términos históricos reales: Petro se recuerda, a sí mismo, como un guerrillero relevante.
Sin embargo, en el M−19, ningún comandante de relevancia recuerda a Petro, como alguien que tuviera relevancia en el M−19. Y no existe ni una sola foto de Petro, con camuflado e insignias del M19. Se lo ve, sí, con una vestimenta y gorra de bandido de barrio, o miliciano, encargado de delitos de poca monta. Sin embargo nos habla de su tiempo en la guerrilla, como algo admirable, como si tomar las armas, por la incapacidad de conseguir cambios, fuera admirable. ¿Admirable, que un joven piense que no lo oyen, no lo entienden y en vez de hacer un invento, estudiar una carrera, escribir una obra, crear una pieza de arte, crear un partido, decida empuñar las armas, robar, secuestrar, matar y presionar, hasta cambiar una constitución, para hacerse lugar en la casta política de la que estaba excluido, según él? ¿Por qué eso, va a ser admirable?
Si el gobierno de Petro fuera revolucionario, estaríamos viendo ya esa revolución. En la otra orilla filosófica, Milei prometió ser contra revolucionario. En un año bajó los asesinatos a mujeres, en un 20%. Redujo la inflación del 25,5% al 2,4%. Redujo el gasto público en un 30%. Se quedó con 8 ministerios y eliminó 10. Redujo los homicidios y la Argentina, por primera vez, tiene un superávit. Insisto, en la otra orilla de pensamiento, en un año, el mundo vio resultados y el Ministro de economía de Argentina, fue seleccionado como el mejor del mundo.
En Colombia al Ministro que había, Petro lo despidió, otra vez y tendremos uno nuevo, para empezar a gobernar, faltando un año para acabar el periodo presidencial. ¡Petro ha tenido 44 ministros para 19 ministerios! Si Petro fuera revolucionario, ya lo habríamos notado. Deberíamos estar disfrutando de ese bienestar, de su modelo económico y filosófico. Pero no existe porque no hay gobierno. Y con la renuncia de todos los ministros, literalmente, no lo hay.
Sería increíble, ver al Petro de los discursos, trabajando, pero en el primer concejo de ministros que nos mostraron, sólo se vio a un hombre pequeño, al lado del silencio grande, de Benedetti, que tiene a Petro secuestrado y este se vio como el jefe emproblemado, tratando de organizar a una cantidad de personas que no creían en él y que fueron malos ejecutando, un plan que está basado, como sus discursos en una infinita asociación, que junta los grandes problemas nacionales con lo que el mandatario de los colombianos está viendo en televisión (Algo insultante, que un Presidente, en semejantes crisis, en los discursos se la pase hablando de programas de televisión.
Preocupante que Petro vea tanto Netflix. Pero, peor aún, que lo vea y nos lo haga saber) Así, sus discursos, pasan de las series de Bolívar y García Márquez, a las memorias de unos amores en la guerrilla, a los planteamientos, macro políticos, de escritores desusados y rebasados por la realidad. Un adagio turco reza que “Cuando un payaso se muda a un palacio, no se convierte en un rey. El palacio se convierte en un circo” Porque el payaso, sigue siendo él.

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