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(OPINIÓN) No hay héroes para Gaza. Por: Juan Ortiz Osorno

Sin importar el género o la preferencia sexual. Ni mujer ni hombre. Ni heteros ni LGBTIQ+. No hay valientes en el mundo, sin importar la filiación política o la religión. Somos todos cobardes y todos estamos matando a las niñas y los niños en Gaza. No es una crítica a los judíos ni es antisemitismo.

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) No hay héroes para Gaza. Por: Juan Ortiz Osorno

Sin importar el género o la preferencia sexual. Ni mujer ni hombre. Ni heteros ni LGBTIQ+. No hay valientes en el mundo, sin importar la filiación política o la religión. Somos todos cobardes y todos estamos matando a las niñas y los niños en Gaza. No es una crítica a los judíos ni es antisemitismo. Pero si no has comprado un pasaje para Palestina, a pararte como escudo humano, para que no maten esas niñas y niños, tú, yo y todos los demás, también los estamos matando. Con nuestro silencio. Con nuestra ignorancia, con nuestra indiferencia, incluso gritando por su causa, todos estamos matando a esas niñas y niños. No hablo de abrazar políticamente la causa de HAMÁS. Eso JAMÁS. Ni siquiera la de los palestinos. De hecho, para uno no ser relacionado con los que defienden su causa, es que muchos hemos callado. Hablo es de no matar niñas y niños.

Por una cómoda cuota mensual, si te suscribes, en NBC, CNN, ABC, DW, Euronews, Reuters, France 24, Al Jazeera y otras plataformas, puedes ver niñas, niños, de cejas tupidas y cabello oscuro, con ojos grandes, suplicando mientras empuñan ollas vacías. Las, los y les matan, cuando llevan a sus familiares bombardeados, a los hospitales. Antes les disparaban también cuando iban por comida. Ahora no hay ni comida, pero siguen lloviendo bombas y balas: Cuarenta mil bombas, en ubicaciones en Gaza, un territorio de 365 kilómetros cuadrados. Toda la Franja de Gaza es más pequeña que Medellín. Y ahí, han caído, del cielo, 40 mil misiles. Si fuera en Medellín, para entender la proporción, El Poblado habría recibido 2.500 misiles. Y Laureles tendría 770 lugares donde las bombas caídas del cielo, lo destruyeron todo. Cada kilómetro de Gaza ha recibido 110 bombas. Directamente, en nombre del Dios de los judíos, que es el mismo que el de los cristianos que les venden las armas. Como en una demostración de fuerza, en contra de los palestinos, igual de equilibrada, a que pusiéramos a Cristiano Ronaldo y a Donald Trump, a cobrar un tiro libre.

Llueve fuego que explota, caído desde el cielo, destruyendo completamente Gaza: Viviendas, niñas, escuelas, niños, hospitales, nietas, cementerios, sobrinos, bibliotecas, hijas, cafés, primos, calles, hermanas, cebras peatonales, hermanos y señales de PARE. Su mundo es literalmente la edad de piedra, en todas las calles. Viven entre escombros y los usan de almohada para acurrucarse. Mientras corren e intentan esconderse de la tecnología más sofisticada al servicio de cazar montones de niñas y niños, como en el guion de la película distópica más mala. Delante de todas las cámaras: Habitan y corren, niñas y niños, de bombas de alta precisión, concebidas tras mucha investigación científica, admirable. Ensambladas, con presupuestos monumentales. Vendidas, en cifras descomunales, producto de grandes acuerdos internacionales. Vigilados por tratados, siempre con daños colaterales, que no cobijan a los más pobres del planeta, que además son bombardeados, por no tener un Estado en su propio territorio. Las niñas y niños de Gaza son usados como los patitos metálicos, muy oxidados, de feria, pintados de amarillo, donde te rentan un rifle de balines, siempre con la mira descuadrada y aun así, pagas por dispararles.

Gaza es, literalmente, la implementación de la guerra en contra de la pobreza, la más eficiente, por parte de los países más desarrollados. En Gaza, están desapareciendo a la pobreza, desde la base. Y de una manera democrática, la vacuna contra la pobreza, a todos la reparten. Las niñas y los niños son el futuro: ¡Matadlos! “Él dijo ¡mátalos! Antes de que crezcan” Escribió Bob Marley. Claro que él lo hizo en inglés, con acento jamaiquino. En inglés, de Inglaterra, la judía Miriam Margolyes, actriz de Harry Potter, no pudo definir, mejor, la guerra en Gaza: “Hitler ganó. Nos hizo como él” Dijo ella.

