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(OPINIÓN) La vida es el tiempo que nos queda. Por: Juan Ortiz Osorno

La mamá de Will Salas, es tan bella y tan atractiva… Es lo primero que recuerdo. Se ve de la misma edad que su hijo. Entiendo que el tiempo es la moneda de cambio en este mundo.

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) La vida es el tiempo que nos queda. Por: Juan Ortiz Osorno

La mamá de Will Salas, es tan bella y tan atractiva… Es lo primero que recuerdo. Se ve de la misma edad que su hijo. Entiendo que el tiempo es la moneda de cambio en este mundo. A los 25 años, todos en ese mundo, dejan de envejecer y reciben un año de vida y de ahí en adelante, todos deben conseguirse su tiempo de vida, para pagarlo todo. El que no consigue más tiempo, muere.

Estamos viendo una película de ciencia ficción, con suspenso y acción y tan sólo en el inicio, el autor logra que lleguemos, sin darnos cuenta, además, a una abstracción de lo que la vida realmente es: La vida no es más que tiempo que vamos gastando. No es más que el tiempo que nos queda, en realidad. ¡Todo sería tan diferente si pudiéramos sumar tiempo! ¡No? ¡Nos volveríamos inmortales! Como los ricos de esta película que andan con guardaespaldas y viven en sitios aislados para que no les roben el tiempo, los pobres, que viven día a día, trabajando por menos tiempo del que necesitan, viviendo de manera afanada, corriendo a todo, sin desperdiciar el tiempo, que es al tiempo, la vida misma.

Cualquier parecido con la realidad… excepto que el consuelo de los pobres, en la realidad, es que los ricos no son inmortales y hagan lo que hagan, van a morir igual. Pero en la película no hay ese consuelo para los personajes pobres. Ahí, los ricos, serán cada vez más ricos, más inmortales y más poderosos. Hay un alternativa, para los pobres: Si eres lo suficientemente astuto puedes sumar tiempo. Así que en teoría, como en la democracia, de la vida real, tienes igualdad de oportunidades, así seas un pobre hijo de un pobre igual. Porque el sistema está hecho de tal manera que puedes sumar tiempo a tu vida.

En la película, no en la vida real. Puedes llegar a ser igual de inmortal que los ricos, pero necesitarías tiempo, que es justo lo que la vida, en la película, no te da. Pero puedes robar tiempo o recibirlo como regalo. Ahora, ¿Quién querría regalarte su tiempo? Estamos en el mundo de In Time, El Precio del Mañana, una película escrita, producida y dirigida por Andrew Niccol. Una abstracción genial de cómo la vida se reduce a lo que haces mientras te gastas tu tiempo.

El protagonista de la película, Will Salas, salva a un hombre de ser robado. El hombre es un inmortal. En su marcador digital del brazo, un reloj verde, como las venas, muestra que tiene más de un siglo para gastar. Y anda bebiendo en un barrio pobre donde la gente tiene a veces una hora que emplea trabajando para que le paguen otras horas y poder darse el lujo de despertar. Es claro que los ladrones del tiempo van a robar a este hombre y vaciarlo de tiempo hasta matarlo. Es claro, que es una forma del hombre de suicidarse. Y tiene razón para hacerlo. El hombre está hastiado de la vida, de ser inmortal, de vivir sólo de placeres, de tener todo el tiempo del mundo y de repetir esa vida una y otra vez, siempre joven, siempre bello… Se ha quedado vacío, al vivir todas las experiencias de la vida y tiene tiempo de sobra para regalar y por eso anda tomando en un bar de mala muerte, buscando justamente, morir mal.

Will salva al hombre de morir, esa noche que lo salva, porque al día siguiente lo ve suicidarse desde un puente, al tiempo que nosotros y no Will, vemos que el tiempo del hombre que tenía más de un siglo, se termina y por eso cae del puente, vacío de tiempo, es decir, muerto de por vida. Enseguida descubrimos con Will, que el siglo lo tiene ahora Will.

Es decir que nuestro protagonista que era pobre, ahora es muy rico, es decir que de una, por tener tiempo y mucho, también es inmortal. Con todo el tiempo del mundo, Will corre a encontrarse con su mamá, muy hermosa, que no tiene casi tiempo. Tan poco tiempo tiene, que no le alcanza para pagar el bus y debe correr para encontrarse con su hijo, Will. Rachel corre y corre y llega a una calle larga donde logra ver a Will del otro lado. La calle es extensa y los dos corren a su encuentro, con todas sus fuerzas. Will deja tirado un ramo de flores que lleva, para ella, por su cumpleaños. Y para darle la buena noticia de todo el tiempo que tienen. Las flores en el piso anteceden lo que pasará. Cuando están a punto de encontrarse, la madre de Will salta a los brazos de su hijo, esperando que él le dé vida, tiempo. Un salto inmenso y poético de ella, pero ya está vacía al llegar a los brazos de Will, que lleno de tiempo, no alcanzó a darle ni un minuto, a su madre, que muere con apariencia de 25 años, siendo una madre muy bella y ejemplar.

Como es de esperarse Will queda destrozado y luego de darle unos años a su único amigo, se marcha al mundo de los ricos. Allí salta a la vista porque todo lo hace muy rápido, mientras todos los millonarios viven sin afán, regodeándose en los placeres y el juego. Por el juego Will se hace más millonario, no sin antes descubrirnos que su naturaleza es la de un jugador dispuesto a arriesgar su vida, su tiempo, con tal de ganar más. Le atrae una chica hermosa que luce tan bella como todas las mujeres de este mundo perfecto, pero ella tiene una personalidad disfuncional, que hará que Will y fugarse con él, de ese mundo, sea la idea más atractiva para su aburrida vida, acompañando siempre a su padre y rodeada de escoltas de su seguridad.

Will también atrae a su antagonista, que curiosamente debería ser alguien neutral. Lo persigue un guardián del tiempo, que está seguro que Will mató al millonario, para quedarse con el tiempo de él. No compra el guardián, que el suicida se haya suicidado y haya estado cansado de vivir rico y bien, entre placeres y abundancia y haya decidido regalar su tiempo, su vida, a un pobre, en un barrio mal.

El guardián del tiempo actúa como juez y de una vez declara, para sí, culpable a Will. Lo perseguirá a él y a su hermosa novia, hasta el cansancio. Hasta dejarlos sin tiempo, hasta obligarlos a robar todo el tiempo del padre de la novia de Will, para regalarlo en los barrios pobres. De tanto huir Will y su novia Sylvia, quedan casi sin tiempo, para vivir y otra vez la carrera de una mujer hermosa a los brazos de Will. Se repetirá, como la que hizo su madre, bella, pero ahora será Sylvia, su novia, que corre a él por tiempo para salvar su vida. Esta vez la vida les da tiempo de que él, en un segundo, le de tiempo y sobrevivan, para seguir corriendo, para conseguir más tiempo y poder vivir más, juntos, una vida de enamorados, que le de sentido, a la posible inmortalidad.

In Time es una película confort. Podemos ir a ella una y otra vez, cada que necesitemos ver algo que nos haga recuperar las ganas de buscar la vida, el amor, la aventura y la capacidad de sorprendernos. El autor es capaz de semejante abstracción, de lo que la vida realmente es y es capaz de jugar con eso: Nos entretiene, diciéndonos a la vez: No te entretengas. Hay que correr por la vida. Sal a vivir ya. No pierdas tiempo. Vive, que la vida es ya. Si tienes tiempo, eres millonario además de inmortal. Mientras la vida y el tiempo duren, puedes jugar a ser inmortal.

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