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(OPINIÓN) Las incoherencias de Gustavo Petro: «Acueducto para Urabá pero Carrotanques para la Guajira»: Por: José Ignacio Penagos H

Al menos incomprensible las propuestas dispares del presidente Gustavo Petro. En su encuentro con dirigentes habitantes y líderes en Apartadó, municipio del Urabá Antioqueño, el mandatario de los colombianos evadió la entrega del dinero comprometido por la Nación para terminar las vías 4G y el Túnel

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) Las incoherencias de Gustavo Petro: «Acueducto para Urabá pero Carrotanques para la Guajira»: Por: José Ignacio Penagos H

Al menos incomprensibles las propuestas dispares del presidente Gustavo Petro. En su encuentro con dirigentes habitantes y líderes en Apartadó, municipio del Urabá antioqueño, el mandatario de los colombianos evadió la entrega del dinero comprometido por la Nación para terminar las vías 4G y el Túnel del Toyo, aduciendo que es prioritario un «acueducto regional» en vez de las vías.

Con ese argumento, trató de conquistar a los mandatarios de los 12 municipios del Urabá antioqueño, donde todos, sin excepción, al menos en sus cascos urbanos y algunos poblados, ya tienen agua potable. Aunque todavía es mucho lo que falta en la región del Urabá en materia de acueducto, alcantarillado y saneamiento público por cuenta del crecimiento exponencial de habitantes y además de la fluida presencia de migrantes y población flotante.

Pero, pese a los males que, como ya se dijo, siguen siendo muchos; el Urabá tiene agua, tiene luz, tiene vías, tiene escuelas, hospitales y telecomunicaciones en estado aceptable.

Entonces es, al menos inexplicable, porqué esa misma intensidad que de repente tiene el presidente en un acueducto para Urabá instrumentalizando a la subregión a fin de ponerlo de excusa para no desembolsar los dineros correspondientes a las obras comprometidas de Antioquia; no la tiene con la Guajira, población que carece de todos los servicios básicos que el Estado debería proporcionar.

El Gobierno del Cambio, solo ha utilizado a la Guajira, para poder robar y el presidente, en vez de pensar como en Urabá, en un acueducto regional, solo envía carrotanques que no tienen como llenarse porque no hay agua y que si logran llenarlos, no pueden desplazarse hasta las rancherías, porque no hay vías que aguanten el peso, viéndose a los camiones enterrarse en los caminos de arena del desierto guajiro.

El escándalo de los carrotanques cada ves es más grande. Se pensaba en algún momento que solo eran 40 y terminaron siendo 80, de los que más de la mitad están parqueados porque además, carecen de los seguros para poder movilizarse; mientras que los guajiros continúan en la misma situación de falta de agua, de niños que mueren por desnutrición en los registros más altos del país, sin acueductos, sin escuelas, sin hospitales, sin vías de comunicación.

Es claro que el Presidente es selectivo. Juega con la retórica y la mentira como herramienta y entiende que las clases populares del país, no tienen la suficiente construcción cognitiva para diferenciar entre el discurso y la realidad; por lo que Petro manipula a esas «bases» que utiliza descaradamente.

En Urabá hay algo particular: La mayoría de los alcaldes de la región, fueron elegidos con las banderas de los movimientos de izquierda unidos en el Pacto Histórico. Espera con ellos, entregar ideas y promesas que tal vez no cumpla, pero que le permiten continuar estigmatizando al departamento de Antioquia y negando lo que le corresponde a esta parte del territorio nacional.

Es tal su odio, que no le basta con no solo incumplir lo que está en los acuerdos de construcción de las Vías 4G desde hace años, sino que se atreve con mentiras a decir que estas autopistas pasan por los barrios de los ricos en Medellín, cuando lo que hacen es conectar a los departamentos del centro sur del país con el caribe a cientos de kilómetros de distancia de los lugares que él llama de los ricos. A lo largo de esas autopistas sin terminar, se interconectan municipios de escasos recursos, quitándole la oportunidad de desarrollo a miles de personas.

Pero la doble moral del presidente parece no tener límites y mas bien se percibe en él, los intereses ideológicos de izquierda que busca la igualdad pero en la pobreza. A este paso, el billón de pesos del acueducto regional de Urabá, nunca llegará a la región mientras Petro sea presidente, pero tampoco llegará a las 4G ni mucho menos los enviará al departamento de la Guajira. Fácilmente veremos como ese billón se desaparece rápidamente en más masajistas, maquilladores, comitivas, viajes al exterior, embajadas inútiles, pago a burocracia ideológica sin preparación ni experiencia, más compras inútiles de carrotanques y carros de bomberos para el desierto, camionetas, alquileres de edificios para Ministerios nuevos, helicópteros para la vicepresidente y cuanto gasto amerite.

No en vano, ahora buscan una nueva reforma tributaria que buscan que paguen los empresarios y los «que más tienen», los mismos que se están yendo del país, cerrando las empresas por quiebra, ante los ataques sistemáticos del Gobierno y con el consabido resultado de desempleo, porque sin empresarios ni empresas, no hay empleo.

Entre tanto Petro sigue radicalizando al país, entregando territorios enteros a las guerrillas, algo que es su sueño como guerillero que fue o que sigue siendo; porque en realidad, no hay seguridad que haya cambiado.

Y es que no son diálogos de Paz Total, son entregas de territorio a conquistas guerrilleras. Es el sueño cumplido desde que estaba en el M-19, atacaba los pueblos y atemorizaba con la ilusión de alguna vez dominarlos. Hoy lo hace como presidente y entrega los territorios a sus colegas de las disidencias de FARC y ELN. En verdad que lo que se percibe no es que Petro esté llevando a cabo procesos de paz, sino que está franquiciando el país.

El de Petro es un gobierno ilógico, incoherente y abusivo. Con Gustavo Petro, se cumple el dicho de «Confunde y Reinarás». Así estamos.

Columna de opinión disclaimer- ifmnoticias
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