En hebreo, lo dice calmadamente el rabino, en redes, a los judíos fanáticos que quieren destruir más a la destruida Gaza: La Torá ordena que “-No tendrás compasión de ellos (los palestinos), destruirás todo lo que respira- Y ese principio en su sentido amplio no se refiere solo al hombre palestino del presente, de 16 años, que levanta una arma contra ti, se refiere al futuro hombre, hoy niño y a la futura mujer, hoy niña, que lo va a dar a luz” Eso es lo que creen quienes dicen que en Gaza hay una guerra, mientras ejecutan un genocidio, calculado por etapas, hasta lograr la extinción de la etnia enemiga, de la manera más aplastante.

Benjamín Netanyahu no puede dejar de hacer guerras o quedaría desempleado y sin inmunidad para las tres causas judiciales que se le adelantan, El Caso 1000: Por supuesto fraude y supuesto abuso de confianza, El Caso 2000: Por supuesta cobertura mediática favorable de un medio, a cambio de que Benjamín supuestamente legislara, en contra del medio enemigo. Y el Caso 4000, el más grave, por supuesto soborno y supuestamente favorecer a una empresa de telecomunicaciones.

Pero “más que los actos de los malos, me horroriza la indiferencia de los buenos” dijo Martin Luther King. Lo importante es que están matando niñas y niños y puedes verlo en televisión, o en tu celular, cada que los matan, incluso tú, la bonita de capul con ojos oscuros, que estudia una segunda carrera, hace horas. Puedes verlos morir en cualquier parte y en todas partes. 24/7 son bombardeados. Se lo gritan al mundo, desesperados, a través de sus celulares. Puedes verlos rogando por sus vidas, ahora no solo huérfanos, no solo bombardeados, no solo cazados en sitios de acopio. Ahora sometidos a morir de hambre. Últimamente, sometidos a pelearse, entre ellos, por las migajas, por el polvo de harina que queda esparcido y se combina con la tierra árida, cuando los bultos de harina se estrellan contra el desierto donde se los tiran, sin aterrizar, desde los aviones. Miles agolpados, golpeándose, para conseguir algo. BBC muestra como desde una montaña cercana a Gaza, los israelíes civiles pueden ir de paseo a ver por telescopios la guerra en Gaza y tomarse fotos con vista al mal, a los campos donde los palestinos esquivan balas para llegar a la comida arrojada. BBC mostró que hay máquinas de bebidas para tomar algo mientras los israelíes miran cómo en una gran explanada, miles de palestinos, esquivan balas para llegar a la comida lanzada. Son los verdaderos juegos del hambre. Sin la belleza de Jennifer Lawrence. Puedes verlos. Luego hacer scroll. O cerrar la app y repetir tu selfie.

15 mil niñas y niños fallecidos y 34 mil, severamente heridos. Un promedio de 28 niñas y niños, asesinadas y asesinados, a diario. Y ¿Vos qué haces? ¡Nada! Ninguna ni ninguno viaja a impedir que maten a esas niñas y niños que todos vemos que están matando. Están los que se graban y se publican yendo a Gaza, pero solo quieren salir en cámara, siendo detenidos. Si no quisieran ser detenidos, pues no avisaban y no se grabarían ni lo subirían a redes sociales. Nadie hace nada. Ni vos ni yo, ni el Papa de antes ni el Papa de ahora. Ni ningún presidente. Ni ningún artista ni ningún actor o cantante. Nadie ha sido capaz de ir a Gaza y decir, como en todas las películas dicen: Si quieren matar niñas y niños, tendrán que pasar sobre mi cadáver. Nadie. Todos pensamos que con salir en redes, esas niñas y esos niños, suplicando, por sus vidas, alguien más las, los, les salvaría. Pero nadie lo hizo. Y les seguimos viendo morir, a diario.

Muchos se han lucrado con la tragedia de Gaza. Han hecho campaña, dinero, fama, canciones, documentales y han ido por el dinero, el Óscar y el Grammy. Pero nadie ha hecho nada para impedir que a tanta niña y niño maten. Esas niñas y niños muertos serán solo una anécdota, de cuando empezó la guerra contra la pobreza, matando a los pobres más indefensos del planeta, con la mayor tecnología, como en un muestrario de armas, de venta por catálogo, delante de todos los medios y disponible por solo 19,900 pesos colombianos, mensuales. Masacres de niñas y niños en tiempo real y por 49.900 más, puedes ver series y documentales, inspirados en historias de niñas y niños, realmente bombardeados. Niñas y niños muertas, muertos y muertes de hambre, en casas estudio, muy reales, que vuelan por los aires ¿Quieres suscribirte? O ¿te quedas con la versión gratis? ¡Llena de comerciales! Esta app, como la guerra en Gaza, cada mes, se renueva automáticamente. “Es una vergüenza, esto es una desgracia, ver la raza humana, en una carrera de ratas” cantó bien Marley.

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