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(OPINIÓN) Medellín, de una a cuatro. Por: Juan Ortiz Osorno.

Con el sol de la 1:00 a las 4:00 p.m. que hace en Medellín, entiendo por qué el extranjero mató al árabe. Entiendo que fue por el sol, por qué el sol lo hizo matar al árabe. Por supuesto, que se habían encontrado antes y ya habían discutido.

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) Medellín, de una a cuatro. Por: Juan Ortiz Osorno.

Con el sol de la 1 a las 4 de la tarde que hace en Medellín, entiendo por qué el Extranjero mató al árabe. Entiendo que fue por el sol, por qué el sol lo hizo matar al árabe. Por supuesto, que se habían encontrado antes y ya habían discutido. Pero si se hubieran encontrado de nuevo en una tarde fría de Bogotá, quizás, muy seguramente, no lo habría matado. Todo fue por tener esa arma en la mano y sentir ese calor. Si no hubiera sido en la playa, no lo habría matado. Si se hubieran vuelto a encontrar en Canadá, cuando pasa la motoniveladora que barre la nieve, si acaso se habrían cruzado las miradas y cada uno se habría encogido de hombros y hubiera apurado el paso.

¿Para qué discutir con un tonto, en ese frío helado? Pero en el calor es otro el cuento. El calor acaba la paciencia. Se la gasta. Se la suda. El calor aconseja las peores ideas. Solo quieres salir de él. Harías lo que fuera. Para abrigarse, te pones cosas sobre el cuerpo. Pero, para enfriarte, no tienes nada que quitarte. Si estás desnuda o desnudo, sudando y tienes calor, no puedes ponerte nada que te dé frío. Desespera el calor. No piensas. Solo miras el calor, que no se ve, pero que sientes que te envuelve y se traga tus ideas, las buenas.

De 1 a 4 de la tarde en Medellín, entiendo al extranjero que mató al árabe, en el libro de Camus. El calor ahoga a Mersault. Patrice Mersault, su protagonista. Patrice quiere escapar del calor, pero está debajo del sol, en la playa. El sol lo aplasta, lo marea y ve al árabe que atacó a su amigo. Con justa razón. Raymond, su amigo, de El Extranjero, había golpeado a su novia. El árabe era su amigo, de la novia de Raymond y por eso quería pegarle, a Raymond, para castigarlo por abusador. El árabe ya había herido a Raymond con un cuchillo, antes del sol abrazador. El sol ahora resplandecía, aplastaba, ahogaba, estripaba, acaloraba, ofuscaba. Y ahí está otra vez el árabe debajo de ese sol. El sol resplandece en la hoja del puñal que carga el árabe. El árabe camina hacia Patrice, con el puñal en la mano y debajo de aquel sol. Entiendo de 1 a 4 de la tarde en Medellín, entiendo que el calor haya aplastado su buen juicio, el de Patrice. Y entiendo cómo el arma, al dispararse, era como un control remoto, que Patrice usó para poner en cámara lenta al árabe y luego en pausa y luego en stop.

En el juicio que vino después, Patrice pudo decir que lo mató en defensa propia. Al árabe. Pero fue por el sol ¿Cuánta violencia paisa, será por el sol, por el calor de 1 a 4 de la tarde? Yo llevaba 30 años sin vivir en Medellín y de 1 a 4 de la tarde hay una aplanadora que te hace colapsar por calor. De 1 a 4 de la tarde, entiendo porqué Camus usó el sol para mostrar el absurdo manifiesto, siempre entre lo que esperamos que suceda y la indiferencia del universo frente a nuestra expectativa.

Lo entiendo. Con el sol de 1 a 4 de la tarde que hace en Medellín, entendí la novela de Camus y cómo es un símil, del mito de Sísifo. Sísifo empuja una piedra siempre. Así como Patrice abraza la condena de por vida, extrañando siempre, solo cosas de su rutina de preso. Cosas, como el paseo en el patio, en las mañanas, a la hora del sol. En lugar de extrañar, caminar con una mujer hermosa de la mano, por la playa. Patrice, tanto como Sísifo, aceptan su destino y al aceptarlo se hacen libres. Sísifo acepta empujar eternamente una roca gigante, cuesta arriba y la piedra siempre se devuelve y Sísifo la empuja, resbala y la empuja de nuevo. Cuando Sísifo acepta que esa es su vida, esto lo ibera. Igual Patrice Mersault, El Extranjero, cuando acepta que mató al árabe, por un absurdo, por el calor que hacía. Ahí entiende que lo condenaron, no por ese crimen, sino por no haber sido capaz de llorar en el funeral de su madre.

Sudo, debajo del sol, aplanador de la 1 a 4 de la tarde en Medellín y entiendo todo: Entiendo el existencialismo todo, el absurdo todo, a Camus y sus paralelos brillantes. Entiendo El Extranjero, la canción que The Cure hizo, “Staring at the Sea”. Entiendo a Patrice. Todos llevamos un Patrice dentro. Entiendo cómo el sol motivó el crimen. Lo que no entiendo es el calor que hace en Medellín de 1 a 4 de la tarde, la ciudad de la eterna primavera, a esas horas, se muda de estación. Pero como Patrice y como Sísifo, tan solo debo, debemos aceptarlo, para poder ser libres. Eso, o no salir hasta justo antes de las 6 de la tarde.

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