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(OPINIÓN) Un populismo que insulta la democracia. Por: Johel Moreno S

El país deberá escoger, entre los mejores hombres de la patria, aquel que esté dispuesto a gobernar bien.

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) Un populismo que insulta la democracia. Por: Johel Moreno S

El país deberá escoger, entre los mejores hombres de la patria, aquel que esté dispuesto a gobernar bien.

En el reciente programa de Caracol, uno de los precandidatos ternados del Pacto histórico: Daniel Quintero, se nos vino con unas perlas para enmarcar: regalar 4 millones de lavadoras, cerrar el Congreso de la República, convocar una Constituyente, establecer vigilancia especial sobre medios de comunicación y mucho más.

Con argumentos falaces propone que: “El congreso de Colombia hay que cerrarlo porque es una banda criminal que se ha dedicado a la extorsión…”, “y que, además, no representa a los colombianos”, “que ese acuerdo nacional se llama Constituyente” “Vamos a entregar 4 millones de lavadoras…”, “como Presidente de la República voy a hacer un decreto”.

“Ni una mujer, ni un hombre debería lavar a mano; eso resta productividad, hay un estudio según el cual demuestra, que hay un gran impacto”, “500.000 mujeres entrarían al mercado formal laboral”, “se genera crecimiento económico del 0.5% del PIB anual…” lo cual significaría un avance para el país, etc. Y ante ese sartal de insultos a la inteligencia, es perentorio ir a las urnas de las elecciones de Congreso y de Presidente el 8 de marzo y el 31 de mayo, a votar con responsabilidad, para no repetir esa historia fatal que culminó con un personaje siniestro, cargado de odio y delirios de grandeza como el que hoy desgobierna.

El país deberá escoger, entre los mejores hombres de la Patria, aquel que esté dispuesto a servir, a gobernar bien; que acredite formación académica, experiencia, visión de futuro y un Congreso respetable, competente, que proponga políticas de Estado. Elegir Presidente significa, nombrar gerente para la empresa más importante del país: el Estado; es quien decide, para bien o para mal, la suerte de todos los colombianos; un(a) ciudadano(a) de una estatura moral sin tacha, con estudios, conocimiento de geopolítica y disciplinas como el derecho, la economía, las finanzas, la administración pública…

Que incluya proyectos, con visión del largo plazo y así, catapultar el crecimiento, el desarrollo social, económico y salir del rezago en el que nos encontramos a pesar de la abundancia de recursos como: un puerto de aguas profundas en el pacífico como Cupica que, conectado al Golfo de Urabá mediante una línea férrea, complementaría operaciones del canal de Panamá.

Generar energía hidráulica con grandes y pequeñas centrales para atender la creciente demanda y conjurar la amenaza de otro apagón como el del 92. Habilitar otro puerto en el golfo de Urabá para que, a partir de la bauxita, producir aluminio y construir una planta para su transformación.

Convertir el Urabá Chocoano y antioqueño, en la gran despensa agropecuaria del país y del mundo. Elegir con la razón, y no por la emoción que causa la narrativa estúpida de aquellos candidatos populistas que le abren las puertas a un comunismo con la compra de votos de electores inocentes; los que atentan contra la libertad, la propiedad y la iniciativa privada.

Hay que eliminar el riesgo de ser gobernados por mediocres: “la ignorancia de un votante en una democracia, pone en peligro la seguridad de todos” (J.F.Kennedy).

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